Enamorada del chico enamorado.

D I E C I S É I S

ESPECIAL HALLOWEEN.🎃✨🧙🏻‍♀️

Maxwell se fue con Connor a pasar el fin de semana «al principio ni mamá ni yo estábamos muy convencidas de que pasara la noche con un hombre que ni siquiera conocía nuestras alergías, pero después de analizarlo llegamos a la conclusión de que era lo mejor» sin saber que estábamos preparándole una increíble fiesta de cumpleaños como todos los años, ¡por fin cumplirá 5!

No sólo sería el cumpleaños de mi hermanito, sino de Noah «aún no puedo creer que los dos cumplan el 31 de octubre, para muchos será un día terrorífico, para mí es un día especial por tener a dos chicos tan extraordinarios como ellos» y con la aprobación de mamá, decidimos preparar una celebración para ambos, aunque Noah debería irse temprano para celebrar con su familia «me invitó a su celebración y estoy muy emocionada por ir y acompañarlo en todo lo que pueda, nos hemos vuelto verdaderamente inseparables».

El año pasado celebramos el cumpleaños del enano con una fiesta de disfraces y temática de Halloween, cosa que le encantó, por eso decidimos hacer lo mismo éste año.

Noah me obligó a disfrazarme de Barbie argumentando que ese sería el mejor regalo de cumpleaños que podría darle y luego de tanto discutir, acepté si él se disfrazaba de Ken y aceptó a regañadientes sólo para verme como Barbie, odia fastidiarme.

[Flashback]

[Estábamos en receso comiendo tranquilamente cuando me animé a invitarlo a la fiesta sorpresa que estábamos organizando para mi hermanito.

—¿Qué harás el 31? —le di un trago a mi botella de agua, necesitaba algo líquido luego de tanta comida que había introducido en mi estómago.

—Festejar en casa, supongo —habló igual de sereno que siempre.

—¿Festejarán halloween? —incliné mi cabeza hacia un lado esperando su respuesta.

—Mi cumpleaños —por incercia hice un puchero de sorpresa, sabía que cumplía años en octubre, pero no recuerdo haberlo escuchado mencionar la fecha exacta.

—¿Bromeas? —negó —Max cumple el mismo día.

—No puede ser —expandió su sonrisa y me contagió su felicidad al mirar sus dientes medios un poco separados, hasta eso me gustaba de él.

—¡Es increíble! —exclamé —quiero invitarte a la fiesta que le haremos, será de disfraces, pero si tienes planes con tu familia, comprenderé —me escuché firme al decir eso, aunque por dentro me dolería su ausencia.

—Claro que iré, sabes que no puedo negarte nada —humedeció su dedo con un poco de saliva y limpió nutella que había quedado en mis labios por el emparedado dulce que había comido.

—Eres muy tierno, gracias por limpiarme —sonreí apenada, incliné mi cabeza y froté suavemente su mano —para la otra avísame en vez de limpiarme, ya soy grande y no puedo seguir comiendo como si fuese una bebé.

—Te ensucies o no, siempre serás una bebé para mí, Karolita.

—Detente —me avergoncé más de lo que ya estaba y decidí cambiar el tema —¿de qué vas a disfrazarte?

—Creo que ya estoy grande para eso —se burló él mismo de su edad y me provocó gracia —¿tú de qué de disfrazarás?

—Tú serás mi acompañante y debes de disfrazarte—más valía no haber dicho eso porque su ego aumentó.

—Estamos aumentando de nivel, seré tu acompañante —levantó su ceja jugueteando y me ruboricé sin poder evitarlo.

—Mi acompañante en buen plan, no te hagas ilusiones —le enseñé la lengua.

—Sé que te mueres por verme disfrazado de stripper o algo así y por eso quieres que sea tu acompañante.

—¡Estás excediéndote! —me doblé de risa, cada vez me mataba más con sus locos comentarios —ni se te vaya a ocurrir irte así, mamá te corre a patadas y yo también.

—Malvada —me hizo cosquillas y reí con fuerza, estábamos en receso, comportándonos cuán bebitos y nada nos importaba, cuando estábamos juntos entrábamos en una burbuja que nadie podía romper —¿qué te parece si te disfrazas de una princesita?

—¡Eso jamás! —maullé y rodé los ojos —odio a las princesas —me crucé de brazos.

—Lo sé, por eso lo sugerí —fue burlón, sus hoyuelos se hicieron presentes y cada vez disfrutaba más de la vista tan guapísima que él me daba.

—¿De verdad lo sabes? —me sorprendí y asintió —¿cómo? —fruncí el ceño —no recuerdo habértelo dicho.

—Un pajarito de ojos color miel me lo dijo —me alegré ante la descripción de mi hermanito.

—¿Cuándo?

—El día que fui a tu casa y compramos las gaseosas, me confesó la historia mientras esperábamos a pagar.

—¿Sólo te contó eso?

—Y que amas a barbie, podrías disfrazarte de ella.

—Ni de loca —refuté.

—Eres rubia, tienes los ojos azules y tienes la piel nívea, ¡eres la elegida! —fue dramático al decir eso y me reí ligeramente.

—Una cosa es que me gusten las Barbies y otras que quiera disfrazarme de ellas —expliqué mientras él ponía atención a cada palabra que salía de mis labios haciéndome sentir especial, importante y valiosa, cosa que pocas personas hacían, soy verdaderamente afortunada de tener al chico de hoyuelos como mi mejor amigo.




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