En mi lista ¡¡no Entras!!

Capitulo 48

Audrey

—Por favor... déjame ir —suplico.

Marco se acerca hasta quedar a centímetros de mí. Inclina la cabeza y siento su respiración rozándome el oído, provocándome un escalofrío.

—Tú... —susurra— no saldrás de aquí.

—¿Qué te he hecho? ¿No dices que te gusto?

—Oswald me quitó lo que más quería... y ahora él pagará por eso.

Saca una navaja del bolsillo.

El corazón se me detiene.

—No le hagas nada, por favor —ruego.

Podré decir mil veces que quiero matarlo cuando me hace enojar... pero sé que es un buen chico.

—Eso debió pensarlo antes.

—¿De qué hablas? —pregunto confundida.

Marco suelta una carcajada.

—Y yo que pensaba que Oswald era el despistado...

Me dan ganas de golpearle la cara.

—Tranquila. Por ahora no te haré nada.

Guarda la navaja.

—Nos vemos después.

Cierra la puerta y el sonido del seguro hace que todo el cuarto quede en un silencio insoportable.

Mamá...

Papá...

No sé cuánto tiempo llevo aquí.

Tengo miedo.

América...

Daniel...

Alexis...

Oswald...

Por favor... encuéntrenme.

Oswald

—¿Qué hacemos? —pregunta Daniel, completamente nervioso.

Estamos reunidos en la casa de Audrey: mis padres, los suyos, los gemelos, América y Alexis.

—Mi princesa... —el señor Kells rompe en llanto.

Su esposa lo abraza.

—Cálmate, cariño. Tenemos que mantenernos fuertes.

—Ya llamamos a la policía —dice América.

Me sujeto el cabello con desesperación.

—Todo esto es mi culpa...

Mi madre me abraza.

—No lo es, hijo. La encontraremos.

Aprieto los puños.

Audrey...

Perdóname.

Solo quería alejarte de la basura de persona que soy...

Y ahora tú estás pagando por mis errores.

Juro que voy a encontrarte.

Aunque tenga que dar mi vida por hacerlo.

Alexis

Han pasado dos días.

Oswald apenas come.

Tampoco duerme.

Está acostado mirando el techo, con unas ojeras horribles.

Me siento a su lado.

—¿Estás bien?

Me dedica una mirada vacía.

—¿Tú crees que estoy bien? ¿Y si ese tipo la mata? ¿Y si le hace daño?

Se cubre la cara con una almohada.

—Puede ser Noah... Melody... Marco...

De pronto se incorpora de golpe.

—Ya sé dónde está.

—¿Qué?

—Voy a rescatarla.

—¿Estás loco? También podrían matarte.

Niega con la cabeza.

—Yo iré solo.

—No hagas esto...

Mis ojos empiezan a arder.

No quiero perder otro hermano.

Él sonríe con tristeza.

—Voy a volver.

Lo prometo.

No sé por qué...

Pero siento que miente.

Oswald

Estoy listo para salir cuando suena mi celular.

Contesto.

—¿Aló?

Una voz distorsionada responde.

—Escúchame bien, porque solo lo diré una vez. Te espero en el bosque de tu tranquilidad. Ya sabes cuál es. Tienes tres horas y vienes solo.

Hace una pausa.

—Y ni se te ocurra llamar a la policía.

Porque Audrey morirá.

El mundo deja de girar.

—Entendido...

La llamada termina.

Todos me observan.

—¿Quién era?

Trago saliva.

—El secuestrador.

Silencio.

—Dice que si no voy...

...matará a Audrey.

No pierdo un segundo más.

Subo al auto.

Enciendo el motor.

Acelero.

No importa lo que pase.

Voy a traerla de vuelta.

Aunque muera en el intento.

Audrey

No sé cuánto tiempo ha pasado.

Solo sé que tengo hambre.

Las cuerdas me queman las muñecas.

La puerta se abre.

Una chica rubia entra.

Abro los ojos.

—¿Wendy?

Ella sonríe.

—Hola, Audrey.

Empieza a jugar con un mechón de mi cabello.

—¿Sabes qué es lo mejor de la venganza?

No respondo.

—Que llega cuando menos te la esperas.

—¿Qué te hice?

Su sonrisa desaparece.

—Me quitaste a Oswald.

Me jala el cabello con tanta fuerza que grito.

Marco entra de inmediato.

—¡Basta!

La aparta de mí.

—No la lastimes. Sigue con el plan.

Wendy chasquea la lengua y sale.

Yo apenas puedo respirar.

Marco toma asiento frente a mí.

—Quédate quieta, princesa.

Ya viene tu príncipe.

—No tengo ningún príncipe.

Él sonríe.

—¿Y Oswald qué es?

Desvío la mirada.

—Nada que te importe.

Marco ríe.

—Eso me gusta de ti.

Eres terca.

Fuerte.

Hasta tus defectos son interesantes.

En otra situación...

Tal vez ese comentario me habría sonrojado.

Ahora solo quiero escapar.

—¡Déjame ir!

En ese momento escuchamos un automóvil.

Marco sonríe.

—Al fin llegó.

Oswald

Entro.

Todo está oscuro.

Ese lugar...

Antes era mi refugio.

Ahora parece un cementerio.

Marco avanza primero.

Entonces la veo.

Audrey.

Está atada a una silla.

Tiene rasguños.

Está sucia.

Me dolia verla en esa condición.

Me acerco.

—Quieto.

Marco levanta la mano.

—He cambiado de opinión.

Su mirada me hiela la sangre.

—Dile la verdad.

Mi cuerpo entero se paraliza.

No.

No puedo.

—¡No!

Marco coloca la navaja en el cuello de Audrey.

POV Audrey

Siento el frío de la hoja sobre mi piel.

No puedo dejar de temblar.

—¡Suéltala! —grita Oswald—. Ella no tiene la culpa.

Lloro sin poder detenerme.

—Si quieres que viva...

Dile la verdad.

Oswald retrocede.

—No...

—¡¡DÍMELO!! —grito.

Su voz se rompe.

—Me vas a odiar.

—Te voy a odiar más si no hablas.

Marco sonríe.

Está disfrutando esto.

—Yo...

Respira hondo.

—No soy quien todos creen.

Cierra los ojos.

—Cuando era adolescente...




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