En Plena Oscuridad

10 COMA UNO, QUÉDESE CON DOS

*SEMANAS DESPUÉS*

"Brida"

—Él no podrá venir.

—¿Por qué? Él ha dicho que estaría aquí hoy.

—Decir es muy distinto a cumplir, no vendrá. Será mejor que nos vayamos se nos está haciendo tarde.

Anuncio con voz apagada. Tomo mi bolso y abandono la casa. Amara hace lo mismo siguiendo mis pasos, sin pronunciar palabra, y lo agradezco de corazón lo menos que quiero ahora es hablar.

Ambas caminamos hasta la parada del colectivo, me detengo por unos segundos ya que se me es imposible no cansarme con este enorme vientre. El trabajo en la cafetería no había estado dándome problemas, sin embargo en las tres últimas semanas estoy sintiéndome con más fatigas y molestias.

Tome una decisión que hizo que estuviera en depresión durante varios días, y es que congele el semestre en la universidad. Es difícil de explicar, me sentía completamente ahogada, aunque cumplía con todo lo pedido y pasaba las pruebas el cansancio hacia malla en mí fuertemente, pero de eso se trata la vida de luchar hasta llegar a la meta aunque te cueste. No estoy renunciando a mi título, ni muchos menos rindiendome. Tan sólo estoy actuando bajo la situación actual sin perder el eje de mi vida.

—A veces pienso que tendré un dinosaurio, es enorme.

Me burlo de mi gran vientre. La adrenalina invade mi cuerpo al pensar que hoy por fin sabremos su sexo, y pido a Dios se deje ver hoy, si no lo hace tendré que comprar ropa Unisex

Pero así como la adrenalina y emoción invade mi cuerpo. El miedo y sosiego también lo navegan.

Miedo a que algo salga mal durante el parto, si seré capaz de traerlo al mundo de manera normal. ¡Mierda! son tantas las cosas en la que mi mente me hace divagar.

—A lo mejor y tienes mucho líquido, o algo así. La doctora nos dirá hoy.

—Si, a de ser algo así, o si es dinosaurio...

El colectivo llega después de unos cinco minutos de espera ambas partimos al centro. La ciudad está muy movida por lo que el tráfico es horrible.

—Quiero hacerte una pregunta Amara y quiero que seas honesta.

Miro por la ventana enfocando mi vista en como los rayos del sol resaltan en los grandes edificios haciendo que su sombra remarque las calles perfectamente.

—Dime, sabes que siempre te digo la verdad.

—¿Tú crees que por culpa de Sebastián y mía, nuestro bebé pueda sufrir?

Mi corazón se encoge de una manera que siento como el aire me falta. Pensar acerca de esta situación me lastima.

—Brida ante muchas personas lo de ustedes está visto de una forma insana, desagradable, por mucho que pasen los años hay personas que con ellos no evolucionan y se quedan ahí. Te mentiría si te dijera que no me dejó desorientada al enterarme de todo, ¿pero quién soy yo al impedir que se amen? Ese bebé no tiene porque sufrir, si ustedes están con él. Es muy parecido al hecho de como Sebastián y tú deben estar ahora juntos...

Menciona en completa calma y con un ligero tono de voz. Esta siendo sincera, una sinceridad que me otorga Paz al saber que ella no juzga nuestro gran tormento... Porque eso es lo que es, un gran tormento que debe terminar pronto, encontrarle una solución.

***

—Parece que tenemos un problema..

Escuchar esas palabras me hacen sentir un hueco horrible en mi mente. La doctora observa hacia la pantalla, mientras remueve el pequeño aparato sobre mi vientre.

Busco con la mirada Amara, observándola con temor y aguantando las lágrimas que amenazan en salir.

—¿Q-u-é s-u-c-e-d-e? ¿E-l b-e-b-é e-s-t-á b_i-e-n?

Cuestiono con voz angustiada, intentando levantarme y acercarme a la pantalla en un intento de ver lo que ella dice que va mal. No obstante, sus palabras me detienen dejándome estupefacta

—Tranquila, Brida. El bebé está en perfectas condiciones. El problema es que no es sólo un bebé, son dos...

—¿Cómo que dos? Debe de a ver una equivocación.

Chillo, queriendo ver por mi misma lo que dice.

—No hay equivocación alguna. Justo aquí se puede ver el otro bebé, el cual ha permanecido muy oculto durante los meses de gestación.

Informa con tranquilidad moviendo el aparato para después señalarme la gran pantalla hasta un lugar determinado, el otro bebé. Es mucho más pequeño, sin embargo, allí está en otra bolsa.

—¿Esto es normal? Tengo entendido que solo permanece oculto hasta algunas semanas del embarazo, pero no todo...

La pregunta de Amara me pone los pelos de punta tiene razón, no es normal que hasta ahora los podamos ver ambos y que durante todos los estudios y citas con ella nunca supiéramos que eran dos.

—Estoy tan sorprendida como ustedes, tus exámenes de hormonas siempre antojaban el mismo resultado ningún aumento en ello, tus síntomas fueron normal y durante las semanas de gestación solo veíamos a uno sólo.

Argumenta con sorpresa, moviendo el pequeño aparato a un lado, no pierdo de vista nada puedo ver como enfoca en el mismo lugar que antes; dando vista a la pequeña bolsa donde está el otro pequeño, su corazón comienza escucharse y la alegría me invade por completo dejando que las lágrimas conviertan mi rostro en un mar.

Cubro mi boca con la palma de mi mano asombrada ante la situación.

—¿Se encuentra bien?

—Mira, acá esta. Los latidos de su corazón son normales; mide menos que el primero, su peso es bajo y en este caso es comprensible, no sabíamos nada. Pero, todo está bien, no hay malformaciones ni riesgo de perdida. Parece ser que lo que sucedió fue, que siempre que hacíamos las ecografías el bebé estaba del otro lado de la primera bolsa por lo que no dejaba verlo.

—Quiero saber que son.

Hablo empecinada intentado ignorar la mala sensación que ha dejado sus palabras. Su pequeño corazón late perfectamente, él está vivo; es pequeñito, si lo es pero está bien. Lo siento.

Tal vez aquellos mínimos movimientos que sentía en la madrugada era de él, en un intento de que supiera que también estaba allí. O aquella vez en el parque fueron ambos los que se movieron.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.