En mi lista ¡¡no Entras!!

Capitulo 22

Audrey

Esto era absurdo.

Completamente absurdo.

¿Desde cuándo Oswald me trataba así?

¿Y desde cuándo Wendy caminaba pegada a él como una lapa?

Seguía intentando procesar lo ocurrido cuando vi a Daniel y América caminando por el pasillo.

Tomados de la mano.

Sonriendo.

Murmurándose cosas cursis.

Qué asco.

Cuando me vieron, ambos se acercaron.

—Hola —saludó América alegremente.

—Oye, sonríe un poco. Así de amargada te ves más fea —se burló Daniel.

—Gracias por tu apoyo emocional —rodé los ojos.

—Para eso estamos los primos.

América me rodeó los hombros.

—¿Qué pasó?

Suspiré.

—Pues...

Y les conté todo.

Absolutamente todo.

Desde Wendy.

Hasta Oswald diciéndome que me alejara de él.

Cuando terminé, ambos se quedaron congelados.

Daniel tenía la boca abierta.

América parecía haber olvidado cómo parpadear.

—¿Hola? —moví una mano frente a ellos—. Sería lindo que reaccionaran.

—¡Mi amigo es lo máximo! —gritó Daniel.

—No puedo creerlo —América comenzó a reír.

—¡¡No se burlen de mí!!

—¿Qué esperabas? —preguntó América entre risas—. ¿Que después de todo lo que pasó corriera a tus brazos?

—Bueno... no exactamente...

—Pues ahí tienes tu respuesta.

—Qué malos amigos tengo.

—Somos excelentes amigos —corrigió Daniel—. Solo que esta vez tú eres la villana.

—¡No soy la villana!

—Ajá.

Sonó el timbre.

Salvada por la campana.

Literalmente.

—Me voy —dijo Daniel tomando la mano de América—. Quiero ver a Oswald.

—Qué emoción —respondió ella.

Los vi alejarse mientras se sonreían como dos enamorados insoportablemente felices.

Definitivamente daban asco.

Entré al salón de Biología.

Perfecto.

La clase donde estaba Oswald.

Mi suerte era maravillosa.

Me senté junto a la ventana mientras el profesor acomodaba sus materiales.

Saqué mis cuadernos.

Y entonces alguien ocupó el asiento de al lado.

Alexis.

—Hola.

—Hola.

—¿Puedo sentarme aquí?

—Haz lo que quieras.

Él pareció ignorar mi tono.

—Gracias.

Comenzó a acomodar sus cosas.

Y justo en ese momento el salón explotó en murmullos.

No necesité voltear para saber por qué.

Oswald acababa de entrar.

Y Wendy iba tomada de su brazo.

Ella reía exageradamente.

Él sonreía.

Y por alguna razón eso me molestó muchísimo.

Los dos se sentaron al fondo.

Lejos de mí.

Como si yo ni siquiera existiera.

El profesor carraspeó.

—Bien, chicos. Hoy haremos algo diferente.

Todos soltaron quejas anticipadas.

—Van a trabajar en parejas.

Ahora sí comenzaron los lamentos.

—Escúchenme primero. El trabajo representa el setenta por ciento de su nota final.

El salón quedó en silencio.

—Eso pensé.

Pasó repartiendo los temas.

Tomé el papel.

Lo abrí.

Y suspiré.

—¿Qué nos tocó? —preguntó Alexis.

—El cuerpo humano.

—Suena interesante.

—Suena aburrido.

—Entonces nos reunimos para hacerlo.

—¿En tu casa o en la mía?

—En la tuya.

—Perfecto.

Tan simple como eso.

Sonó el timbre.

Guardé mis cosas rápidamente.

—Oye.

Alexis sujetó suavemente mi brazo.

—Todavía no acordamos la hora.

—Viernes. Cinco de la tarde.

—Ahí estaré.

Me solté y salí del salón.

Ni siquiera miré hacia el fondo.

Porque sabía que si volteaba...

Buscaría a Oswald.

Y no quería hacerlo.

O al menos eso intentaba creer.

La siguiente clase era Educación Física.

El lugar donde empezó todo.

Entré a los vestidores.

Abrí mi casillero.

Y encontré a América cambiándose.

—¿Todavía no estás lista?

—Ya voy.

—Date prisa.

—Sí, mamá.

Ella me lanzó una mirada asesina antes de irse.

Me puse mi uniforme deportivo.

Short negro.

Polo blanco.

Zapatillas.

Me recogí el cabello en una cola alta.

Miré mi reflejo.

Nada mal.

Respiré profundo y salí.

La profesora ya estaba dando instrucciones.

—Escúchenme. Mañana serán las audiciones para las porristas.

Varias chicas comenzaron a emocionarse.

—Ahora quiero dos vueltas a la cancha.

Todos se quejaron.

—¿Qué están esperando? ¡Corran!

Y todos salimos disparados.

América y yo comenzamos a trotar.

Tranquilas.

Sin ganas de morir.

A diferencia de algunos compañeros que parecían estar entrenando para las olimpiadas.

Fue entonces cuando vi entrar a Oswald.

Junto a Alexis.

Y junto a Wendy.

Otra vez.

Wendy le sonrió.

Oswald le guiñó un ojo.

Y sentí unas enormes ganas de golpear algo.

—Respira —murmuró América a mi lado.

—No estoy haciendo nada.

—Precisamente.

Terminamos las vueltas.

Y después comenzó el partido de vóley.

Las chicas contra las chicas.

Los chicos se fueron a jugar básquet.

América era capitana de un equipo.

Wendy del otro.

Y obviamente...

Yo terminé jugando contra Wendy.

Mi suerte seguía siendo maravillosa.

El partido comenzó.

La pelota iba de un lado a otro.

Dalia salvó una jugada.

América hizo un buen saque.

Las puntuaciones estaban empatadas.

Y el ambiente comenzaba a ponerse competitivo.

Entonces Wendy tomó la pelota.

La observé sonriendo.

Demasiado.

Como si estuviera planeando algo.

Lanzó el saque.

La pelota cruzó la red a toda velocidad.

Y de repente escuché gritos.

—¡¡¡AUDREY!!!

—¡¡¡CUIDADO!!!

Volteé.

Demasiado tarde.

Sentí un golpe seco en la cabeza.

Todo comenzó a dar vueltas.

Las voces se volvieron lejanas.



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En el texto hay: colegio, crush escolar, romance +16

Editado: 13.06.2026

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