En Plena Oscuridad

13 VISITA INESPERADA Y UN NUEVO COMIENZO

Podrías romperme el corazón en dos Pero cuando sane latirá por ti Sé que debo seguir adelante, pero es la verdad.

LETRA BACK TO YOU

*Brida*

Mis pasos son torpes para llegar hasta la puerta, la cual lleva más de cinco minutos siendo tocada como si alguna clase de animal quisiese entrar. Mi vientre no ayuda en nada para poder llegar con rapidez a la bendita puerta.

-Joder, espera, ¿Acaso no saben que no puedo caminar rápido?

Replicó malhumorada abriendo de golpe la puerta. Mis ojos por poco y se salen de mi rostro (literal) al ver quien está parado frente a mí. Siento mis mejillas arder.

-Vaya. No esperaba que mi llegada causara tanto escándalo. -indica meloso, sin borrar de sus labios una sonrisa traviesa-. ¿Me dejaras aquí?

-Tal vez así se te quite lo idiota. Pasa.

Doy espacio para que pueda ingresar a la casa, arrastra una maleta la cual me hace mirarlo con curiosidad, pero no pregunto.

En cuanto cierro la puerta toda mi atención recae en él.

Está quitándose la chaqueta dejándola en uno de los sillones, con mucho esfuerzo camino hasta llegar a uno de ellos, dejo caer mi trasero en el cómodo cojín y un suspiro de satisfacción sale de mis labios.

¿Qué hace aquí?

¿No tiene que estar en Rusia?

-Antes de un bombardeo de preguntas, necesito aclarar algo.

Él contempla asombrado mi abultado vientre.

¡Qué digo abultado!

Va a reventar....

-Es muy grande...

Sin poder evitarlo comienzo a reír con ganas al ver sus ojos muy abiertos por la sorpresa.

"Y eso que no sabes que son dos"

-Me lo han dicho, pero es algo obvio si dos pequeños crecen, ¿no crees?

-Tienes razón. -contesta distraído, ¿Esta sordo? en menos de dos segundos su expresión cambia por completo-. ¡Espera! ¿Cómo que dos? ¿De qué estas hablando, Brida?

Sonrió inocentemente levantando mis manos en un gesto de "pues si" sin dejar de sonreír. Sebastián parece ido por unos segundos, al paso de éstos su expresión cambia completamente y sus ojos por poquito salen de su rostro.

-¿Sebastián? -susurro-.Sé que no planeabas nada de esto; ninguno de los dos lo hacía, ya no hay marcha atrás. Si tú no quieres estar con ellos, no seré yo quien te obligue puedo salir adelante sola. -tomo una bocanada de aire tranquilizando mi respiración que se ha vuelto agitada. Las lágrimas amenazan con salir-. Tengo el apoyo de personas muy importantes para mí. Sé que esto no se lo tomara muy bien tu novia, per...

-¿De qué novia estás hablando, Brida?

Pregunta al borde de la desesperación. Desordena su cabello en un gesto de frustración y comienza a caminar por toda la sala como un animal enjaulado. El nudo que se ha formado en mi garganta me dificulta articular palabras.

El muy idiota se está haciendo el desentendido ahora.

-Tu novia, ¿quien más Sebastián?

Demando de mala gana. En un rápido movimiento detiene sus pasos centrándose en la conversación.

-Claro, me lo imagine.

-¿Imaginar qué?

-Que te crearías toda una historia en tu mente cuando hablaste con Allison.

Su voz ahora se escucha más calmada, veo como una sonrisa se curva en sus labios haciendo que mi mal humor se incremente, le miro con cólera e intento no alcanzar uno de los adornos de la pequeña mesita de la sala y lanzarlo en su bello rostro.

-Con tu novia. Y que te quede claro; no me hice ninguna historia, estaría actuando como una estúpida. Tú estás en todo tu derecho de convivir con alguien, y si es tu decisión tener una relación, bien.

Cada palabra salida de mi boca es pronunciada con la más pura gélida y enojó.

Se me es imposible no sentir este cúmulo de emociones, es una pérdida de tiempo querer ganarles a las emociones

¡Por supuesto que me invente una historia!

Y todo después de llorar como magdalena, de solo imaginármelo me causa dolor de cabeza. Él posiblemente intentando rehacer su vida amorosa después del fallido intento de amor con su prima, y yo matándolo con la noticia, de que no es solo un bebé, sino dos.

Debería nominarme a un premio; la mejor arruina momentos de la historia.

Ya me veo con el rostro todo golpeado por tomates y cualquier fruta podrida que al público se le antoje lanzarme.

-De no ser así, no estarías tan enojada. Eres malísima cuando intentas ocultar que estás celosa, Pequeña...

Argumenta con voz divertida, caminando hasta el sillón se pone de cuclillas quedando frente a mí. Con una de sus manos toma mi barbilla delicadamente para así mirarle a los ojos intento zafarme, más no me lo permite. Siento como los nervios hacen acto de presencia mis manos pican por también tocarle, sin embargo, me obtengo.

-No estoy celosa. -demando-. Tú y yo no tenemos nada, ambos estamos en todo el derecho de hacer lo que nos plazca.

Observo el cómo sus ojos se cierran por unos segundos en señal de frustración para después tomar una larga respiración. Con sus dedos inicia suaves caricias en mi mejilla derecha permitiéndome así cerrar mis ojos disfrutando de la sensación que me causa tan pequeño gesto.

-No. No. No. Eso sí que no, Cariño. -sus dedos abandonan mi mejilla para acariciar mis labios, tan suave como el toque de una pluma, en su voz percibo desesperación-. Entre Allison y yo no existe nada, Brida. Tú eres a la única persona con la quiero estar no existe nadie más...

Mi corazón comienza a latir frenéticamente, mis ojos comienzan a picar por las lágrimas qué amenazan en salir.

-Te Amo. Tú eres mi pequeña revolución... puede que nuestro amor este mal visto ante los ojos de los demás. No obstante, eso no quita que sienta todo esto por ti. Somos nosotros lo que debemos estar de acuerdo en nuestra relación, no ellos. Y se que fui un imbecil por no creerte, no me alcanzará la vida para pedirte perdón por ello.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.