POV Audrey
—¿Estás segura de que quieres ir? —América ya me había hecho la misma pregunta unas cinco veces.
—Sí. No tiene nada de malo. Solo quiero conocerlo mejor —respondí mientras terminaba de ponerme las zapatillas.
—Pero Oswald se va a enojar. ¿Eso no te importa? —alzó una ceja.
Suspiré.
—Claro que me importa... pero él tampoco ha querido hablar conmigo de lo que pasó. Mientras no arreglemos las cosas, no siento que esté haciendo algo malo.
América cruzó los brazos.
—Solo espero que ese Noah no se esté haciendo ilusiones contigo.
Solté una risa.
—No lo hará.
—Eso espero.
Me puse la casaca. El viento de la playa comenzaba a sentirse cada vez más frío.
—Bueno... ya me voy.
La abracé.
—Cuídate.
—Lo haré.
Salí de la habitación y bajé a la cocina.
Ahí estaban Dalia y Alexis preparando una pizza mientras se reían por alguna tontería.
—Hola, chicos.
—¡Hola! —respondieron los dos.
—¿Están haciendo pizza?
Creo que mis ojos brillaban de hambre.
Alexis soltó una carcajada.
—Sí... pero es para la cena.
Me tocó la punta de la nariz.
—Así que deja de mirarla como si fueras a robártela.
—Qué injusticia...
Hice un puchero.
—Te prometo que guardaré dos porciones para ti.
—Trato hecho.
Lo abracé rápidamente.
—Gracias.
Por un instante noté que Dalia nos observaba en silencio.
No parecía molesta... pero tampoco feliz.
¿Será que le gusta Alexis?
Antes de seguir pensando, miré el reloj.
—Ya debo irme. Nos vemos luego.
Le di un beso en la mejilla a Alexis.
—Bye.
Salí de la casa.
Noah ya me esperaba apoyado contra la baranda.
—Pensé que me habías dejado plantado.
—Lo siento... me entretuve.
Sonrió.
—¿Vamos?
Asentí.
Comenzamos a caminar por la orilla.
El mar estaba tranquilo. Algunas familias hacían parrillas, los niños corrían detrás de las olas y el cielo empezaba a teñirse de naranja.
Después de varios minutos, Noah señaló un lugar.
—¿Nos sentamos? El atardecer se ve mejor desde aquí.
—Está bien.
Nos acomodamos sobre la arena.
Durante unos segundos ninguno dijo nada.
Luego habló.
—¿Es cierto que tú y mi primo están peleados?
—Sí.
—¿Por qué?
Bajé la mirada.
—Porque besó a otra chica.
Noah frunció ligeramente el ceño.
—¿Melody?
Lo miré sorprendida.
—¿La conoces?
—Sí...
Se quedó pensativo unos segundos.
—Entiendo.
Volvió a mirarme.
—Pero... ¿por qué te afectó tanto?
Lo observé confundida.
—Porque es mi novio.
Sus ojos se abrieron un poco.
—¿Tú eres la novia de Oswald?
—Sí...
Se quedó callado.
Demasiado callado.
Después soltó una pequeña risa.
—Jamás me lo habría imaginado.
—¿Qué tiene de raro?
Me observó unos segundos.
—Nada malo. Solo... pensé que él tenía otro tipo de gustos.
—Oye, tampoco soy tan horrible.
Él negó rápidamente.
—No dije eso.
Sonrió de lado.
—Solo me sorprende.
Suspiré.
—A veces a mí también me sorprende que le guste.
—Créeme... a mí más.
El viento movía su cabello rubio.
Después habló con un tono mucho más serio.
—Oswald nunca fue alguien fácil de entender.
—Eso ya lo noté.
—Hay muchas cosas de él que tú no sabes.
Sentí curiosidad.
—¿Como cuáles?
Noah desvió la vista hacia el mar.
—¿Sabías que él me odia?
Lo miré sorprendida.
—Creo... que sí.
—Y no es porque sí.
Hizo una pausa.
—Es por algo que pasó hace años.
Mi corazón empezó a acelerarse.
¿Tan grave había sido?
—¿Qué pasó?
Noah abrió la boca para responder...
POV Oswald
No podía dejar de caminar de un lado a otro de la habitación.
Daniel terminó mareándose.
—Viejo... si sigues caminando así vas a hacer un hueco en el piso.
—¿Cómo quieres que me calme? Audrey lleva más de dos horas con Noah.
—¿Y?
Lo miré.
—¿Y? ¿En serio preguntas eso?
Daniel levantó las manos.
—Solo digo que confíes en ella.
Suspiré.
—Confío en Audrey.
Hice una pausa.
—En quien no confío es en Noah.
Daniel me observó unos segundos.
—Sigues sin querer contarme qué pasó entre ustedes.
—Todavía no.
—Algún día tendrás que hacerlo.
Asentí.
—Lo sé.
Mi celular vibró.
Alexis ✌️
¿Bajan? La pizza ya está lista.
Os 👽
Vamos.
Guardé el celular.
Daniel sonrió.
—La pizza de Alexis...
—Creo que amo a tu hermano.
—Ten cuidado. América podría ponerse celosa.
Le di un codazo.
—Ella sabe que siempre será mi número uno.
—Qué cursi eres.
—Mira quién habla.
Los dos bajamos riéndonos.
En la cocina todos ya estaban comiendo.
América parecía competir con la pizza.
Me recordó inmediatamente a Audrey.
Daniel se dejó caer en una silla.
—Llegó la estrella de la casa.
—¿Acaso vino Shawn Mendes? —preguntó América sin levantar la vista del plato.
Daniel se llevó una mano al pecho.
—Qué cruel eres.
—Solo digo la verdad.
Todos soltamos una risa.
Mientras comíamos, Daniel preguntó:
—¿Y Matías?
—Salió con Ariel al centro comercial —respondió Alexis.
Entonces Dalia me miró.
—¿Ya hablaste con Audrey?
Negué con la cabeza.
—Siempre pasa algo.
Apreté la mandíbula.
—Y ahora apareció Noah.
América dejó el tenedor sobre la mesa.
—Precisamente por eso deberías ir a buscarla. Ahora mismo está con él.
Mi estómago se hizo un nudo.
—Lo sé.