La sala está irreconocible.
Las luces principales están apagadas y en su lugar hay guirnaldas de focos pequeños, colgadas de pared a pared, que parpadean en tonos morados, azules y rosados. Las sombras se mueven lentamente, como si la casa respirara. Los globos que inflé —demasiados— están pegados en las paredes y en el techo; algunos ya comienzan a bajar, cansados, como yo.
La música suena fuerte, con bajos que vibran en el pecho. No es mala… pero tampoco es mi estilo.
Okay… this is not my kind of party.
Hay gente riendo, bailando, hablando demasiado cerca unos de otros. El aire está cargado: calor, perfume, azúcar de la soda, y algo más… algo que no sé explicar.
Me acerco a la mesa de las bebidas. Vasos de plástico, botellas abiertas, hielo derritiéndose. Tomo una soda y doy un sorbo lento, observando alrededor, fingiendo que estoy cómoda.
No lo estoy.
Siento miradas. Algunas curiosas, otras descaradas. Trato de ignorarlas.
Y entonces lo siento.
No lo veo todavía, pero sé que está ahí.
Una presencia pesada, silenciosa.
Levanto la mirada.
César está apoyado contra la pared, a unos metros. No baila, no habla. Solo observa. Sus brazos están cruzados y su expresión es ilegible, pero sus ojos… sus ojos están fijos en mí.
¿Por qué me esta mirando así?
Desvío la mirada, incómoda, y justo entonces veo a Valentín bailando con una chica. Ella ríe, se mueve con seguridad, y Valentín la sigue con una facilidad que me sorprende. Sus pasos son sensuales, fluidos.
Yo tambien podría bailar así.
Pero no lo hago.
No quiero ser la chica sola bailando en medio de parejas. No quiero llamar la atención. No hoy.
—¿Aburrida?
Un chico que no conozco se coloca a mi lado. Giro la cabeza.
—A little… un poco —respondo.
—¿Quieres ir a otro lugar?
—¿Dónde? —pregunto, alerta.
Mira a su alrededor, baja la voz y se acerca demasiado a mi oído.
—Atrás de esta casa… dicen que a estas horas pasan cosas paranormales.
Mi cuerpo se tensa.
A estas horas…
Los silbidos.
Las almas blancas...
—No, thanks —digo rápido, dando un pequeño paso atrás—. Mejor me quedo aquí.
El chico sonríe, como si no le importara mi rechazo.
—No eres de aqui. Me llamo Bruno. Siento que seremos grandes amigos —dice, extendiendo la mano.
—Vania —respondo—. Nice to meet you.
—Y yo soy César.
La voz aparece demasiado cerca.
Bruno y yo nos sobresaltamos. César está justo al otro lado, tan cerca que puedo sentir su calor. Me llevo una mano al pecho.
—You scared me —murmuro sin pensar.
César no responde. Solo mira a Bruno.
Bruno se mueve incómodo y cambia de lugar, quedándose a mi otro lado, dejándome atrapada en medio.
¿Por qué hizo eso?
¿Por qué César no se mueve?
—Sí… ya sé que eres César —digo, intentando romper el silencio—. Nos conocemos.
César no me mira. Mira a Bruno.
—¿Te diviertes? —le pregunta a él, con voz baja.
—Eh… sí —responde Bruno, incómodo.
El ambiente se vuelve raro. Pesado.
Saco mi celular para ver la hora. Son las doce.
I should leave.
Me levanto.
—Me voy a dormir —anuncio—. Estoy cansada.
Camino hacia la dirección de las escaleras y veo que ellos hacen lo mismo.
—No tienen que acompañarme —digo rápido—. De verdad. Quiero estar sola.
Miro a Bruno.
—Fue un gusto conocerte. See you around.
Bruno sonríe, toma mi celular sin avisar y teclea algo.
—Mi número. Agrégame como “nuevo amigo”.
Antes de que pueda reaccionar, me da un beso en la mejilla y se va.
Me quedo congelada.
—Eso fue innecesario —dice César, seco.
—¿Qué? —lo miro—. I didn’t ask for that.
—Pero no lo detuviste.
—¡Me tomó por sorpresa! —respondo, molesta—. No todos reaccionamos igual.
César da un paso hacia mí. Uno solo. Suficiente para invadir mi espacio otra vez.
—Curioso —dice—. Cuando yo me acerqué, me empujaste.
—No es lo mismo.
—¿Por qué?
—Porque no confiaba en tí —se me escapa.
Silencio.
Sus ojos se clavan en los míos. No parpadea.
—Entonces deberías tener más cuidado —dice al fin—. No todos sonríen con buenas intenciones.
—No necesito que me cuides —respondo, tensa.
César me observa un segundo más, como si quisiera decir algo… pero no lo hace.
—Buenas noches, Vania —dice finalmente.
Se aleja.
Me quedo ahí, con el corazón latiendo demasiado rápido, preguntándome por qué su presencia me incomoda más que la de cualquier extraño.
#5898 en Thriller
#2902 en Misterio
#11974 en Fantasía
#4079 en Personajes sobrenaturales
Editado: 26.12.2025