MARTIN
—Amanda… — dije con la voz desgarrada, hablar me dolía.
Estaba hermosa, estaba distinta, más madura. Comencé a caminar lentamente hacia ella, con tantos sentimientos encontrados. Porque entendí que lo hice todo mal. No luché por ella, no fui sincero conmigo mismo.
Solo quería decirle que la amaba demasiado, que fui un completo idiota por no verlo antes. Ella es mi mundo.
Con ella soy solo Martin, no el hijo, novio y empleado perfecto, porque ella no deja que olvide al niño que fui, ese que reía sin contemplaciones cuando quería. Me lleva a las locuras más divertidas, y me hace olvidar de lo que debo ser y me lleva a florecer esa parte de mi que no quiere morir.
Pero ya es demasiado tarde… debo decirle que tendré un hijo, que me casaré y trabajaré con mi padre, porque ahora serán otras mis prioridades. Que nuestra historia quedará en el pasado para siempre.
—No digas nada, por favor. Solo disfrutemos trabajar juntos, reírnos como lo hacíamos antes.
Me conocía tanto, que sabe perfectamente que me estoy despidiendo de lo que nunca fue y tampoco podrá ser.
—Ya no somos niños — contesté aun sin separarnos y sin poder mirarnos a los ojos. Porque no podía hacerlo, cada vez que la miraba todo lo demás dejaba de existir.
Ella siempre ha sido mi debilidad.
—Lo sé, pero por favor… —suplicó.
¿Por qué ahora Amanda? ¿Por qué no viniste por mi antes? Sin tan solo me hubieras mirado antes como lo has hecho hoy, todo sería distinto.
¿Por qué ninguno de los dos tuvo la valentía de intentarlo?
—Bien — contesté —, pero solo será por un tiempo porque comenzaré a trabajar en la empresa de mi padre.
—Pero…. — dijo y ya sabía que comenzaría con el mismo sermón de siempre. No solo la había perdido a ella, sino también a mi sueño de cambiar de carrera.
—Es lo que quiero —contesté tajante —. Ya lo decidí.
—Está bien — dijo suavemente y se alejó de mí, al instante mis manos extrañaron su calor. Seria una completa tortura trabajar con ella, estar tan cerca y a la vez tan lejos.
—¿Ya se han puesto de acuerdo? — preguntó Jeremías mientras cruzaba la puerta.
—Por supuesto — dije —, mañana nos encontramos en la feria anual a las nueve de la mañana — afirmé sin mirarla y salí de la sala.
¿Qué pasaba conmigo? Seguramente estará pensando que mi enfado es con ella, cuando en realidad es conmigo. Con mi cobardía, esa que siempre la escondí tras el hijo perfecto. Porque había algo que Amanda no sabía, Lucia es la clase de chica que mi padre siempre aprobaría, en cambio ella siempre ha sido para él la rebelde que me llevaba a ser lo que no me conviene, como si yo no pudiera pensar y hablar por mismo, ahora que lo pienso siempre ha sido él quien me ha callado.
Salí de la Editorial enfadado, más que nunca, conmigo mismo. Mi vida es un completo desastre, ahora que empezaba a trabajar en lo que realmente me gusta, ahora que comenzaba a tener nuevamente las riendas de mi vida, hasta había decidido enfrentar a mi padre diciéndole que no me ocuparía de su empresa, todo se había esfumado.
Ahora no solo sería padre y volvería a trabajar por dinero, también la perdería a ella para siempre.
Caminé sin rumbo, sin atender las llamadas de Jeremías y de Lucia, no podía dejar de pensar mientras me torturaba con mis propios pensamientos, porque lo que más me quemaba era que no había podido decírselo. Mis palabras se quedaron estancadas y quemaban, la amaba con todo mi corazón. Todo el tiempo que no estuvimos juntos, en los peores momentos de mi vida, su amor me mantuvo en pie.
Lo siento Amanda, llegué tan tarde, ojalá hubiera podido decirte todo lo que siento por ti, esas palabras que las dudas y mi inseguridad se llevaron. Porque sé que te seguiré amando siempre, que nací para amarte. Y no habrá nada más doloroso para mí que quedarme vagando en el tiempo, en nuestro pasado juntos, en tus sonrisas, en tus tontos chistes, en nuestros rituales de películas y canciones.
Mientras caminaba lágrimas cayeron por mis mejillas sin poder evitarlo.
—Adiós Amanda — dije en voz alta como si estuviera al lado mío —. Siempre serás mi primer amor, ese que ha estado conmigo en todas las etapas más importantes de mi vida.
Editado: 02.01.2026