Enamorada del enemigo

Ahora o nunca

SIGUE NARRANDO OLIVER:

Judy estaba irreconocible, ella no paraba de acercarse amenazadoramente hacia Miriam, quien retrocedía hasta chocar contra la pared.

Me levanto como puedo, pero Miriam vuelve a levantar la mano para evitar que me acercara.

—Yo puedo encargarme de ella —dijo mientras se levantaba pegada a la pared.

—¿Cuánto falta? —pregunté entrando en pánico.

—Casi nada —dijo uno de los niños mientras le daba una patada a la pared, provocando que una gran parte se cayera.

—¡Judy! —le grito para llamar su atención. Milagrosamente, esta se voltea hacia mí mirándome con los ojos llenos de ira— ¡Sal! —señalo el agujero en la pared.

Veo cómo esta mira hacia la pared y se acerca rápidamente al pequeño agujero, dándole un fuerte golpe, haciendo que este se viniera abajo.

Esta salió rápidamente del cuarto junto con Miriam, mientras que Safiro se me acerca corriendo.

—Te llevaré a la enfermería, Oliver —me informó rápidamente— Judy y Miriam llegarán primeras si no pasa nada en medio.

—No debe pasar nada, ¿entiendes? —la miro con seriedad y le doy un pequeño empujón— Ve, tienes que ir tú y todos, no puede haber impedimento alguno.

—Pero… —ella clava su mirada en el agujero en la pared y luego dirige de nuevo la mirada hacia mí— Está bien, pero asegúrate de estar ahí.

—Estaré ahí —le dije y le mostré una media sonrisa.

NARRA MIRIAM:

Mi vista se fija en la figura de Judy, que se dirige a la enfermería como si se le hubiera metido un demonio, tirando todo a su paso, o al menos todo lo que se le cruzara por el medio.

Me sorprende la capacidad de memoria de ella, sabe dónde se encuentra la enfermería a pesar de que siempre que la llevaban estaba inconsciente.

—Judy —ella rápidamente frena y yo la miro desconcertada— Creo que no hay sangre vampira en la enfermería.

Esta se voltea hacia mí con los ojos más amenazantes que he visto en toda mi vida.

—No importa —me dijo comenzando a caminar con rapidez hacia la enfermería— Esto lo estoy haciendo por ti, no por mí.

—Pero… —dije sorprendida, siguiendo su paso— Perderás el control de nuevo —agarro su brazo, pero esta se suelta al instante— ¡Judy! —la agarro con fuerza y la volteo— Tu control es momentáneo, al igual que el mío; si no bebes sangre pronto volverás a perderlo.

—Eso ya lo sé —se suelta de nuevo de mi agarre— No necesitas mencionármelo —se voltea y comienza a caminar— Escúchame tú ahora —la sigo rápidamente— Todos nosotros salimos de la misma rama biológica, todos somos iguales y a la vez diferentes.

—¿Qué quieres decir con todo esto? —digo mirándola rápidamente.

—Escúchame, Miriam, con un pequeño impulso todo vampiro muestra su verdadera naturaleza —ella se voltea— Las personas que creías que te importaban dejan de serlo —mira hacia adelante y comienza a bajar las escaleras— No importa qué impulso sea: rabia, odio, venganza, sed. Todo eso funciona como impulso.

—¿A dónde quieres llegar?

—Todos nosotros vivimos en esta tierra para proteger a los más débiles —se frena y mira hacia delante. Yo hago lo mismo y veo a la reina mirándonos fijamente— Pero, al paso del tiempo, el poder nos lavó la cabeza. Las cosas que antes eran importantes ya no lo son, los humanos para todos estos vampiros son inútiles e insignificantes. Son cosas irrelevantes que pueden dejar morir o matarlos sin importancia.

—No, eso es imposible.

—Escúchame, desde mucho tiempo antes nosotros no teníamos sentimientos, éramos como robots que los humanos controlaban a su beneficio —mira a la reina, que poco a poco se acerca a nosotras— Ese impulso del que te hablo nos ayudó a salir de ese control; sin embargo, nos volvió unos monstruos.

—No sabes nada de lo que dices —dijo la reina, sacada de quicio— Por cierto, ustedes no deberían estar aquí.

—Reina, sé más cosas de las que usted cree —su espalda comenzó a enderezarse, volviéndose más alta que antes— Elizabeth no solo era la guardaespaldas de Airon. Elizabeth también venía de una anterior reencarnación.

La reina abrió los ojos como platos.

—Tú, ¿estás segura de que esta ambición es tuya?

—No sería de nadie más —dijo la reina rápidamente— Si no lo recordaría.

NARRA JUDY:

Una sonrisa burlona se dibuja en mi rostro.

—¿Estás segura de eso? Recordemos que mayormente las que recuperan la memoria son personas fuertes o incluso reyes —mi sonrisa desaparece y mis ojos muestran claramente lo que quiero transmitir cuando veo que la reina se tensa— Tú no eres la verdadera reina de este mundo y ni siquiera tú misma sabes ahora si eres lo suficientemente fuerte como para recordarlo.

—Basta —se tapa los oídos— ¡Cierra la boca de una maldita vez!

—Cerraré la boca cuando tú te muevas del camino —le dije secamente.

Temblorosamente, la reina nos deja un espacio en las escaleras para seguir bajando mientras se tapaba los oídos con las manos para amortiguar el impacto de mis palabras.

—Solo vete, eres un monstruo —dijo la reina temblorosamente.

Veo cómo Miriam está completamente sorprendida tanto por la información recientemente adquirida como por el comportamiento de la reina.

—Tengo que ser un monstruo para conseguir lo que quiero —le dije mientras bajo los escalones— Soy el monstruo que este reino necesita para mejorar. No tengo tiempo suficiente como para complacer a todos, soy una u otra cosa a la vez —la miro de reojo— No puedo ser las dos cosas al mismo tiempo.

Terminamos de bajar al segundo piso y rápidamente nos acercamos a la enfermería.

—¡Evan! —gritó Miriam aún desde lo lejos.

Evan aparece completamente sobresaltado por la puerta de la enfermería y la mira con expresión confusa. Al distinguir por fin de quién se trata, rápidamente se adentró en la enfermería y parece comenzar a buscar algo entre los cajones.

Acelero más mi paso y ambas entramos a la enfermería a toda prisa, donde Miriam recibió instantáneamente su ración de sangre.



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En el texto hay: #amor, #acción, #romence

Editado: 20.02.2026

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