En todas mis primeras veces

CAPÍTULO 26

AMANDA.

Mi segunda noche sola en mi nuevo departamento fue un asco, no podía dormir pensando en nuestro encuentro. Jamás había visto a Martin tan enfadado, tenia tantas ganas de preguntarle qué le pasaba, por qué no estaba nada contento de verme. Salió del despacho tan ofendido.

Salí de la cama y comencé mi rutina de estiramiento, más que nunca la necesitaba ya que había dormido tan mal, y algo me decía que no sería nada fácil estar aquí. Luego fui directo a la ducha para terminar de despertar, mientras me vestía me miré al espejo y tenia unas ojeras horribles.

Martin no me mandó ni un solo mensaje, por lo tanto, fui directo a la feria a las nueve como habíamos quedado. Llegó quince minutos tarde, siempre la que llega tarde soy yo, y también traía ojeras espantosas.

—Buenos días — dije con una sonrisa.

—Hola Amanda — Me saludó devolviéndome la sonrisa. Ahora sus facciones estaban mas relajadas, y su sonrisa era cálida y genuina, como el Martin de siempre.

—¿Entramos? — dije haciéndole seña con la mano hacia la entrada.

—Por supuesto — dijo y comenzó a caminar, yo a su lado.

—Debemos perfeccionar todos los stands de las distintas Editoriales, la tuya incluida —dije mientras caminábamos—. A propósito, tu libro es el más vendido de este año y ya eres una estrella. ¡Felicitaciones! —. Lo felicité emocionada, porque es un sueño cumplido para él, para ambos.

—Gracias Amanda. También felicitaciones por tu comic en línea, es todo un éxito.

—¿Lo sabias?

—Cómo no voy a saberlo, lo sigo desde el día uno y sabia exactamente que esos dibujos eran tuyos — dijo con una sonrisa llena de orgullo.

—Gracias Martin.

—Estoy un poco molesto porque no me los has dicho.

—Ja, mira quién lo dice, él que escribía a escondidas de todo el mundo —dije y él largó una carcajada.

—Hagamos esto rápido.

—Por supuesto, luego debes ir a tu stand a firmar autógrafos.

Cada Editorial invitada ya se encontraba con su stand acomodando sus libros y varios autores famosos estarían firmando sus libros.

Una hora después las puertas fueron abiertas al público, y en menos de tres horas ya estaba lleno de gente y no me di cuenta lo rápido que había pasado el día.

Martin estaba feliz, su sonrisa me iluminaba el alma, verlo hacer lo que realmente le gusta, y, aun así, todavía quiere trabajar en finanzas con su padre. ¿Por qué? No lo comprendo, ¿Es que acaso teme que su padre no apruebe su decisión? No paraba de firmar autógrafos y se lo veía tan feliz, tan completo.

—Pero mira quién está aquí, la traidora que nos dejó — dijo una voz irónica detrás de mí, interrumpiendo mis pensamientos.

—Hola Laura, no me llames así.

—Doblemente traidora — dijo Tomas que llegó segundos después.

—¿Doblemente? —pregunté risueña.

—Así es. Resulta que conoces a el escritor anónimo.

—Y que además es tu mejor amigo — replicó Laura.

—Tampoco sabia que Martin era el escritor anónimo — me defendí

—Mmm no lo sé, todo esto es altamente sospechoso —dijo Tomas—, pero te perdonaremos la vida si lo invitas a cenar con nosotros.

—¿Y así tratar de llevártelo contigo? — dijo Jeremías que salió de la nada —. Yo descubrí a ese nuevo talento.

—Tambien puedes venir — dije

—¿Pueden dejar de hablar de mi como si no los estuviera escuchando? — Nos reclamó Martin que dejó el stand y se acercó a nosotros —. Lo siento no lo digo por ustedes.

—Ho, lo siento es verdad que estábamos hablando de lo talentoso que eres. Soy Laura y él es Tomas, ex jefes de Amanda — se explicó rápidamente.

—Mucho gusto en conocerlos.

—¿Qué te parece si cenamos todos juntos? —pregunté.

—Claro, nos vemos en un rato cuando esta locura acabe —dijo Martin y luego volvió a su lugar de trabajo.

Una hora después La feria anual de Libros había cerrado sus puertas y nos dirigimos al restaurante más cercano todos juntos.

No podía creer que todos nos encontráramos juntos cenando en la misma mesa, hacia dos meses atrás nunca se me hubiera ocurrido. Haber estado a cargo de la feria más importante de literatura, cambiar de trabajo y ahora mis ex jefes y el actual cenando conmigo y por supuesto, la persona por la cual hice toda esta locura, Martin.

Fue una cena llena de risas, Jeremías y Tomas no paraban de pelear.

—En verdad Martin, con nosotros tus beneficios serás muchos más. Y por supuesto puedes traer a Amanda contigo — le dijo Tomas.

—Muchas gracias señor. Me gusta donde estoy.

—Te lo dije Tomas, él no es fácil de persuadir — habló Jeremías.

—¿Y Amanda sí? Porque no se qué rayos le dijiste para convencerla, pero a partir de ahora, de castigo tendrás que sopórtame más seguido.

—¿Todavía más? Santo cielo.




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