POV AUDREY
Seguí corriendo hasta llegar a casa. Apenas crucé la puerta, intenté limpiar las lágrimas de mi rostro, pero era inútil. Sentía un nudo en la garganta que no me dejaba respirar con normalidad.
Mamá apareció en la sala al verme.
—¿Hija? ¿Qué pasó? —preguntó preocupada.
—Nada... solo no me siento muy bien —murmuré, evitando mirarla.
Ella arqueó una ceja.
—Audrey Kells, te conozco desde antes de que nacieras. No puedes engañarme.
Intenté sonreír, pero la expresión me salió torcida.
—Estoy bien.
—No lo estás.
Y entonces me abrazó.
Fue suficiente.
Todo lo que había estado intentando contener se derrumbó de golpe.
—Oswald... —susurré entre lágrimas—. Besó a otra chica.
Mamá se separó apenas unos centímetros para mirarme.
—Espera... ¿tú y Oswald son novios?
Me quedé congelada.
—Eh... sí.
—¡Por fin!
—¿Por fin?
—Pensé que tardarías más en darte cuenta de que le gustabas.
—¡Mamá!
Ella soltó una carcajada.
—¿Qué? Era demasiado obvio.
—¿Tú también lo sabías?
—Cariño, creo que todo el mundo lo sabía.
—¿TODOS?
—Todos.
—Qué humillación...
—Eres muy despistada.
—Gracias por el apoyo moral.
—De nada.
Pese a todo, conseguí sonreír un poco.
Mamá me acarició el cabello con ternura.
—Ahora cuéntame exactamente qué pasó.
Y así lo hice.
Le hablé de Melody.
De cómo apareció.
De lo cercana que era a Oswald.
Del juego de verdad o reto.
Y del beso.
Cuando terminé, mamá permaneció pensativa durante unos segundos.
—Qué raro...
—¿Qué tiene de raro?
—Oswald.
—¿Qué pasa con él?
—Lo conozco desde que era un niño.
La miré sorprendida.
—¿En serio?
—Claro. Ha venido a esta casa desde pequeño.
—No sabía eso.
—Y precisamente por eso me cuesta creer que quisiera lastimarte.
Bajé la mirada.
—Pero igual pasó.
—Sí, pasó. Y entiendo por qué estás herida.
Suspiró.
—Pero también creo que hay algo que no estás viendo.
—¿Qué cosa?
—La forma en que ese muchacho te mira.
Mi corazón dio un pequeño vuelco.
—Mamá...
—Hablo en serio.
—Eso ya no importa.
—Claro que importa.
—No después de lo que ocurrió.
—¿Estás segura?
No respondí.
Porque no lo estaba.
Porque una parte de mí seguía recordando cada sonrisa, cada abrazo y cada momento que había compartido con él.
Y eso solo hacía que doliera más.
—Será mejor que vaya a descansar —dije finalmente.
Mamá asintió.
—Descansa, cariño.
Se inclinó y besó mi frente.
—Mañana será otro día.
—Gracias, mamá.
Subí las escaleras lentamente hasta mi habitación.
Apenas cerré la puerta, me dejé caer sobre la cama.
Quería dormir.
Quería dejar de pensar.
Quería dejar de sentir.
Pero entonces mi celular vibró.
Suspiré.
Ya sabía quién era.
Oswald ❤
Abrí el chat.
Audrey, por favor respóndeme.
Todo es un malentendido.
Te juro que no pasó como parece.
Melody me tomó por sorpresa.
Por favor, hablemos.
Perdóname.
Mi vista comenzó a nublarse.
Otro mensaje apareció.
A mí no me gusta Melody.
La única persona que me gusta eres tú.
Sentí que el corazón me dolía todavía más.
Porque quería creerle.
Quería hacerlo con todas mis fuerzas.
Pero la imagen de Melody besándolo seguía apareciendo en mi cabeza.
Y no desaparecía.
Llegó un último mensaje.
Descansa, Topollillo ❤.
Aunque ahora me odies.
Una lágrima resbaló por mi mejilla.
¿Cómo podía odiarlo?
No podía.
Ese era precisamente el problema.
Lo quería demasiado.
Mucho más de lo que estaba dispuesta a admitir.
Me abracé a la almohada.
Intentando convencerme de que todo iba a estar bien.
Intentando convencerme de que mañana tendría respuestas.
Pero mientras las lágrimas seguían cayendo silenciosamente, solo podía pensar en una cosa.
Quería que estuviera aquí.
Quería que me abrazara.
Quería escuchar una de sus bromas tontas.
Quería verlo sonreír.
Y eso era lo que más me asustaba.
Porque significaba que, incluso con el corazón roto...
Seguía enamorada de él.
Mañana iba a ser un día muy largo.
POV Oswald
—¿Melody...? ¿Qué rayos te pasa?
Ella evitó mi mirada.
—Oswald... sigo enamorada de ti.
Me quedé inmóvil unos segundos.
—¿Qué...?
—Siempre me has gustado. Lo sabes. Tú también sentías algo por mí.
Suspiré.
—Sí... cuando éramos niños. Pero eso quedó atrás hace mucho.
Sus ojos comenzaron a humedecerse.
—Entonces... ¿ya no sientes nada?
Negué lentamente.
—No. Ahora mi corazón le pertenece a otra persona.
—¿Estás... enamorado?
Sonreí sin darme cuenta.
—Muchísimo.
Ella bajó la mirada.
—Lo siento... Pensé que todavía tendría una oportunidad.
—Eres mi amiga, Melody. Precisamente por eso no debiste besarme delante de Audrey.
—Creí que me corresponderías... Me equivoqué.
El silencio se hizo pesado.
—¿Y si cambiara? ¿Crees que algún día podría gustarte?
Negué con suavidad.
—No cambies por nadie. Sigue siendo tú. Algún día alguien va a enamorarse de esa Melody... y cuando pase, entenderás que yo nunca era la persona indicada.
Una pequeña sonrisa apareció en su rostro.
—Gracias... Hablaré con Audrey. Quiero explicarle que todo fue culpa mía.
—Gracias, pero déjamelo a mí. No quiero que esto siga lastimándola.