En otra vida y en otra piel

"La Tortura del Hubiera"

¿Será que en otra vida tengamos la posibilidad o la oportunidad de reunirnos con esa persona que amamos y con la que nos fue imposible estar juntos? ¿Será posible que eso suceda? Nunca les ha pasado que tuvieron un amor imposible, uno que fuera de la trama normal, se volvió inalcanzable por situaciones ajenas; no por acciones de él o de ella, sino porque quizás ella andaba en malas compañías o en malos pasos, haciendo que su unión fuera prácticamente una utopía.

​¿Qué vamos a hacer con esa situación? Alimentamos la esperanza de que algún día se podrán reunir, de que finalmente estarán juntos. ¿Y no les pasa que sueñan con esa persona una y otra vez? La sueñan tanto que se preguntan: "Pero, ¿por qué sigo así si ya quiero darle vuelta a la página?". Como dicen por ahí: "a otra cosa, mariposa"; pero aun así, sigues ahí, con la mente maquinando ideas, idealizando momentos que no existen y que sabes que no pasarán. A veces sentimos que nos engañamos a nosotros mismos, que es una maldición de la cual nunca nos vamos a librar, una tortura mental del "¿qué hubiera pasado?". ¿Qué hubiera pasado si yo me hubiera atrevido? ¿Si hubiera hecho esto o aquello?

​Es por eso, por un amor que yo, su escritora, tuve, que nace esta constante del "hubiera". Me gustaría mucho que agreguen este libro a su biblioteca y sigan descubriendo qué sigue en esta historia escrita por y para ustedes.

​Cuando Itzel lleva a Abraham con el doctor, cargaba con muchas esperanzas y nervios, pero sobre todo con ansias de encontrar la verdad, de saber qué estaba pasando y averiguar qué situación podía solucionar. Ella quería, más que nada en este mundo, la verdad.

​Tocan a la puerta. Eran las nueve de la noche cuando el médico abre. Hay algo a lo que Itzel nunca le tomó aprecio, algo muy importante que debió haber hecho pero no hizo: desde hacía tiempo sentía que alguien la seguía, que alguien la vigilaba. Lo interesante es que no era personal de su padre, porque ella se habría percatado y los habría confrontado; él ya no tenía cabida ni nada que hacer en este asunto. Entonces, ¿quién la seguía? ¿O era simplemente paranoia?

​Al entrar al consultorio, Itzel le dice al doctor con ansiedad:

—¿Abraham, estás bien? Es que tengo la sensación de que nos están siguiendo. No sé por qué, a lo mejor es idea mía o imaginaciones, pero tengo esa sensación.

​Lo curioso es que Abraham le responde:

—Sí, yo también siento que nos están vigilando. ¿Será de casualidad la madre de Alexis?

—¿Por qué? —preguntó ella—. ¿Le contaste los planes?

—No de mis planes, pero sí le dije que iba a averiguar la verdad y que iba a hablar contigo.

​Abraham se agacha, se toca la cabeza y añade:

—No debí haber hecho eso, ¿verdad?

—No —respondió ella—. No debiste. Lo más seguro es que nos esté siguiendo algún secuaz de la mamá de Alexis, la bien apodada Oriana.

​Era una situación frustrante para ambos. El médico les dice:

—Adelante, pasen.

—Gracias, necesitamos que nos haga una prueba de ADN.

​El doctor se queda estupefacto. Cabe mencionar que en toda la ciudad conocían a la familia de Alexis; una estirpe poderosa económicamente, influyente, de prestigio y también de temor. Si te metías con uno de sus hijos, tenías que andar con cuidado de no meter la pata.

​—¿Pero no estaba muerto tu novio, chica? —preguntó el médico—. ¿De qué está hablando? Si Alexis falleció.

—Ya sé que falleció, doctor. ¿Qué me quiere decir?

—¿Y este niño qué hace aquí?

—Doctor —intervino Itzel—, este niño, como usted dice, aunque no lo crea tiene un increíble parecido con Alexis.

—Efectivamente —añadió Abraham—. No tengo ningún parentesco comprobado, pero tengo que confesarle algo: mi historia de vida y mi nacimiento son muy extraños.

​Abraham le cuenta su historia y el médico se queda incrédulo, dudando de cada palabra. Está en todo su derecho; cualquiera en su sano juicio pensaría que están locos o que quieren tomarle el pelo. Sin embargo, acepta realizar la prueba.

—¿Cuándo estará lista? —preguntan.

—En tres días.

​Todo parece perfecto, no hay nada más que hacer por ahora. Salen con la tranquilidad de estar a punto de descubrir la verdad, pero no contaban con lo que pasaría a continuación. De una manera exagerada y grosera, alguien abre la puerta del consultorio. El médico, pensando que eran los jóvenes que regresaban, pregunta:

—¿Usted? ¿Qué hace aquí?

2026 Gabriela González Calette (Gabby Rose Noir). Todos los derechos reservados.

​Esta obra, incluyendo todos sus capítulos, personajes y universos narrativos, está protegida bajo las leyes internacionales de derechos de autor. Queda estrictamente prohibida la reproducción total o parcial de este contenido, así como su distribución, transformación o almacenamiento en cualquier sistema de recuperación, sin el consentimiento previo y por escrito de la autora.

Título de la obra: en otra vida y en otra piel.

Autora: Gabriela González Calette

Nombre deautora: Gabby Rose Noir

Contacto: fridagabbycalette@gmail.com




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