*BRIDA*
No se sabe el momento exacto en el que tu vida puede desmoronarse, éste solo llega arrasando con toda tranquilidad y felicidad dejando un aterrador sentimiento de incertidumbre.
Sabia el significado de volver a sentir los mareos, dolores de cabeza, desvanecimiento en todo mi cuerpo, quizas me estaba adelantando, sin embargo, encontrarme frente al doctor y escuchar sus palabras extinguen cualquier esperanza.
-Brida los analisis realizados la semana pasada llegaron y debo decirte que los resultados no son nada favorables.
-Con nada favorable, ¿a qué se refiere?
Cuestiona Sebastián, con voz grave. Por un par de segundo me observa a mí y luego al doctor en espera de su respuesta, la cua solo significa que sabrá la verdad de la dichosa mancha en mi cerebro, de la cual nunca le hable.
El doctor me da una rapida mirada como si intentará preguntar, ¿Puedo hablar? asiento suavemente esquivando la mirada penetrante de Sebastián, que intenta calar en lo más profundo de mi mente.
-Nuevamente los analisis arrojaron un recuento de glóbulos blancos bajo (leucocitopenia), al contrario que la primera vez estos disminuyen a un ritmo rapido. En vista de su antecedente médico reciente y ante todos los sintomas que presenta actualmente y los resultados ya revisados. Debemos evaluar si la mancha en su cerebro volvio y si se encuentra en el mismo lugar.
Abrumador.
Desagradable.
Intranquilidad.
Puedo sentir a través del agarre de su mano como Sebastián se tensa ante las palabras del medico.
La bendita mancha en mi cerebro desapareció por un momento, y ahora vuelve a llevarse toda la felicidad que crei merecer.
-¿Cómo es posible? Creí que el tratamiento al que fui sometida habia eliminado por completo dicha mancha. -pronunciar cada una de esas palabras se me es un martirio, un nudo horrible se ha instalado en mi garganta y poco a poco estoy sintiendo como mi respiración comienza agitarse-. Los examenes realizados después de terminar el tratamiento salieron bien...
Mis palabras son ahogadas por fuertes sollozos que escapan de mi boca sin control. Sostengo con fuerza la mano de Sebastián en un intento de buscar consuelo, pero esté permanece taciturno como si no estuviese dentro del consultorio.
Sin poder evitarlo las paredes del consultorio se me hacen pequeñas con cada segundo que pasa, mi respiracion agitada y la desesperación dentro de mi cuerpo me hacen soltarme de su mano y levantarme.
Comienzo a caminar como un león enjaulado por toda la habitación, en busca de aligerar el malestar en mi cuerpo, sin embargo, lo único que consigo es desesperarme más.
No se cuanto tiempo pasa, pero siento como mi cuerpo es rodeado por unos fuertes brazos dede atras, para después escuchar a Sebastián susurrar en mi oído.
-Todo va estar bien, Mariposita... no te alteres, no pierdas la cabeza, no ahora...
Lloro aun más, dejando caer mi cuerpo en sus brazos.
No sé si han sido segundos o minutos, no lo sé, solo sé que Sebastián se las a arreglado para sentarme nuevamente y esta vez a acercado por completo su silla para poder abrazarme.
"Vamos Brida, reacciona"
"Mente fría, luego te ahogas en tu tristeza"
-En su momento el tratamiento funcionó, y es que no habia probabilidades que dicha mancha volviera, ya que se trataba de un infeccion y no era maligna. No obstante, el ritmo que lleva el recuento de glóbulos blancos bajo (leucocitopenia) nos indica que su cuerpo no fue capaz de compartir la infección, además de que, dicha mancha se trata de un tumor cerebral. Realizaremos un examen neurológico y otras pruebas como tomografía computarizada. El hecho de que dicha mancha haya vuelto no quiere decir que todo esta perdido, por ahora necesito que se ponga en consulta con el medico hematólogo y agendar una consulta con el oncólogo, su caso sera tratado con un equipo multidisciplinario, pero debemos actuar ahora y no dejar que pase más tiempo.
***********
Durante el camino a casa lo hacemos en completo silencio. Sebastián lleva su vista fija en las calles transitadas, apretujando con fuerza el volante, mientras que yo hago el mejor esfuerzo de no derramar más lágrimas.
Me siento sumamente decepcionada, e impotente. Dentro de mí se ha instalado un dolor que no sabría describir con palabras. Y el hecho de que Sebastián no diga palabra vuelve más abrumador nuestro entorno.
-No has dicho nada desde que salimos del consultorio, ¿qué pasa?
Me atrevo a preguntar sin apartar la mirada de la ventana.
-¿Qué pasa? No se, dímelo tú, Brida. ¿Cuándo me ibas a decir que estuviste enferma?
Esta enojado, puedo sentirlo en su voz, la cual no es más que frialdad.
-Tú estabas fuera del país. Habíamos terminado, por lo que no vi que fuera tan importante.
Se que se enojara mucho más, y lo compruebo al sentir su profunda mirada sobre mí y el tono hostil de su voz.
-¿Qué no era importante, Brida? Tenias una maldita infección en el cerebro o mancha, qué diablos se yo si nunca me lo dijiste. Pero claro eso no era importante, y ahora que se convirtió en tumor tampoco es importante, disculpa mi estupidez...
Farfulla con brusquedad. Su voz está saturada de reproche y decepción.
Golpea el volante con rabia soltando para después estacionar el auto fuera de la autopista quedando bajo la sombra de un árbol.
-Sebastián tú en ese momento lo menos que deseabas era saber de mí. Y pase a todo no sería una piedra en tu zapato, al enterarme quede completamente anonada, lo cual aumento cuando el médico me dijo que eso no era lo único, también estaba embarazada.
Saladas lágrimas descienden de mis mejillas perdiéndose por la cobertura de mi barbilla, tiemblo sin control, los sollozos escapan de mis labios.
-Jamás te hubiera dejado, te habría apoyado. No quiero ni imaginar como te sentías, saber que esperabas un bebé, y que tenias una maldita infección en el cerebro, Dios...
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Editado: 21.02.2026