En Silencio.

En el subterráneo

Alejandro había tenido un día muy difícil. Al final se sentía agotado y con dolores mas allá de estar sentado frente a un monitor. Se había pasado el día entero comparando los estados de cuenta y preparando todo para la auditoria. Miro el reloj, marcaban las siete y treinta de la noche, en media hora saldría del trabajo y podía ir muy campantemente a casa a dormir.

A las ocho en punto Alejandro se levanto, tomo sus cosas y fue directamente a su coche. Aunque lo trato de encender, el coche no daba marcha, comenzó a hacer deducciones y descartes de un profesional inexperto, ya que aunque conocía del tema no tenia completos los conocimientos. Al abrir el capote del coche noto que había un hueco donde no lo había antes. El distribuidor de la maquina había sido, al parecer, extraído de una manera poco ordinaria, así que se vio en la necesidad de dejar su coche en el aparcamiento del banco al menos solo por aquella noche.

- ¿Frank?, ¿eres tu?

- Si, ¿quien habla?.

- Soy yo, Alex. Te hablaba para preguntarte si ya habías salido del trabajo, porque mi coche tuvo un pequeño problema y no voy a poder usarlo, quería ver si nos pudiéramos ver en algún lugar para tomar el subterráneo para regresar a casa.

- Supongo que si, que te parece si yo voy para tu trabajo y nos vamos a la parada de Yellow St.

- Me parece perfecto.

Alejandro espero a Frank, atravesaron Rock Town St. y llegaron a la estación de la Calle Yellow. Al mismo tiempo Edna Shereti bajaba las escaleras acompañada de Jenny para subir al subterráneo. Al subir al vagón, Frank y Alejandro caminaron hasta la ultima parte del mismo y ahí se sentaron. Alejandro noto que había dos muchachos sentados en la primera parte del vagón. Se notaban andrajosos y muy poco amigables. El vagón venia casi solo, contándolos a el y a Frank solo venían diez personas. A lo largo del camino Frank había estado haciendo comentarios sobre la vida y la muerte, cosa que a Alejandro ya no le sorprendía pues Frank siempre había sido así.

Edna estaba un poco nerviosa. En el vagón solo había tres mujeres, Jenny, ella y una señora que se vea bastante grande de edad, el resto eran hombres, de los cuales dos jóvenes las veían a ella y a su amiga de una manera muy poco agradable.

- Te lo juro que mañana llevo a arreglar mi coche Jenny. Ya no soporto mas venir aquí.

- Tranquila no pasa nada. Yo te entiendo, el miedo esta por todas partes, y mas ahora con eso del crimen que paso por la casa.

- A eso es a lo que me refiero. Ya no podemos andar a gusto por esta ciudad.

Mártin Walle se sentía que el estomago le iba a reventar, había estado bebiendo café desde el sábado en la tarde que había comenzado su turno, el cansancio ya le alcanzaba y sentía la necesidad de tener una almohada en la silla para poder recostarse a dormir. El y Robert habían estado en la oficina de Rudolf, se habían dado a la tarea de resolver el caso lo mas rápido posible. Era obvio que había pistas, el asesino había estado dejando una a cada paso que daba. De pronto a Robert le surgió una idea. Recordaba que en la etiqueta decía algo sobre una serpiente o algo así, y había escuchado en la radio que el circo de "Fann and Funny" llegaba a la ciudad, pensaba que tal vez ahí seria por donde debían empezar.

- ¿Que opinas Mártin?

- No lo se – se lo dijo en un tono dudoso-

- Al menos es algo- Replico Rudolf-

- Eso lo se, pero no, tengo la curiosa sensación de que esa rata se esconde en otro lado.

- Para ratas solo George y Gil, esas malditas sabandijas se me escaparon por la tarde. Pero se que pronto daremos con ellos y tal vez tengan algo de información.

- ¿Mientras tanto que jefe?

- Si realmente quieren ser investigadores no deberían de rendirse, ahora que si les molesta el sueño, descansen y dejen que otros trabajen.

- Pero Rudolf, no es para que lo tomes así.

- Entiende Walle, ser policía no es cosa fácil y eso lo saben bien tu y Robert. Muchas veces han estado en situaciones de riesgo, como con Isaac Martoní, ese imbecil que se creía rey de la ciudad. Fue en el rescate de Katie Sambors, de no haber sido porque ambos contaban con su chaleco antibalas ya estarían tragando tierra para la eternidad.

- Pues si. En eso tiene mucha razón.- Robert siempre se había dirigido a Rudolf con mucho respeto, muy contrasantemente a la manera de hablar de Mártin.-

- Bueno, volviendo al tema, yo creo que este enfermo ya tiene practica en lo que hace.

- Sinceramente Walle, yo no lo creo así. Si este infeliz tuviera practica no hubiese dejado tantas pistas.

- Tal vez la tiene y simplemente se siente con la confianza de burlarse de nosotros.

- Bueno señores, creo que ya se están entendiendo, yo tengo que ir a hacer una llamada muy importante y luego regreso.

Rudolf Thompson había salido de su oficina y se había encaminado a la de Eva Kipper, la encargada de Narcóticos, sabiendo que no estaba en su lugar. Tomo el teléfono y se comunico a la estación de policía de Melodía City. De pronto se vio lleno de angustia. El viernes pasado habían solicitado el traslado de Jimmy Creed a Melody City, ya que allá tenia algunos delitos pendientes por pagar. Había sido esposado y llevado por dos policías que habían llegado en una patrulla de allá. El trayecto solo era de cuatro horas, era lunes y la camioneta con los agentes y Jimmy Creed no había llegado. Rudolf hablo con la señorita que le había contestado lo comunico con el jefe de policía de allá y los dos hablaron al respecto, simplemente Jimmy había escapado. Aunque no era nada en firme, era solo una teoría muy lógica que habían comentado los dos, Carlos Quintero –El jefe de policía de Melody City- Sugirió comenzar por la carretera, Rudolf accedió y le dijo que el movería a sus unidades a buscar en la ciudad. Jimmy Creed, tenia razones para regresar aquí, ya que este tipo de asesinos siempre se quieren vengar de quien los encerró y el abogado que no lo supo defender, en este caso del juez Bascow y el abogado Joseph Mattews. Rudolf colgó el teléfono y regreso corriendo a donde estaban Walle y Nava. Después de explicarles, sugirió que el pudiese ser el asesino de Julio Nader, pero no había explicación lógica para que lo matara a el.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.