Enamorada de un extraterrestre

Capítulo 4- El despertar

Al despertar, me encuentro en un lugar extraño. Lo primero que veo es el cielo, tan cercano que parece inclinarse sobre mí, la luna está justo al frente, enorme, vigilante, como si pudiera tocarla con la punta de los dedos. Tardo unos segundos en incorporarme y me doy cuenta que no hay nadie, estoy sola. A mí alrededor se extiende algo parecido a un desierto, árido y silencioso, interrumpido únicamente por estructuras que reconozco con un sobresalto..,cápsulas. ¡Cápsulas! la memoria me golpea de pronto, fragmentada pero también confusa, dado que había olvidado lo sucedido y con el corazón acelerado comienzo a recorrer el lugar hasta salir del espacio donde había despertado.

Frente a mí se alzan grandes construcciones metálicas, todo luce moderno, excesivamente moderno, como si estuviera en una versión evolucionada del mundo que conocía. Las puertas se abren solas hacia arriba cuando alguien se aproxima y cada superficie brilla impecable, todo está organizado, limpio, casi perfecto, sin embargo, hay algo inquietante, la ciudad, si es que puedo llamarla así, la cual estaba rodeada de agua. Apenas había vegetación y el calor era insoportable, un calor que se pegaba a la piel y dificultaba la respiración.

De pronto escucho voces no muy lejos de mí, por lo que me aferro a ese sonido humano y decido seguirlo. Camino unos pasos más y entonces los veo, un grupo de personas reunidas sobre una extensión de pasto increíblemente verde, brillante, casi artificial. Pero la belleza del lugar contrasta con la escena que se desarrollaba allí, ya que extraños seres tenían a todos amarrados de manos, sin más, no lo pienso dos veces y corro.

Pese a lo anterior, uno de aquellos seres (extraterrestres), porque ya no encuentro otra palabra, percibe mi presencia. Se gira hacia mí y me mira de una forma tan extraña e intimidante, que el miedo me paraliza. Desesperada, sin saber qué hacer, finjo desmayarme. Pienso que, si me creen inconsciente, quizá me dejarán ir, pero mi torpe actuación no engaña a nadie. Al caer me golpeo de verdad en la cabeza, por consiguiente siento el ardor y la sangre tibia deslizándose por mi sien, pero es allí, donde uno de ellos se acerca y me toma en brazos.

Abro los ojos y lo miro fijamente, a lo que él también corresponde a mi mirada. En ese instante mi corazón late con fuerza y un calor extraño recorre mi cuerpo. Parece humano… demasiado humano, su cabello es fino, dorado y su piel clara tiene un brillo casi imperceptible, por otro lado, sus ojos ligeramente más grandes que los nuestros, no tienen color, son blancos, profundos y al mirarlos es como si pudiera ver el universo entero en su interior.

Otro extraterrestre se aproxima y le habla en un idioma incomprensible, lleno de sonidos que parecen códigos. Él asiente con la cabeza, como confirmando algo. Luego, con una suavidad inesperada, me deposita sobre una especie de camilla y se aleja a una velocidad imposible, casi como si atravesara el espacio. Por mi parte, yo no entiendo nada, ni tampoco sé dónde estoy ni qué está ocurriendo, solo tengo una idea fija, encontrar a mi amiga y despertar de esta pesadilla.

Regreso al lugar donde había despertado y busco mis cosas. Abro mi mochila con manos temblorosas y encuentro los dibujos de mi hermano Matías. Al desplegarlos, el aire se me escapa de los pulmones porque uno de los dibujos representa exactamente el lugar en donde me encuentro. Cada trazo coincide con esas construcciones metálicas, con la ciudad rodeada de agua, pero la sorpresa se transforma en una inquietante sospecha, ¿había estado él aquí antes?.

Mientras intento asimilarlo, veo a un chico correr hacia mí. Al notar mi presencia, se queda congelado.

—¡Hey, tú, extraña criatura! —grita, asustado y agitado.

—Espera… ¿qué? —logro responder.

—¿Eres una de ellos?.

—¡No!, ¿cómo se te ocurre?. Soy humana..

Suspira, llevándose las manos a la cabeza.—Es que aquí todo es muy extraño. Ellos toman diferentes formas y…

Está desesperado. lo noto en su voz.—Tranquilo —le digo—. Estoy igual que tú, preguntándome dónde estoy y qué es todo esto.

—¿Cómo saldremos de aquí?. Esas cosas raras nos tienen secuestrados.

—Lo sé… Oye, ¿tú estabas en el concierto?.

—¿Qué concierto?.

—El de música electrónica…

—No. Yo iba camino a buscar a mi novia.

El horror se instala entre nosotros.—Entonces… no solo se llevaron a la gente del concierto —susurro—. No puede ser.

Él traga saliva.—Quizás planean una invasión… Mi abuelo decía que fue abducido cuando era joven. Hablaba de híbridos, de experimentos, nunca le creí del todo… pero ahora… —su voz se quiebra— no sé cómo reaccionar.

—Yo sospeché por las desapariciones de los últimos meses —añado—. Nada cuadraba con las explicaciones científicas y luego ese hombre en las noticias, el que decía haber estado con otros seres…

Nos miramos, comprendiendo que lo imposible se había vuelto real. —Mi nombre es Dante —dice finalmente.

—Yo Heily…

—Bien, Heily. Tenemos que salir de aquí.

—Antes debo encontrar a mi amiga. Desapareció antes que yo.

—Hay mucha gente… será difícil.

—Lo sé, pero tengo que hacerlo.




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