Los días seguían pasando y las desapariciones no se detenían, por el contrario, parecían aumentar, y nadie lograba explicar por qué estaban ocurriendo ni encontrar pistas concretas que orientaran la investigación. En los últimos reportajes, los medios comenzaron a atribuir los casos a otras posibles causas fugas voluntarias, conflictos familiares o incluso crisis psicológicas colectivas como si intentaran dar una explicación más “racional” a lo que estaba sucediendo. A pesar de todo, yo me mantenía firme en mi teoría, aunque la confusión empezaba a afectarme y, por momentos, ya no sabía distinguir con claridad qué era real y qué era producto del miedo o de mis propias sospechas. Lo peor de todo es que estaba trabajando en un informe para el periódico de la universidad sobre este mismo tema y, al darme cuenta de que me faltaban antecedentes sólidos y fuentes confiables, comprendí que tendría que borrarlo y comenzar una nueva investigación desde cero, dejando atrás semanas de trabajo y dudas acumuladas.
—Hola desaparecida, ¿por qué no habías venido a clases?. —Me dice Marian.
—Hola, he estado buscando una nueva investigación para el periódico.
—Oye pero yo te había dicho que te podía agregar a la mía ¿te acuerdas?.
—Sí y te lo agradezco, pero esto debo hacerlo sola.
—Bueno..., como quieras.
—Oye ¿y Ed?. —Le pregunto a Marian, debido a que no se encontraba con ella.
—No sé, debe estar con su nueva ''novia''. —Dice mi amiga hablando irónicamente.
—¿Cómo?, o sea, ¿qué anda con Carol?. Jajajaj que bien, hasta que al fin encontró a alguien.
—Sí, pero estoy segura que no durarán, no entiendo cómo le puede gustar a esa tal Carol el idiota de Edson.
—Y que tiene eso de malo, si ambos estaban solteros. Además ella se ve una buena chica.
—Carol es una suelta, y tarde o temprano andará con otro y dejará a Ed.
—Pero que pesimista eres Marian..., déjalo que sea feliz.
—No he dicho lo contrario, solo que lo encuentro estúpido.
—A ver, si no fueras mi amiga pensaría que estás celosa de Edson, ¿o me equivoco?.
—¡¡Te equivocas!!. —Responde un poco alterada, parece que la he pillado.
—Marian, tu sabes que siempre le has gustado a Ed ¿verdad?.
—No sé de qué estás hablando....
—Me refiero a que él siempre ha intentado conquistarte Mirian, pero tú nunca le das chance.
—Edson no es mi tipo.
—¿Entonces?.
—¡¡¡Buenoo ya!!!, sí lo sabía, él nunca me lo ha dicho directamente pero se le salió a su amigo el tal ''Alejo''....., pero no sé.
—Woow creí que no te habías dado cuenta jajaaj.
—Pero da igual, y si tanto le gusto no entiendo por qué anda con otras en vez de venir y decírmelo a la cara que le gusto.
—Tú sabes cómo es, jajajaj siempre ha sido un enamoradizo pero de lo que si estoy segura, es que eres su crush, platónica,360,su memoria ram, su 666, su disco duro..,
—¡¡¡Oyeeee noo!!!. Nada que ver y por favor deja el tema hasta aquí, mira que si lo veo soy capaz de golpearlo. JAJAJAAJ SU 360 ¡ay niña!.
—Jajajajaja ¡MARIAAAN ESTÁS CELOSAAAA! ajajajajaja.
—¡¡¡Heily!!!!, estás buscándote una bofetada.
—Mirian amaaaa a Edsooon. — Salí corriendo y gritando, pero Mirian venía tras mío corriendo también.
—¡¡¡¡Heeeey, regresa aquí maldita traidoraaa!!!!!.
—Jajajaja no puedes contra mí.
—Queeeee siii jajaja, oyee corres mucho.
Luego de correr varias cuadras, me detengo para esperar a Mirian, intentando recuperar el aliento y mientras apoyo las manos en mis rodillas y respiro agitadamente, algo colorido llamó mi atención, se trataba de un folleto pegado en un poste de luz, posteriormente me acerco y leo con rapidez: el próximo sábado habrá un concierto de música electrónica en el estadio. La fecha estaba marcada en letras grandes y brillantes, como si estuviera hecha para que nadie la ignorara. ¡Siii!, no puedo evitar dar un salto de emoción, hacía tiempo que no anunciaban algo así en la ciudad. Por un momento, todas las preocupaciones desaparecen de mi mente y solo pienso en la música, las luces y la multitud saltando al mismo ritmo. Levanto la vista y comienzo a hacerle gestos exagerados a mi amiga para que se apurara, moviendo los brazos con entusiasmo, ansiosa por mostrarle el afiche y convencerla de que teníamos que ir sí o sí.
—¿Qué sucede?. —Dice muy cansada.
—¡Mira!, habrá un concierto de música electrónica este sábado.
—¿Y es gratis?.
—No, pero no está dentro de nuestro presupuesto, podríamos ir.
—Bueno, pero debemos ir a comprar los tickets.
—Sii vamos ahora mismo, el local está a solo dos cuadras más allá.
—Ok.
Luego seguimos caminando hasta llegar al local donde vendían las entradas. Desde lejos se veía una fila larguísima que daba la vuelta a la esquina, pero eso no logró desanimarnos. Nos formamos entre risas y comentarios nerviosos, mirando cada tanto el reloj por miedo a que se agotaran antes de que llegara nuestro turno. El tiempo pasó más rápido de lo que imaginé y, finalmente, cuando estuvimos frente a la ventanilla, compramos las entradas. Salimos de allí con los boletos en la mano y una sonrisa imposible de disimular. Ambas estábamos felices, era como si, por un momento, todo lo demás dejara de importar. Para mí, al menos, significaba una distracción necesaria, una pausa en medio de tantas preocupaciones y pensamientos que no me habían dado tregua en los últimos días.
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Editado: 22.02.2026