En un mundo oculto

Capítulo 9

Fernando observó a su hermana junto a Carolina subir las escaleras, luego, la presencia de Valentine despertó algo en él. Lo vio en el umbral, a punto de salir.

—Mi padre tiene amigos como tú.

Valentine se quedó muy quieto en el marco de la puerta. Conocía de cerca las intenciones de los hijos de las familias como los Villareal. Si bien, él se consideraba alguien agradable incluso para socializar con lobos, no quería socializar en aquel momento que las ventajas eran nulas a su favor.

—No me sorprendería —respondió Valentine con un atisbo de burla.

—He escuchado ciertas historias sobre ti.

Un suspiró contenido salió de los labios de Valentine, bajó el rostro. Una tensión se marcó entre ellos dos.

—Los rumores son en mi experiencia palabras que debemos ignorar.

Una sonrisa maliciosa se dibujó en el rostro de Fernando.

—Para ser un vampiro no eres tan viejo. ¿O me equivoco?

Valentine negó con el rostro.

—Dime qué tan cierto es que casi te emparentabas con la familia Fitzgerald.

Los rumores se corrían rápido y sin duda, que un joven como Fernando conociera un dato de su vida que había sido un desliz fuera tema de conversación. Valentine no hablaba de las mujeres que formaron parte de su vida porque le gustaba la privacidad y haberse enredarse con la hija de uno Fitzgerald era algo que había olvidado. Valentine negó con el rostro y dio un paso al frente.

—¿Por qué quieres saber eso?

Silencio. Uno largo, como si Fernado estuviera maquinando la siguiente pregunta.

—Conozco tu trabajo y si hubieras quedado con ella… o bueno, no tendrías que cuidar de los límites del portal.

Valentine le sostuvo la mirada.

—Mi situación actual no tiene nada que ver con eso.

—No, claro que no.

—¿Te importa? Creo que es hora de que me retire.

—¿No vas a despedirte de mi hermana? —inquirió una voz masculina a la espalda de Valentine.

Un joven de cabello rubio paso de largo a un costado de Valentine. No lo miró directamente a los ojos, era para él como si Valentine no mereciera mirarlo.

Valentine dejó salir una risa ronca.

Lo reconoció como el primogénito de la segunda hija de los Villarreal. Edson, el hijo adoptivo de Alexander y Marisa. Sonrió para sí mismo percatándose del parecido que tenía él y Carolina, el color de cabello y las facciones de sus rostros simétricos y con ese color rosado en las mejillas.

—Ya que estamos aquí… ¿Podríamos tener una carrera? —preguntó Fernando con ingenuidad. Valentine lo recorrió con la mirada por la cercanía—. Siempre he querido saber quién ganaría, si un lobo o un vampiro.

—No estoy para juego.

—Vamos. Mi padre no está y no se dará cuenta.

—En cuanto pise esta casa advertirá que mi aroma estuvo aquí. No lo haré.

—No. Mi tío está por pasar la transformación, eso le tomará a mi padre al menos un mes y medio fuera de casa.

Edson se encogió hombros como si no le importara.

—Pero Penélope volverá. No creo que deje a su querida hija sola —soltó Edson.

Hagámoslo.

Fernando observó a su hermana, bajando las escaleras. Caminó hacia los muchachos contorneando las caderas.

—La manada se reunirá en dos días, puedo hacer algo para que nos reunamos en el bar de la ciudad.

—Sólo era entre Valentine y yo.

—No. No lo harás solo. Menos sin mi supervisión.

Sara le sostuvo la mirada inquisitiva a su hermano. Fernando apretó los puños, un gruñido salió de sus labios, pero una sola mirada suave lo hizo detenerse.

—No permitiré que mi hermanito juegue a solas.

—Puedo cuidarme solo.

—Claro que sí. —La voz de Edson, sonó divertida.

Fernando cruzó la mirada con su primo Edson y lo pasó de largo.

Valentine por su parte se hizo a un lado y lo dejó salir.

—Iré yo.

Sara esperó a Carolina en la sala.

Cuando finalmente decidió bajar, Edson entró por el umbral. Cruzaron las miradas. El cabello, los ojos, sus fracciones. Todo era parecido, familiar. Carolina sintió esa conexión ancestral entre ambos. El parecido a su padre, más a las fotografías antiguas de su abuelo, pero ahí estaba su madre. Se quedó tan quieta en su lugar que le dolieron los pies.

La respiración de Edson se volvió pesada que su prima tuvo que acercarse.

Carolina miró a Sara. Una mirada que gritaba que la ayudara a entender. Aunque todo era más que claro, no podía preguntarlo, un nudo se contrajo en su garganta. Los ojos le ardieron. El estómago rugió. Y la piel se le endureció. No quería hacer suposiciones. Carolina bajó el último escalón y se posicionó a un paso de Edson. El movimiento de su pecho subía y bajaba con fluidez. Escuchó los latidos de su corazón como si se hubiera recostado en su pecho. Una punzada en la sien derecha la hizo dudar. Pero sus ojos… uno azul y el otro café. Llevó una mano a la mejilla de Edson, él no se movió…



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En el texto hay: vampiros, hombres lobo

Editado: 27.05.2026

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