En mi lista ¡¡no Entras!!

Capitulo 44

POV Alexis

Flashback: hace cinco años...

Teníamos trece años.

Yo estaba guardando mis cosas en el casillero cuando Oswald se acercó.

—Oye, Alexis, ¿has visto a Melody?

—Creo que está con Noah —me encogí de hombros.

Algo en su expresión llamó mi atención.

—¿Qué pasa?

—Últimamente siento a Melody diferente.

—¿Diferente cómo?

—Distante —respondió pensativo—. Creo que iré a buscarla.

—Te acompaño.

—No, tranquilo. Nos vemos después.

Lo vi alejarse por el pasillo.

Intenté ocuparme de mis asuntos, pero la curiosidad pudo más. Decidí seguirlo a cierta distancia.

Y entonces lo vi.

Noah y Melody se estaban besando.

Pero yo no era el único que acababa de descubrirlo.

Oswald se había quedado inmóvil unos metros delante de mí.

Su rostro pasó de la confusión al dolor en cuestión de segundos.

Entonces avanzó hacia ellos.

—¿Cómo pudiste hacerme esto, Melody?

Ella se apartó rápidamente de Noah.

—Oswald, yo...

—Respóndeme.

—Lo siento, pero siempre te vi como un amigo... como un hermano.

Oswald soltó una pequeña risa sin humor.

—Entonces, ¿por qué aceptaste ser mi novia?

Melody bajó la mirada.

—Porque quería poner celoso a Noah.

El silencio que siguió fue devastador.

—¿Así que solo fui parte de tu plan?

—No era mi intención hacerte daño...

—Pero lo hiciste.

Ella intentó acercarse, pero Oswald retrocedió.

—Eres un gran chico, Oswald. Encontrarás a alguien mejor.

—No quiero a alguien mejor —respondió con la voz quebrada—. Te quería a ti.

Por primera vez vi lágrimas en sus ojos.

Luego giró hacia Noah.

—¿Y tú? Tú sabías lo que sentía por ella.

Noah simplemente se encogió de hombros.

—Las cosas pasan.

Oswald lo agarró de la camiseta.

—Eras mi amigo.

—Y tú demasiado ingenuo.

Oswald lo soltó lentamente.

—Te abrimos las puertas de nuestra casa. Te traté como a un hermano.

Noah no respondió.

Tal vez porque no tenía nada que decir.

O tal vez porque sabía que no existía excusa suficiente.

—No quiero volver a verlos.

Los miró a ambos por última vez y se marchó corriendo.

Yo fui detrás de él.

Lo encontré junto a la cancha de fútbol americano.

—¿Estás bien?

Se giró hacia mí.

Tenía lágrimas resbalando por las mejillas.

—¿De verdad tengo cara de estar bien?

No supe qué responder.

Simplemente lo abracé.

—Lo siento mucho, Oswald.

—Tú no tienes la culpa.

Me devolvió el abrazo con fuerza.

—De todos... de todos menos de él esperaba algo así.

En ese momento un balón salió disparado hacia nosotros.

Oswald lo atrapó casi por instinto.

Y, lleno de rabia, lo lanzó de vuelta con una fuerza impresionante.

Los jugadores y el entrenador se quedaron mirándolo sorprendidos.

—Muchacho —dijo el entrenador—, ¿alguna vez has pensado en entrar al equipo?

Por primera vez desde que lo encontré, Oswald esbozó una pequeña sonrisa.

Fin del flashback.

—Todo este tiempo Noah me estuvo mintiendo... —susurra Audrey más para sí misma que para mí.

—Sí.

—Soy una idiota... ¿cómo pude creerle?

Las lágrimas comienzan a caer por sus mejillas.

—Oye, tranquila...

Intento abrazarla, pero ella se aparta inmediatamente.

—Suéltame.

Obedezco.

—Ahora entiendo por qué Oswald tiene la autoestima tan baja algunas veces...

Bajo la mirada.

Y me siento peor porque, de cierta forma, yo también contribuí a todo esto.

—¿Y ahora qué piensas hacer? —pregunto finalmente.

Audrey se seca las lágrimas con el dorso de la mano y, después de unos segundos, me mira completamente seria.

—¿Me ayudarías a recuperar a Oswald?

Me extiende la mano.

La observo en silencio.

¿Quiere que yo la ayude a volver con él?

Yo...

Solo quería verla feliz.

Aunque esa felicidad no fuera conmigo.

—Acepto.

Estrecho su mano.

POV Audrey

—¿Estás seguro de esto?

Alexis suspira.

—No mucho.

—Confía en mí, ¿sí?

—Está bien —refunfuña—, pero si algo sale mal, será culpa tuya.

—Trato hecho.

Entro al salón de Biología y el corazón comienza a latirme demasiado rápido.

Detrás de Oswald está Alexis, quien me hace una pequeña señal para que me acerque.

Estoy nerviosa.

Ridículamente nerviosa.

Como si fuera la primera vez que fuera a hablar con él.

—Hola.

Sonrío.

Oswald levanta la mirada durante un segundo.

Sus ojos están fríos.

Vacíos.

Después vuelve a bajar la vista hacia su cuaderno.

Me ignora.

Qué educado.

Nótese mi sarcasmo.

—Hola —repito, esta vez un poco más fuerte.

Nada.

—¿Acaso no tienes modales?

—Sí los tengo —responde sin mirarme—. Pero solo con las personas que los merecen.

Parpadeo sorprendida.

¿Acaba de decirme eso a mí?

—¿Qué te pasa?

Apoyo una mano sobre su mesa.

A mi lado, Alexis me hace señas desesperadas para abortar la misión.

Lo ignoro.

—¿Quieres que te lo diga?

Finalmente me mira.

Pero lo hace con una sonrisa burlona que me revuelve el estómago.

—Creo que...

—Creo que sería mejor que dejáramos de hablar —me interrumpe—. Después de todo, somos exnovios y eso no sería muy respetuoso con mi novia.

Hace una pausa.

—Yo sí respeto a mi pareja.

El golpe llega directo.

—Yo solo quería disculparme...

Oswald me observa fijamente durante unos segundos.

Uno.

Dos.

Tres.

Entonces sonríe.

Pero no es una sonrisa bonita.

Es cruel.

—¿Disculparte?

Se ríe por lo bajo.

—¿Y eso qué cambia?

En ese momento Dalia entra al salón y se sienta a su lado.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.