En mi lista ¡¡no Entras!!

Capitulo 53

POV Alexis

—Y eso fue lo que pasó. Esa rubia sí que está loca —suspira Oswald.

—¿Te parece guapa? —pregunta América con una sonrisa traviesa.

Oswald duda unos segundos.

—Bueno... no voy a negarlo.

Todos lo miramos.

—Incluso llena de vendas y golpes... sigue viéndose linda.

Se sonroja inmediatamente después de decirlo.

Daniel casi salta de la silla.

—¡ESO, OSWALD! ¡Por fin admites algo! Además, yo diría que a esa rubia también le gustas.

—No lo creo —rueda los ojos, aunque sonríe—. Simplemente está loca.

—Hablando de locas, ¿has visto a Dalia? —pregunto.

—Sí, vino hace un rato a visitarme y luego se fue.

Hace una pequeña sonrisa.

—Me alegra que mi amiga no se haya olvidado de mí.

Daniel se queda inmóvil unos segundos.

—Espera... ¿mi amiga?

Oswald lo mira confundido.

—Sí.

Daniel gira lentamente hacia nosotros.

—¿Escucharon eso? Nuestro muchacho está usando apodos cariñosos.

—No empieces —refunfuña Oswald.

—Primero "Dali" y ahora esto. Confirmado: el capitán cayó.

—Cállate.

—Nuestro rubio sin alma finalmente descubrió que tiene corazón.

América y yo soltamos una carcajada.

—Qué graciosos —gruñe Oswald.

En ese momento la puerta de la habitación se abre.

Y entra Audrey.

Lleva la bata blanca del hospital y el cabello ligeramente desordenado, pero aun así sonríe como si acabara de entrar el sol a la habitación.

—Hola, chicos.

—Hola —respondemos todos.

Todos menos Oswald.

Porque Oswald simplemente se queda mirándola.

—Hola, Oswald —dice ella acercándose a la cama.

—Ho-hola.

Daniel y yo intercambiamos una mirada.

Está nervioso.

Muy nervioso.

—¿Qué haces aquí?

—Quería verte.

Ella toma sus manos entre las suyas.

Oswald baja la mirada hacia ellas durante unos segundos.

—¿Sabes? A veces pienso que realmente me conoces.

Audrey lo mira sorprendida.

—Me miras como si vieras algo bueno en mí incluso cuando yo no lo veo.

POV Audrey

Como Oswald había despertado del coma, la única opción que me quedaba era quedarme a su lado.

Porque lo amaba.

Habían pasado tres meses desde que despertó y todavía no me recordaba.

Y comenzaba a asustarme.

Yo ya me había postulado a Oxford para estudiar Medicina. Ahora solo me quedaba esperar si me aceptaban o no.

—¿Audrey?... ¡AUDREY!

La voz de Alexis me saca de mis pensamientos.

—¿Qué te pasa? —me quejo.

—Llevas media hora mirando al vacío y recuerda que todos estamos comiendo.

Señala mi plato prácticamente intacto.

Levanto la mirada.

Es verdad.

Toda la familia de Oswald y la mía estaban reunidas compartiendo la cena.

Todos sabían que Oswald y yo no habíamos retomado nuestra relación.

¿Cómo hacerlo si él ni siquiera recordaba que habíamos sido novios?

Aunque según él quería conocerme otra vez desde cero.

Y si soy sincera...

Eso solo me dolía más.

—Otra vez perdida en tu mundo —rueda los ojos Alexis.

—Si no fueras mi mejor amigo ya te habría clavado el tenedor en la mano.

—Qué agresiva.

—Qué insoportable.

Entonces escuchamos un pequeño tintineo.

Mi mamá golpea suavemente su vaso con un tenedor.

Oh no.

¿Qué se le ocurrió ahora?

—Estoy muy feliz de que todos estén aquí reunidos —dice sonriendo—. Después de todo lo que hemos vivido, siento que somos una familia.

Todos sonríen.

Incluso Oswald.

—Oswald —continúa ella mirándolo—, aunque ya no estés con mi hija, quiero que sepas que para nosotros eres uno más de la familia.

Mi corazón se encoge.

—Te considero como un hijo.

Por favor, tierra, trágame.

Oswald se sonroja ligeramente.

—Gracias, señora Bella.

—Y ahora sí, una última noticia.

Mi mamá me mira emocionada.

—Audrey...

—¿Sí?

—Te aceptaron en Oxford para estudiar Medicina.

El mundo se detiene.

—¿Qué?

Parpadeo.

—¿QUÉ?

Me levanto tan rápido que casi tiro la silla.

—¡¿QUÉ?!

Alexis se ríe y me abraza.

—¡Lo lograste, Audrey!

—¡Entré! ¡Entré!

—Sabía que lo conseguirías.

Y entonces aparece América.

O mejor dicho, se me lanza encima.

—¡¿Por qué no me dijiste nada, idiota?!

—¡Porque no quería ilusionarme!

—Debí enterarme primero.

Hace un puchero enorme.

—No quería preocupar a nadie si no pasaba...

—No me importa.

Me abraza más fuerte.

—Estoy muy orgullosa de ti.

Sonrío.

—Gracias.

Durante toda la tarde recibo abrazos, felicitaciones y bromas hasta que finalmente necesito un poco de aire.

Salgo al jardín trasero.

Todavía me cuesta creerlo.

Oxford.

Una beca.

Mi sueño.

El viento mueve mi cabello y cierro los ojos durante unos segundos para disfrutar del momento.

—Te ves feliz.

Abro los ojos.

Oswald.

—Lo estoy.

Él sonríe.

—Estás cumpliendo tu sueño.

Asiento.

—¿Y tú?

—Yo también tuve suerte.

Se encoge de hombros.

—Entré a Harvard con una beca completa.

Sonrío.

—Estoy feliz por ti, Oswald.

Él me mira.

—Y yo por ti, Audrey.

Entonces sucede algo inesperado.

Me abraza.

—Serás una gran doctora.

Su voz es cálida.

Sincera.

—Tengo mucha fe en ti.

Cierro los ojos.

Porque quiero memorizar este momento.

—Pronto volveremos a vernos.

Y entonces me doy cuenta.

No quiero perderlo.

No otra vez.

—Oswald...

Se separa un poco para mirarme.

—¿Sí?

Respiro hondo.

—Quiero decirte algo antes de irme.

Él espera pacientemente.

—Estoy enamorada de ti.

Sus ojos se abren sorprendidos.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.