Al día siguiente, llegué a la universidad intentando restarle importancia al acercamiento de Marcos del día anterior.
Aunque, siendo sincera, seguramente ahora me ve como una tonta.
Pude haber actuado de otra manera.
Más segura.
Suspiré.
Intenté concentrarme en los estudios y aparté aquellos pensamientos, aunque no fue sencillo, en especial porque desde donde estaba podía verlo , escucharlo y hasta sentir su perfume.
El aula estaba más llena de lo habitual.
Aquel día el profesor de Turismo Interno, el señor Valdivia, había anunciado que formarían grupos para un proyecto especial.
Tomé asiento mientras observaba a mis compañeros conversar animadamente.
A los pocos minutos, el profesor llegó con una gran sonrisa y una pila de folletos bajo el brazo.
Los dejó sobre el escritorio y se volvió hacia la clase.
-Buenos días, licenciados.
Como era costumbre en la universidad, los profesores solían llamarlos así para recordarles la profesión a la que aspiraban.
-Hoy vamos a hablar del proyecto más importante del semestre.
Las conversaciones cesaron de inmediato.
-Formaré grupos de cuatro personas y tendrán la tarea de visitar y estudiar una zona turística del país.
Tomó uno de los folletos y lo levantó para que todos pudieran verlo.
-Quiero que investiguen su historia, su cultura y, sobre todo, el impacto que tiene sobre el turismo local y la sostenibilidad de la zona.
Endereze la espalda en el asiento, este proyecto me emocionaba mucho.
-Este proyecto tendrá un peso importante en la evaluación final, así que les recomiendo tomárselo muy en serio.
El pequeño nudo que apareció en el estómago fue inmediato.
Me gustaban los desafíos, a veces me daban miedo, pero aún así los tomaba.
Lo que no me gustaba era depender de otras personas para obtener una buena calificación.
-Cada grupo tendrá una zona asignada -continuó el profesor- y deberán realizar una investigación profunda.
Su mirada se dirigió hacia un grupo de estudiantes que conversaba y reía en las últimas filas.
-Y no, no se trata de ir a tomar fotografías y disfrutar del paisaje.
Las risas desaparecieron de inmediato.
El resto del salón estayamos en en carcajadas.
-Quiero que hablen con la gente local, que entiendan su modo de vida y que analicen cómo el turismo ha impactado positiva o negativamente en su comunidad.
El profesor caminó entre las filas mientras hablaba.
-Deberán presentar un informe final que incluya entrevistas, un análisis económico y una propuesta de mejora para el lugar asignado.
La emoción comenzó a crecer en el aula.
A muchos les fascinaba la idea de un proyecto práctico, algo distinto a los trabajos habituales.
Y, por supuesto, la posibilidad de viajar.
-Voy a formar los grupos al azar para que trabajen con personas nuevas y amplíen sus experiencias colaborativas -anunció el profesor con una sonrisa traviesa-. Los equipos aparecerán en la pantalla en un momento. Quiero que se reúnan después de clase y comiencen a planificar.
Crucé los dedos debajo de la mesa.
Por favor, con él no.
Con él no.
Por favor, Dios.
Mientras el profesor se acercaba al ordenador, los murmullos llenaron el salón.
Finalmente, los nombres aparecieron en la pantalla.
Grupo cinco:
Sofía Martínez.
Clara Gómez.
Marcos Fernández.
Alejandro Ruiz.
Mi corazón dio un salto.
Primero de alegría al ver el nombre de Clara.
Y luego un vuelco completo al leer el de Marcos.
Viajar con él.
Investigar con él.
Trabajar con él.
De repente, aquel proyecto parecía mucho más complicado.
Clara, sentada a mi lado, le dio un codazo.
-¡Nos tocaron chicos guapos! -susurró, observando a Alejandro con aprobación.
Intenté contener la sonrisa, me alegra tenerla de apoyo.
Cada vez que Marcos estaba cerca, perdía la capacidad de pensar con claridad.
Las palabras se me enredaban.
Las manos me sudaban.
Y me sentía increíblemente torpe.
-Grupo cinco -continuó el profesor-, ustedes trabajarán en el Lago Verde.
Varios estudiantes soltaron murmullos de aprobación.
-Es una de las zonas de ecoturismo más importantes de la región. Su tarea será estudiar cómo la comunidad ha manejado el crecimiento turístico de los últimos años y analizar las medidas de sostenibilidad implementadas.
Tomó una pausa antes de continuar.
-Y recuerden: deberán proponer soluciones que permitan proteger el entorno natural sin perjudicar el desarrollo de la comunidad.
Conocía la fama del Lago Verde.
Sus aguas color esmeralda, los bosques que lo rodeaban y los senderos de montaña lo habían convertido en uno de los destinos más visitados del país.
Pero también sabía que el aumento del turismo estaba comenzando a afectar el ecosistema local.
Mientras el profesor terminaba de asignar los grupos, Marcos se giró hacia nosotras.
Por un instante, mantuvo una expresión seria, como analizando nuestras expresiones.
Luego apareció una pequeña sonrisa en la comisura de sus labios.
¿Por qué me mira así?
¿Le molestará haber quedado con nosotras?
Clara, por supuesto, le devolvió la sonrisa sin pensarlo dos veces.
-¡Suena increíble! -dijo Clara apenas terminó la clase-. El Lago Verde es precioso.
-Podemos reunirnos mañana por la tarde para organizar todo -propuso Alejandro.
Era un chico alto, de aspecto serio y sorprendentemente organizado.
-Tenemos que revisar transporte, alojamiento y dividir responsabilidades.
Sentí un pequeño alivio.
Al menos alguien parecía estar pensando en la logística.
-Me parece bien -dijo Marcos.
Sus ojos se desviaron hacia mí durante un instante.
Bajé la mirada, el me pone muy nerviosa.
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Editado: 25.06.2026