En Tu Mirada

CAPÍTULO 2

 

 

Mi habitación era un desastre y a pesar de tener mis auriculares puestos a todo volumen, podía escuchar claramente los gritos de mis mejores amigos. Henrik y Cole estaban peleando por la consola de videojuegos y yo, desde mi cama, no podía evitar mirar hacia la puerta, esperando a que Jake entrara, ya que él estaba en el pasillo hablando animadamente con su nueva novia.

No me agradaba esa chica y él lo sabía, así que cada vez que hablaba con ella se alejaba de nosotros, aparentemente para evitar que alguien hiciera un comentario impertinente.

—Deja de comportarte como una novia celosa —me dijo Cole, con la mirada clavada en la pantalla del televisor y apretando con enojo los botones del control—. Tú sabes que él puede pasar horas hablando con ella.

Cogí la almohada más cercana con la intención de lanzarla hacia él, pero terminé golpeando a Henrik.

—¡Mierda, he perdido! —me miró con reproche—. ¿Estás contento?

Encogí los hombros, igual él iba a perder.

—Siempre es Cole quien gana. 

Entre nosotros, cuando de juego se trataba, siempre Henrik era quien terminaba perdiendo entre nosotros; Sin embargo, en su cumpleaños decidimos dejarlo ganar porque éramos buenos amigos.

Cole intentó contener la risa para no molestar a Henrik, ya que se ponía bastante molesto cuando herían su ego, aunque a mí me resultaba bastante divertido.

—Es cierto —confirmó Cole—. Eres mi perra.

Esos dos de nuevo empezaron una pelea y mi atención volvió de nuevo a la puerta cuando esta se abrió. Jake venía luciendo esa expresión estúpida que a menudo tenía cuando hablaba con su novia.

—No seas hipócrita —lo miré ofendido, fue rápido percatándose de mi falsedad —. No sonrías cuando lo que menos quieres es sonreír.

—No estoy siendo hipócrita —le corregí—. Estoy siendo un buen amigo tratando de aparentar que me sienta bien tu nueva relación cuando solo me dan ganas de vomitar.

—Solo hay que ignorarte.

Fue lo único que dijo para luego lanzarse a la cama junto a mí y empezar andar su celular. Mientras estaba entretenido escribiendo noté que mandaba varios emojis de corazones, siendo bastante fácil adivinar con quién hablaba.

¡Qué demonios, si hace un momento hablaron!

De los cuatro, Jake era el más enamoradizo y, por ende, el que pasaba más tiempo con el corazón roto. Aunque era un buen chico, tenía un pésimo gusto al elegir a las chicas, ya que solo se fijaba en aquellas que solo veían los billetes verdes que lo rodeaban. Es decir, a este chico le sobra el dinero, tanto como a mí me sobran los problemas. A pesar de eso, él estaba feliz con esa camisa horrible que solo costaba unos pocos dólares.

—Solo quiero disfrutarlo, ¿vale? —dejó de prestar atención a su celular y se enfocó en mí—. Si algo malo sucede, simplemente haré lo de siempre. Lloraré como un marica y lo superaré. Ya estoy acostumbrado a ese ciclo.

Saqué los auriculares de mis orejas, no muy satisfecho con su respuesta.

—Pues yo no me acostumbro a estar pateándole el culo a tus exnovias por ser unas serpientes venenosas.

—Tú piensas que todas las chicas son venenosas.

—No todas —contradije, acordándome de un par—. Paris y Dani.

—Paris porque es sexy.

—No es sexy —de nuevo le corregí—. Es condenadamente sexy.

Tan pronto como ese nombre resonó en la habitación, el juego se puso en pausa y tanto Cole como Henrik voltearon a vernos.

—¿Has visto su última publicación en Instagram? —me preguntó Cole a lo que yo negué—. Demonios, esa mujer es la definición de sexy.

—Si la palabra sexy fuera mujer sin duda sería Paris Kellman —Henrik estaba viendo fijamente hacia algún lugar de mi habitación, podría jurar que estaba imaginándose a Paris—. Sus labios son tan sexy que podrían hacerme…

Dejé de prestar atención a las repugnantes palabras de Henrik sobre la novia de mi primo y agarré mi celular para abrir Instagram y ver la última foto en el perfil de Paris y comprobar que Cole tenía razón. Condenada mujer, puede ser todo lo desagradable que quisiera, pero igual se le perdonaría por lo sexy que era.

—Y Dani simplemente no te parece venenosa porque estás enamorado de ella.

Y como por arte de magia, mi celular vibró por una notificación siendo un mensaje de ella.

Espero estés preparado para las clases de hoy. Llego en 10.

Me levanté rápidamente de la cama y comencé a apagar todo y a recoger el desorden. Por supuesto, mis amigos dejaron de reírse y burlarse cuando se dieron cuenta de que había arruinado su partida del juego.

—Vale, entiendo que el asunto entre Dani y tú sea complicado —dijo Henrik, molesto por haber arruinado el juego—. Pero no te pases, hermano, yo iba ganando.

—Ya quisieras —se mofó Cole—, pero de igual forma que pasa contigo, Ro.

—Necesito que se larguen.




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