1967
Son muchas sensaciones cuando estoy cerca de él. Quiero estar así más tiempo.
Bailamos al ritmo de la musica, un ritmo lento, creo que me estoy enamorando.
Mi corazón late muy rapido cuando sus manos estan en mi cintura, la musica esta por acabarse.
Nos miramos sin hablar, nos soltamos y cada uno se va por su lado.
Vania
Después de pensarlo mucho, solo existe una explicación: son los padres de Valentín y César, porque no creo que sean vampiros…
¿O sí?
Continúo observando las fotos, maravillada por ver algo nuevo: el mundo donde mi madre creció. Hay muchas cosas que quiero saber. Necesito saberlo todo sobre mi mamá antes de volver a mi país.
Creo que, después de todo, no fue tan mala idea que mi padre me trajera aquí, porque en esta casa deben estar todas las respuestas a mis preguntas.
Estoy ayudando a inflar globos y mis cachetes ya me están empezando a doler. Se supone que César fue a la tienda a comprar un inflador, pero hasta ahora no regresa.
No habrá bebidas alcohólicas porque somos menores de edad, así que solo habrá soda. Me siento un poco decepcionada; esperaba que sí hubiera.
La fiesta comienza a las nueve de la noche, muy temprano para mí, pero supongo que así son las fiestas en este país.
Solo me falta un globo por inflar y César no vuelve con el maldito inflador.
Listo.
Terminé.
—¡Ya llegué! —grita César.
—Demasiado tarde, ya terminé de inflar los globos —digo molesta.
—Debiste esperar, Vania. No es mi culpa —se encoge de hombros.
Abro la boca para responder, pero la cierro de inmediato porque me duelen las mejillas.
—No discutan, niños. Gracias por traer el inflador. ¿Por qué tardaste? Estaba preocupada —mi tía le acomoda el cabello a César.
Salgo de la sala para alistarme para el cumpleaños. ¿Qué debería ponerme? ¿Sexy? ¿Elegante? ¿Casual?
No importa, porque todo lo que me pongo me veo hermosa.
Mi teléfono suena y contesto sin mirar quién es.
—¿Hello?
—Mira atrás.
Esa voz masculina la reconozco. Obedezco.
—¿Valentín? ¿Cómo sabes mi número?
—Quiero darte esto —me dice mientras me entrega un par de aretes.
Los recibo aún confundida.
—Se supone que yo debía darte un regalo a ti —me río un poco.
—Esto es un regalo de bienvenida. Take care of it —me da un abrazo y luego se va.
Ese abrazo no lo sentí romántico, sino fraternal
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Editado: 26.12.2025