¿Quién será el culpable? ¿Quién podrá ser? Todas las personas a mi alrededor parecen empeñadas en ocultar qué pasó con Alexis. ¿Por qué nadie quiere decir la verdad? ¿Por qué su madre se esfuerza tanto en evadir el tema de Isadora y de su esposo José Luis? Ella reconoce que tienen una relación, pero en cuanto le menciono a su hijo, siento que lo sabe todo, aunque algo oculta.
Necesito platicar con Abraham para que me diga realmente qué está pasando. Ya no puedo seguir así; tengo que saber la verdad. Hoy es el día en que me toca entrevistarme con él y voy en camino hacia allá. Quedamos de vernos en la cafetería de la explanada del parque; lo estoy esperando, pero está tardando mucho en llegar y, sinceramente, me estoy desesperando.
De repente, veo que llega por detrás de mí, actuando de forma muy sospechosa, con una especie de paranoia, cuidándose como si alguien pudiera hacerle algo o como si lo estuvieran vigilando. Lo sentí sumamente nervioso y cansado. Le pregunto:
—Abraham, ¿cómo estás?
Él me responde:
—Estoy muy mal. Desde que platiqué contigo aquel día en la cafetería del parque, no he parado de recibir múltiples amenazas hacia mi persona. No sé a quién le hayas contado ni por qué lo hiciste, pero no debiste, porque no han dejado de llegarme amenazas de muerte.
»Seré breve: no sé qué tipo de familia sea la tuya, pero te contaré sobre la mía. La historia que conozco es la que me contaron y es la que no puedo confirmarte, porque es lo único que sé. Me la dijo mi tía, quien es como mi madre y quien siempre me crió. Vivo en la parte más baja y pobre de España. Ella es directora de un orfanato y se hizo cargo de mí desde que, un día, me dejaron en la entrada del lugar. Estaba lloviendo horrible y me abandonaron adentro de una caja de zapatos. Traía una nota que decía: "Lo siento, no puedo. Esto es más fuerte que yo. Este sentimiento es más fuerte que yo". No traía nada más: ni ropa, ni alguna cadena que indicara de quién era hijo. Solo eso. Aún guardo la nota y la caja de zapatos; aunque no lo creas, las conservo en perfecto estado. No sé quién sea mi familia ni cómo comprobarlo, pero si tú sabes algo que yo desconozca, me gustaría que me lo dijeras ahora mismo, porque no he dejado de recibir amenazas.
—Mira, Abraham —le dije—, ayer tuve una entrevista con mi suegra y ella me confesó que toda esta situación se debe a una red de engaños con Isadora. Al parecer, Isadora tuvo un romance con Alexis, pero su amante real y principal era José Luis, el padre de Alexis. Lo que ellos querían era simple: Alexis iba a recibir una herencia, así que tenían que desaparecerlo del mapa para que José Luis se quedara como dueño absoluto y la empresa siguiera a su nombre. Lo que yo pienso es que a ti te arrebataron tu herencia. Pienso que eres hijo del señor José Luis. No tengo pruebas, pero nadie en esta vida puede ser idéntico a alguien de pies a cabeza sin tener un parentesco. Por eso, tengo la plena seguridad de que tienes un vínculo con Alexis y de que eres su hermano gemelo. El porqué te desaparecieron es obvio: por el mismo motivo que a él. Lo que no entiendo es por qué hacerlo desde que eras recién nacido y a él no. No lo sé... tú eres del primero de septiembre y Alexis también. Aún hay muchos cabos sueltos que no logro comprender.
—Mira, Itzel, creo que te llamas así, ¿verdad? —me dijo él—. Estoy dispuesto a ayudarte a averiguar todo, si eso te sirve para tener tranquilidad y sobrellevar la pérdida de Alexis. No lo niego, mi propia historia familiar es bastante extraña y, al ver la foto de Alexis, es innegable que somos idénticos. Pero necesitamos comprobarlo médicamente. Lo haremos a su debido tiempo, con cautela y en silencio por la inseguridad que esto conlleva. No te preocupes, lo solucionaremos. Arriesgaremos nuestra vida, pero no te voy a dejar sola. Siempre estaré aquí contigo, ya sea en esta vida o en la siguiente, ya sea en esta piel o en otra.
Cuando Abraham dijo esas palabras, Itzel se quedó de una pieza. Abrió los ojos, se le erizó la piel y exclamó de inmediato:
—¿Qué me dijiste, Abraham?
—Sí, eso mismo que acabas de oír. No sé qué pasa, pero siento una conexión muy grande contigo, como si ya te conociera de antes. No sé si a ti te pasa igual.
—Abraham, no puedo decírtelo con exactitud porque acabo de pasar por la pérdida de mi pareja; sería inmaduro confirmarlo ahora. Pero, ¿qué te parece si con el tiempo vamos averiguando qué está pasando aquí? Por ahora, te pido que me acompañes con un médico para que nos diga qué conexión tienes con Alexis. Sé que nos pedirá algo de él; como vivía conmigo, tengo su cepillo con cabellos. Tú tendrás que dar los tuyos para que nos hagan la prueba de ADN.
Así se dirigieron con el médico familiar de confianza de Itzel. Ella lo veía en privado y de forma oculta, ya que su padre jamás permitiría que su hija se atendiera con un doctor. Debido a sus creencias y a su oficio de curandero, para él era un insulto que ella buscara ayuda médica, sintiéndose plenamente capacitado para sanar cualquier mal o incomodidad que su hija llegase a sentir.
2026 Gabriela González Calette (Gabby Rose Noir). Todos los derechos reservados.
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Título de la obra: en otra vida y en otra piel.
Autora: Gabriela González Calette
Nombre deautora: Gabby Rose Noir
Contacto: fridagabbycalette@gmail.com
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Editado: 20.03.2026