Esta historia tuvo lugar un día cualquiera, en una montaña a la cual mis amigos y yo solemos subir, tiene un camino de piedra muy hermoso y es bastante transitado por turistas, apasionados al deporte y gente como nosotros, que solo quieren conectar un poco con la naturaleza.
En lo alto de la montaña, estábamos agitados por el sinuoso camino al cual ya estábamos acostumbrados, pero nuestro estado físico no era el mejor en ese momento, decidimos descansar un poco, comer un helado, charlar un rato y al atardecer descenderíamos hacia nuestros hogares.
Pero esa tarde ocurrió algo inesperado, entre los árboles que se encontraban a nuestro lado derecho, un grito ensordecedor nos hizo temblar de miedo, fue tan desgarrador que, sin pensarlo, nos fuimos a asomar entre aquellos arbustos.
Esperábamos encontrarnos con alguna persona en ese lugar, pero al llegar al lugar de los hechos, lo que ocurrió no tuvo explicación lógica para todos. Estábamos de nuevo en la cima de aquella montaña, como si nunca nos hubiéramos movido de ese lugar, solo que notamos algo diferente.
En el centro de la cima de aquella montaña, había una puerta de madera, como si fuese una especie de portal Inter dimensional, su apariencia desgastada reflejaba que había estado ahí por mucho tiempo, pero era muy grande para ser ignorada por nosotros al subir hasta ahí.
Por un momento pensé que habíamos cruzado hacia otra línea de tiempo y quizás esa puerta nos llevaría de regreso hacia nuestro lugar de origen, sin embargo, cuando uno de mis amigos abrió aquella puerta, vimos escaleras… un remolino de escaleras que llevaban hacia el interior de la montaña.
Por destino o casualidad, otro chico apareció en aquella cima, pero él llevaba un cuchillo en su mano, estaba manchado con sangre al igual que su ropa, en su rostro se veía una sonrisa maniaca… sin dudarlo corrimos hacia el interior de la montaña por aquellas escaleras.
Adentro el lugar era fresco, las escaleras eran de mármol, fui la última en ingresar y cuando regresé mi mirada hacia aquella puerta… ya no estaba y aquel chico no había podido seguir nuestro rastro.
Escuchamos de nuevo ese grito ensordecedor y decidimos correr por aquellas escaleras, al lado de ellas había lámparas con una luz azul, parecía de otro planeta, jamás había visto ese tipo de iluminación.
Al correr, me di cuenta de que mis amigos corrían más rápido que yo… quedé atrás, pero eso no fue lo que me causo miedo en el trayecto.
Al bajar, vi a uno de mis amigos tirado en el piso, tenía su cabeza manchada con sangre, los demás lo habían dejado ahí y habían seguido su camino, entre lágrimas seguí bajando y miré a dos de mis amigos peleándose entre ello, tenían sus ojos desorientados y de color rojo, cuando me vieron, se abalanzaron contra mí, pero los esquive y ellos cayeron por las escaleras.
Claramente estaban poseídos por una extraña fuerza en su interior, seguí corriendo rumbo abajo por las escaleras y ahí solo quedaban dos de mis amigos… les conté lo que había visto y entre lágrimas nos dimos un abrazo.
Pensamos que al bajar aquellas escaleras íbamos a estar a salvo, pero cuando llegamos al final del camino solo encontramos confusión, pues no había puertas ni ventanas, divisamos todo el lugar y en la pared vimos una imagen de una montaña, la tocamos con los dedos y aquella imagen empezó a iluminarse.
Seguidamente las paredes de aquel lugar se empezaron a mover hacia los lados y en un santiamén teníamos una salida frente a nuestros ojos, corrimos hacia aquella salida y de repente nos encontramos con un campo de flores violetas, amarillas y de color rosa, fue como si hubiéramos atravesado un portal.
No había ciudades cerca, no había otras presencias humanas en ese lugar, solo naturaleza alrededor, sentimos paz por esos instantes, al llegar la noche decidimos dormir en aquel campo de flores, no nos quisimos acercar al bosque que estaba cerca.
Al despertar, me di cuenta de que en aquel lugar estaban mis demás amigos, aquellos que había visto morir en el interior de esa montaña, ellos estaban tranquilos y solo se reían al decirles que los había visto morir.
Decidí acercarme al bosque para alejarme de aquellas burlas de mis amigos, pues en el fondo de mi corazón yo sentía tristeza, pero a la misma vez alivio, porque ellos seguían vivos, pero esa imagen de su muerte seguía en mi mente.
Deje de escuchar sus risas burlonas y voltee a verlos, pero aún no dejaba de sorprenderme, pues aquel campo de flores había desaparecido y los vi a ellos, en el lugar que siempre solíamos ir.
Tengo aún esa imagen en mi mente, la imagen de aquella montaña, ahí, inmóvil, como si fuese una pintura recortada contra el cielo gris, aquel edén me hacía recordar algunos pasajes de mi niñez, grises, sin emoción alguna o quizás varados en un recuerdo feliz que mi mente olvidó por completo.
Al lado de aquella montaña, estaban mis amigos, una imagen que añoro demasiado, ellos se reían sentados junto al camino, estaban compartiendo frutas y agua, como cosa rara no tenían una cerveza en su mano, parecían viajeros que acababan de concluir una caminata cualquiera.
- ¿No recuerdan? – les pregunté por ultima vez y esta vez no se rieron de mí, solamente me vieron con extrañeza.
- ¿Recordar que? – Me dijo uno de ellos.
Con mis dedos señale la cima de la montaña, -La puerta, las escaleras, aquel chico con ese cuchillo. – Pero los rostros de mis amigos permanecieron vacíos, no recordaban nada.