Enamorada del enemigo

Depende de ti

—No serías capaz de hacerlo —dijo la reina rápidamente, moviendo los brazos para romper las cadenas que no le permitían moverse.

—Si realmente no crees que sea capaz, ¿por qué te retuerces como un gusano? —le dije, acercándome con el cuchillo en la mano, apuntando hacia ella— El que contiene toda la información que necesito está inconsciente gracias al somnífero; a ti no te necesito en lo absoluto. Si quiero, puedo matarte aquí y ahora.

Pongo el filo de la cuchilla en su cuello y lo corto ligeramente.

—¡Espera! —gritó el chico al lado de la reina— Haremos lo que quieras, pero mantente lejos de nuestra reina.

—¡Antony! —le gritó la reina, molesta.

Al escuchar el grito de la reina me di cuenta claramente de que esta no cedería tan fácilmente, por lo que levanté el cuchillo y se lo inserté por completo en el muslo, provocando un grito desgarrador por su parte.

—Si mañana no me das una confirmación… te mueres —le dije secamente y saco con brusquedad la cuchilla de su muslo, provocando otro grito desgarrador.

El guardia y yo salimos rápidamente de la celda y me volteo hacia él antes de que la cierre.

—Mete a Alex dentro, no importa si está amarrado o no… Pondré un sello, nadie más que nosotros dos podrá tocar estas rejas —dije mirándolo fijamente— Dile a la reina que estuvimos obligados a hacer esto porque intentaron escapar.

El guardia levantó a Alex, lo metió en la celda y la cerró con llave. Yo extiendo mi mano y un sello blanco enorme cubre toda la celda casi al instante.

Comenzamos a caminar hacia la salida, pero antes de pasar su celda por completo escucho algo que me hizo hervir la sangre al instante.

—¡Elizabeth!

Me freno con brusquedad y miro las rejas con furia.

El guardia me mira con asombro cuando ve que claramente yo había reaccionado a ese nombre.

Todos los presos me miran con asombro, mientras que yo solo tomo aire para tranquilizar mis emociones.

—Judy —el guardia me mira de arriba a abajo, mostrando sin miedo alguno su asombro— ¿Cuál es tu segundo nombre?

—Eso no importa —me volteo hacia él con brusquedad— No te dejes engañar tan fácilmente, los reyes saben jugar con las mentes de sus oponentes. Si te dejas engañar será tu fin, tenlo por seguro.

Comienzo a caminar de nuevo con el guardia detrás de mí.

—Eso ya lo sé, pero… —me frena en mitad de las escaleras— ¿Sabes lo peligroso que es reaccionar a ese nombre aquí? Ella fue la que provocó todo esto, esta guerra sin fin, todo esto es su culpa —dijo, parándose frente a mí— Pero vi tu rabia. Si fueras ella no hubieras reaccionado así.

Me agarra del brazo con fuerza.

—¿Quién eres?

—No sé quién soy, no al menos ahora —le dije— Hace poco era considerada una simple humana y de un día para el otro estoy aquí. Dejé a mis amigos atrás y mi madre murió, no sé nada de mi padre —le dije mientras sentía una enorme ira subiendo por mis venas— Y ahora estoy aquí, sin saber qué hacer y cómo hacerlo. Puedo parecer segura con lo que hago, ¡pero no es así!

Agito mis manos con fuerza, mostrando mi frustración.

—¿¡Qué mierda creen que soy!? ¿¡Una heroína!? ¡Hace poco tenía una vida normal y ahora estoy aquí! ¡Tengo poderes, mi padre era un vampiro y se supone que yo también lo soy! ¡Esto no tiene ningún tipo de…!

Los brazos del guardia me rodean con fuerza, apretándome contra su cuerpo. Definitivamente era el abrazo que mi corazón tanto necesitaba. Había pasado por demasiado en poco tiempo, incluso para mí.

—Si eres ella, no dejes que la historia se repita —este acaricia mi espalda para que me relaje— No dejes que la ira te lleve por el mismo camino que ella, morirás de nuevo si lo haces. Te cegarás por la sed de venganza y te matarán.

Sus brazos me aprietan aún más, haciéndome sentir un nudo en la garganta.

—No dejes de nuevo solo a Airon, él te necesita.

Al escuchar eso, mis lágrimas comienzan a correr por mis mejillas sin parar y mis sollozos se vuelven un llanto fuerte, soltando todo lo que podía.

Sabía perfectamente que la historia que Airon me había contado, de que nos conocíamos desde niños, no es del todo cierta. Sé que me lo crucé cuando éramos niños e intercambiamos algunas palabras, pero no pasó más de eso.

El guardia me separa de él y yo bajo la mirada para que no viera mi aspecto demacrado después de terminar de llorar.

Sin decir nada, comienzo a caminar hacia la salida del subterráneo y ahí está… Al menos indicado para encontrarme directamente después de lo que acabo de hacer.

—Sabía que lo harías, sabía perfectamente que no te quedarías en la enfermería —el médico me mira directamente a la cara con seriedad— Estás repitiendo toda la historia, Judy, terminarás muriendo de nuevo —dijo este, acercándose a mí.

—Yo no recuerdo nada de lo que dices —dije retrocediendo— No sé si estoy repitiendo lo mismo de ella y ni siquiera sé con certeza si soy ella.

De repente el guardia se asoma a la puerta principal, haciendo que mi ceño se frunciera por la confusión. Miro al doctor y los dos comenzamos a caminar lentamente hasta llegar a esta junto al guardia.

—Ustedes no pertenecen a este reino —el guardia desenvaina su espada y espera a que se acerquen para exterminarlos— Si no se van en este instante, los mataré.

Mis ojos se enfocan en los dos chicos que están agotados de tanto correr mientras intentan tomar aire.

—Airon… —al escuchar ese nombre siento cómo mi corazón se aprieta y un mal presentimiento comienza a amenazar mi cuerpo casi al instante— Él desapareció… Judy puede encontrarlo.

—¿Qué? —dije sin poder creer lo que estaba escuchando— ¿Cómo puedo yo hacer eso?

Mi mente queda en blanco al instante, pero gracias a eso algo en mi mente resuena.

"Sé que no recuerdas nada, pero yo sé que eres ella, eso es lo que cuenta. Si yo sé que puedes, tú también confía en que puedes."

De repente, un dolor punzante en la cabeza me hizo caer al suelo de rodillas mientras me sostenía la cabeza.



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En el texto hay: #amor, #acción, #romence

Editado: 29.01.2026

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