Enamorada de un extraterrestre

Capítulo 1- El comienzo

Como todos los días a la hora de almuerzo, veíamos las noticias del mediodía. Últimamente, los noticieros estaban llenos de la misma información, en este caso de desapariciones de jóvenes de mi edad, lo inquietante era que ninguno dejaba rastro en donde no había testigos ni pistas, simplemente… se esfumaban.

—Qué extraño todo eso. Antes este tipo de cosas no se veían —dice mi madre mientras sirve la comida—. De seguro esos chicos andan por ahí intentando llamar la atención de sus padres.

—Mamá, ¿estás escuchando? Dicen que no dejan rastro. Si estuvieran por ahí, como tú dices, al menos encontrarían alguna pista…o algo.

Ella suspira, sin darle mayor importancia.

—Mm, sí… en fin, come que se te va a enfriar la comida. Yo le avisaré a tu hermano que ya está servido.

Mientras tanto me quedo en silencio, aunque por dentro algo no encajaba, acto siguiente tomo el celular y reviso WhatsApp, pero no tenía ningún mensaje, ni de Edison ni de Marian, que son mis mejores amigos, lo cual me parece extraño porque siempre hay algo en el grupo: memes, audios, quejas universitarias, etc..

Minutos después regresan mi mamá y mi hermano.

—Ya Liam, apresúrate que tienes que ir al colegio —dice ella.

—Sí, mamá.

Liam tiene siete años y cuenta con una energía que parece inagotable. Es travieso, inquieto, pero su sonrisa puede arreglar cualquier día gris. A veces siento que soy más su segunda mamá que su hermana. Desde pequeño me ha tocado cuidarlo, porque mi papá trabaja fuera de la ciudad y casi no está en casa.

—Mamá, hoy hay reunión de apoderados —dice de pronto, limpiándose la boca con la servilleta.

Mi mamá se detiene.

—¿Reunión?. ¿La próxima semana?..

—No… es hoy.

—¿¡Hoy!? ¿Y por qué no avisaste antes?

—Lo olvidé…

—Liam Antonio, hemos hablado de esto —responde ella, visiblemente tensa—. ¿A qué hora es?

—A las cinco.

Mi mamá mira el reloj y luego suspira.

—A esa hora estoy en el trabajo… tendría que pedir permiso.

Al verla tan complicada, finalmente decido intervenir.

—Yo puedo ir, mamá, no es la primera vez que asisto.

A lo que ella me mira aliviada.

—¿De verdad?.

—Sí, hoy salgo a las 15:10 hrs, alcanzo perfecto..

—Gracias, hija.

Asiento y salgo rumbo a la universidad.

Por cierto, no me he presentado. Me llamo Heily, tengo 21 años y estudio Periodismo. Estoy en tercer año y trabajo en el periódico de la universidad. Tal vez por eso las noticias me afectan más de lo normal, porque no soy de las que simplemente mira y olvida, siempre voy más allá de la información.

Al llegar, veo a Marian esperándome en la entrada.

—¡Hasta que llegas!. Llevo media hora esperándote.

—¿Media hora?, si recién son las 13:00.

Ella me mira como si estuviera loca.

—Habíamos quedado en venir antes para comprar los vestidos de la fiesta.

Cierro los ojos un segundo, lo había olvidado por completo.

—Perdón… pero creo que no iré ni de compras ni a la fiesta. Tengo que ir a la reunión de mi hermano.

—Siempre terminas haciéndote cargo de todo —murmura ella, aunque sin enojo real—. Bueno… lo entiendo.

Entramos a la sala y vemos a Edson saludándonos exageradamente feliz.

—Hey chicas, ¿llegan tarde otra vez?, no me digan que estaban mirando al chico que psicopatean por Instagram.

—¡¿Qué?! —gritamos al unísono.

Edson estalla en carcajadas.

A veces me pregunto cómo puede ser tan liviano con todo. Aunque, si soy honesta, lo envidio un poco.

—¿Y por qué tan feliz hoy? —le pregunto.

—Tengo una cita.

—¿Con quién? —interroga Marian de inmediato.

—Con Carol, la de Ciencias Políticas.

Marian rueda los ojos.

—Te va a dejar plantado.

—No seas mala —responde él riendo.

Mientras los escucho discutir, mi mente vuelve a las noticias, específicamente a las desapariciones…a la cifra que repetían una y otra vez.

Horas después…

Estoy sentada en la reunión de apoderados y mientras esperamos a la profesora, reviso mi celular y vuelvo a buscar información. Las desapariciones han aumentado un 40% en el último mes, pero lo más inquietante es que todas las víctimas tienen entre 17 y 23 años, ¡mi edad!, por lo que siento un pequeño escalofrío, posteriormente guardo el teléfono cuando entra la profesora, quién comienza hablando de actividades, evaluaciones, responsabilidades y finalmente entrega los informes. Al verlo me percato que mi hermano no tenía buenas notas, no era nada grave, pero suficiente para preocuparme.




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