Atenea era el caos.
Lucas era la calma.
Incluso en medio del caos, siempre se encuentra la calma. No puede haber paz sin desorden. No puede haber luz sin un poco de obscuridad. No puede haber arcoíris sin tormenta. Y tampoco puede haber vida sin sufrimiento.
A veces, las personas que menos se buscan son las que más rápido se encuentran.
A veces, tienes que encontrar ese espejo que refleje tus más profundos deseos, ese espejo que te demuestre que a pesar del gran caos que puedes llegar a ser, siempre estará la calma esperando un poco de caos que le de sentido a su vida. Y siempre estará el caos esperando un poco de esa calma que le de un propósito a la suya.