POV Oswald
—Eres un mentiroso... —gruño entre dientes.
Marco solo sonríe.
Una sonrisa tranquila.
Como si acabara de ganar.
Bajo la mirada.
Audrey está en el suelo.
Su vestido comienza a teñirse lentamente de rojo.
Mi corazón deja de latir.
—Audrey...
Ella intenta incorporarse, pero una mueca de dolor la obliga a volver a caer.
—¿Qué... qué le hiciste?
Marco observa la sangre en la hoja de la navaja con satisfacción.
—¿Esto? —dice levantándola—. Solo adelanté un poco el final.
Siento que algo dentro de mí explota.
—¡Maldito!
Intento correr hacia Audrey.
Marco se interpone.
—Ni un paso más.
Aprieto los puños.
—Déjala.
Él ríe.
—¿Sabes qué es lo más gracioso?
Hace una pausa.
Una pausa eterna.
—Que nada de esto habría pasado si tú hubieras confiado en ella.
Frunzo el ceño.
—¿Qué dices?
Marco comienza a aplaudir lentamente.
Una...
Dos...
Tres veces.
—Yo envié el video donde Alexis la besa.
Silencio.
—Yo edité el audio para que pareciera que Audrey decía que le dabas asco.
Otra sonrisa.
—Yo provoqué cada pelea.
—Yo destruí su relación.
Cada palabra era un golpe.
No.
No podía ser.
Todo...
Todo había sido mentira.
Sentí que las piernas me temblaban.
Miré a Audrey.
Ella también lloraba.
—¿Todo fue... por tu culpa...? —susurré.
—Exacto.Y volvería a hacerlo.
No pensé.
Solo actué.
Lo sujeté de la camisa y lo lancé contra la pared.
El golpe retumbó por toda la cabaña.
Volví a golpearlo.
Y otra vez.
Y otra.
Toda la rabia que había guardado durante meses salió de golpe.
—¡Esto es por Audrey!
Puñetazo.
—¡Esto por mi familia!
Otro más.
—¡Y esto...!
De repente...
Sentí un ardor insoportable.
Miré mi brazo.
La navaja acababa de atravesarlo.
Retrocedí.
La sangre comenzó a caer al suelo.
Marco respiraba agitado.
Sonreía.
Parecía disfrutarlo.
—Siempre tan impulsivo, Oswald...
Antes de que pudiera reaccionar...
Volvió a lanzarse sobre mí.
Sentí otro dolor.
Muchísimo peor.
El aire abandonó mis pulmones.
Bajé lentamente la mirada.
La hoja estaba hundida en mi abdomen.
Mis piernas dejaron de responder.
Caí de rodillas.
Lo último que vi...
Fue a Audrey gritando mi nombre.