—¡Alto! —grito, haciendo que todos los presentes que esperaban la ejecución con ansias saltaran en sus asientos y los jueces quedaran boquiabiertos.
—¿Qué haces aquí, mocosa? Lárgate —la voz de un hombre de mediana edad se escucha por toda la sala— No es lugar para ti.
Emma esconde su rostro en mi espalda y respira profundo para calmarse un poco. Yo aprieto mis dientes para no gritarle al hombre que cierre la boca y me deje hablar.
Me bajo del lomo de Julia y extiendo mis brazos hacia Emma, esta agarra mis hombros suavemente y deja que la baje del lomo.
Los guardias comienzan a entrar en montón y le doy el libro a Emma.
—Corre, entrégaselo y dile todo lo que sepas.
Ella asiente y sale disparada hacia el juzgado que dio la sentencia.
Tres guardias me tumban con fuerza contra el suelo, arrancándome un gemido de dolor mientras me retuerzo para soltarme.
Las cadenas comienzan a escucharse por toda la sala. Giro mi cabeza hacia el ruido y logro ver los ojos de Airon enfocados en los míos. Su cuerpo tenía millones de heridas, las cuales no lograban sanar, sin embargo, su rostro estaba lleno de preocupación por mi estado.
Miro hacia el asqueroso público que estaba dispuesto a ver cómo alguien perdía la cabeza. Entre ellos logro ver a la reina con ojos victoriosos, pero a la vez con una ligera expresión de confusión, o supongo yo que es de confusión, ya que sus cejas están fruncidas mientras mira un lugar fijo.
Giro mi cabeza de nuevo hacia donde ella está mirando, aún tirada en el suelo, sostenida por tres guardias. Emma estaba hablando con un hombre alto, bastante joven, pero que la escuchaba atentamente a pesar de todo el ruido del lugar.
Julia, ante la amenaza de que la maten por estar ahí, en un territorio donde no tiene permiso de entrar, se acuesta voluntariamente en el suelo sin someter una amenaza para nadie.
Veo cómo el joven juez le dirige una mirada al rey y a Airon y sus labios se mueven mientras les dirige palabras a ellos dos, para luego ellos asentir.
Emma parece volver a hablar, pero esta vez ella levanta su camisa, revelando todas sus cicatrices para que vea la clase de experimentos que hacían con ella.
Los ojos de todos los presentes se abrieron de par en par, sus rostros se contrajeron con horror. Definitivamente, ver el estado del cuerpo de Emma era muy fuerte, su piel blanca estaba con marcas rojas recientes y muchísimas cicatrices que la rodeaban.
Logro ver cómo la reina se pone roja de la ira, todo lo que estuvo haciendo por años a escondidas comienza a salir a la luz.
—Todo sale a la superficie después de un tiempo —digo por lo bajo. Ella claramente no escucha mi comentario, pero sus manos se aprietan con fuerza mientras se da cuenta de esto.
Uno de los guardias está tan sorprendido con lo que está viendo que suelta su agarre en mí. Lentamente levanta mi brazo y hago que mi brazo truene, disminuyendo un pequeño dolor que se estaba formando en él, para luego dejarlo en el suelo de nuevo.
Cuatro guardias más entran con rapidez a la sala, sus caras estaban tan pálidas que parecían fantasmas entrando a la sala. Sus cuerpos temblaban ligeramente y estaban buscando las palabras adecuadas para anunciar lo que tenían que anunciar.
—Señor —dijo uno de los guardias por fin, haciendo que el joven juez los mirara aún con una expresión ligeramente atónita— Los productos que nos dio para inspeccionar tienen el ADN y huellas de la reina, son propiedad de ella.
El juez, como respuesta, desencadena al rey, dejándolo fuera de todo el problema. El rey, con una mueca de dolor, estira ligeramente sus huesos para aliviar un poco sus músculos contracturados.
—Señor —lo llamó otro guardia— El libro es auténtico, es el original. En cuanto a la sangre, tiene el ADN de Elizabeth.
La reina esta vez se para de su asiento, completamente alterada. Parece saber muy bien que si no actúa ahora mismo no podrá irse de aquí, pero en eso tres guardias entran a toda velocidad con las respiraciones agitadas por el viaje.
—¡Señor! —se da un momento para respirar— Es cierto, el laboratorio sigue intacto.
—¡Suelten a todos! —ordena al instante. Los guardias sueltan a todos de sus cadenas y a mí me sueltan, dejándome libre por fin— ¡No dejen que la reina salga de aquí! ¡Cierren las puertas!
Los guardias obedecen sin dudarlo y cierran las puertas.
Los ojos de la reina se abren con sorpresa cuando las puertas se cierran para no dejarla salir de la sala. Ella queda paralizada en su lugar, sabe que ya no hay escapatoria para ella.
Todos los híbridos son desatados también y ellos suspiran mientras me miran, aún tumbada en el suelo sin poder moverme. Mi cuerpo, de algún modo, está completamente relajado ahora, no quiere moverse del lugar donde está y seguir tendido como una alfombra.
Mis ojos se cierran y suelto un suspiro de relajación. Poco después, unas manos frías alcanzan mis mejillas suavemente y escucho cómo sus rodillas se apoyan justo al lado de mi cabeza.
—Judy —la voz de Airon resuena en mis oídos.
—¡Suéltenme! —el grito de la reina resuena en toda la sala de ejecución mientras se retuerce en los brazos de los guardias.
Siento cómo Airon acerca su rostro al mío y por fin me muevo lentamente. Mis manos se enredan en su cabello mientras siento que su frente se apoya en la mía.
—Lo logramos —su frente se acomoda contra la mía.
—Lo hicimos —dije, y una sonrisa cansada aparece en mi rostro.
Lentamente, Airon separa su frente de la mía y yo abro mis ojos para enfocarlos en los suyos. Su mirada mostraba la alegría que había en él de seguir vivo y tenerme respirando a su lado. Mientras que los míos, al igual que los suyos, brillan con alegría de por fin romper con mis muertes continuas del maldito destino.
Suavemente levanto mi mano y lo hago enderezarse por completo, alejándolo de mí. Con un pequeño impulso me siento en el suelo y me giro hacia él. Me acerco rápidamente a él y lo envuelvo en mis brazos. Él me rodea con sus brazos, apretándome contra su cuerpo y al instante otro par de brazos me abrazan.
Editado: 04.04.2026