En Plena Oscuridad

4 ARREPENTIMIENTO, DE NUEVO LA HORRIBLE DUDA

"Sebastián"

¿Cómo la posibilidad de un futuro pleno puede irse a las afueras de un camino desconocido?

Jodida pregunta que cada día retumba en mi cabeza en un recordatorio de lo imbecil que soy.

Todavía puedo sentir mi mente quemarse al ver esas fotografías. Y aunque ella sea una de las que dice que el corazón es un órgano y no es capaz de sentir como acostumbramos a a decir, me importa una mierda. Yo sentí el mío oprimirse y agitarse con rabia al tener las fotografías en mis manos, pero este no sólo se oprimía de dolor, también lo hacía al tener en mi mente el claro pensamiento de que no cayera en una situación de la cual no saldría fácil.

Y admitir la derrota y que estas equivocado no es fácil ni para la persona más dulce y tierna que exista. Me entregue a la bruma, sin desear escuchar más, ahora me encuentro a miles de kilómetros de esa persona que en un corto tiempo dio un giro relativamente grande a mi vida.

La realidad pudo haber sido otra, sin embargo, mis impulsos son más fuertes, que lo que creo sentir por ella.

Cuatro jodidos meses han transcurrido desde mi llegada a Rusia. Me he enfocado solo en el trabajo, dejando cada día mi pasión por la arquitectura. El trabajo ha sido una de las cosas que me ha mantenido ocupado durante el día, sin embargo, Cada noche que llego al departamento me despido de la tranquilidad para perderme en recuerdos que por mucho que intento bloquear, no lo puedo conseguir

Brida...

Mi Mariposita.

Ahogarme en el alcohol sería muy estúpido, teniendo en cuenta que puedo regresar a Alemania y pedirle perdón, pero , ¿cómo hacerlo? si sólo se trata de un impulso que me dice que ella tenía razón en todo, jamás pasó lo que esas fotografías reflejaban.

Es una mierda total la conciencia.

Si la situación hubiera sido otra, ¿ella me habría creído?

Es difícil saberlo.

La confianza en la que tanto creía jugo duramente con mis decisiones.

Dejando de lado mis pensamientos vuelvo a concentrarme en lo que estoy haciendo.

Diría que dejar de pensar ayuda, pero estaría mintiendo de una manera muy descarada.

Termino los últimos detalles de un plano, para luego preparar la cenar.

Antes de dirigirme a la cocina observo con atención el pequeño despacho en el que paso gran parte de las noches. Es el único lugar donde puedo ser yo mismo, donde sólo me dejo llevar sin importar que la rabia me esté consumiendo.

Estos cuatro meses han sido un calvario en mi mente, pero cuando se trata de hacer lo que me gusta, soy otro. Y el trabajo nunca ha sido algo de llevar a la ligera, y mucho menos ahora que trabajo con grandes arquitectos que hasta ahora parecen satisfechos con mi trabajo.

Abandono el despacho cerrando la puerta detrás de mí. Un pasillo iluminado me lleva hasta el living, por un par de segundos me quedo en medio de el observando atentamente cada rincón. Es muy grande para una sola persona, sin embargo, estoy acostumbrado a la soledad... Pase a que por un tiempo no viví con ella.

Tenía junto a mí a alguien que llenaba cada rincón de la casa con su voz, gritos, risas, lágrimas y más.

Mierda.

Es difícil.

"No vale arrepentirse después de lo cometido"

Mi subconsciente ataca con todo, recordándome que mi decisión fue tomada.

Dentro de unas semana Verónica vendrá a visitarme, cosa que por muy frío que suene no me entusiasma del todo.

En cuanto se enteró de mi nuevo trabajo y que abandone Alemania, no ha hecho más que decir lo orgullosa que está de mí.

Mi pregunta es, ¿Seguirá pensando lo mismo después de que le diga todo lo que pasó entre Brida y yo durante su estancia en Alemania?

Puede que le haya dicho algunas mentiras a Brida durante aquella discusión, lo que tuvimos durante esos meses no fue un error.

No voy a ocultar lo que paso entre ambos, el enojo y decepción puede ser muy grande, pero los sentimientos no se pueden negar así como así.

Sé que me torturo por las noches preguntándome: ¿Estará bien? ¿Cómo irá en la universidad? ¿Pensará en mí?

A veces olvido que en la nube de mi celular hay fotografías nuestras y en vez de cuando me encuentro viéndolas como un imbécil preguntándome una y otra vez, ¿por qué?

Estoy seguro que haber seguido, ha sido la mejor decisión.

«Semanas después»

Desde donde me encuentro puedo ver cómo las montañas del norte se van opacando gracias al verano. El resto es una excelente vista de la ciudad transitada.

-Disculpe señor Sebastián, su madre acaba de llegar.

Aparto la mirada del gran ventanal y contesto a través del intercomunicador a Selena.

—Gracias, Selena. Voy para allá.

Respondo, para después apagarlo.

Abandono la oficina con mi habitual calma y me dirijo al elevador que justamente abre sus puertas. Al llegar al primer piso, noto que hay pocas personas, y una de ellas es Verónica, la cual desprende un aura de elegancia y seguridad.

En cuanto me ve, en su rostro se dibuja una gran sonrisa, sin embargo, no se mueve de su sitio. Acortó la distancia, caminando con pasos seguros hasta ella.

—Me alegro de volver a verte, Sebastián. Mira nada más lo guapo que estas...

Habla con cariño. Dejándome sorprendido me abraza, le devuelvo el abrazo, no obstante, no de la misma manera que solía hacer años atrás. Es una sensación extraña y creo que se ha dado cuenta, porque me deja de abrazar y fija sus oscuros ojos en mí.

—También me alegro de verte, creo que los años no te pegarán nunca.

—Tengo mis métodos, hijo. —indica con fingida humilde—. Pero bueno, no viene aquí para hablar de mis años.

No parece tan feliz como aparenta con sus sonrisas.

—Vale. Vamos a un restaurante, así almorzamos y hablamos. -asiente, tomando su bolso del sillón en el que estaba sentada.

Durante la marcha hacia la entrada camina como si conociera el lugar a la perfección.




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