Enamorada Del Gemelo Equivocado

Capitulo 1

PIPER.

Llegué a Northwood a las 7:58 de la mañana con el pelo mojado porque no encontraba el secador en las cajas, la camisa del uniforme nuevo mal metida en la falda y la regla #2 repitiéndome en la cabeza como un mantra:

_No te enamores. No te enamores. No te enamores._

Fácil de decir cuando venís de una ciudad donde te rompieron el corazón y todos se enteraron. Difícil de cumplir cuando entrás a un instituto de 800 personas y todas te miran como "¿quién es la nueva?".

— Carter, Piper Carter — le dije a la secretaria.

— Último casillero del pasillo B. Bienvenida a Northwood — me dijo sin mirarme.

Pasillo B. 200 metros de casilleros, chicos gritando, olor a desodorante barato y café.

Y ahí, trabada con mi candado que no abría, sentí la voz.

— Te ayudo. Siempre se traba el 214.

Me di vuelta.

Y lo vi por primera vez.

Noah Blake. Uniforme perfecto, pelo rubio despeinado a propósito, ojos claros, sonrisa de anuncio de pasta de dientes. El tipo de chico por el que mi yo de hace un año se hubiera tirado de cabeza. El tipo de chico por el que mi yo de ahora tenía que correr.

— ¿Sos...? — me dijo.

— La nueva. Piper.

— Yo soy Noah — me abrió el casillero en un segundo—. Bienvenida, nueva. ¿De dónde venís?

— De lejos. — No quería dar detalles. Empezar de cero era no contar de dónde venís—. ¿Vos sos el comité de bienvenida o...?

— Soy el capitán del equipo de básquet, así que técnicamente tengo que ser simpático con todos — se rió—. Pero con vos voy a tener que esforzarme más. Te ves como que querés salir corriendo.

Le pegó.

— Se me nota mucho.

— Un poco — dijo, y me cerró el casillero—. Yo te cuido. Primer día es una mierda para todos. ¿Qué clase tenés ahora?

— Literatura con... — miré mi papel— ... Sra. Jensen.

— Yo también. Vení, te llevo. Y si Jensen te pregunta, decile que te perdiste. Le encantan las chicas nuevas perdidas.

Caminamos juntos. Y todo el pasillo nos miraba. No a mí. A él. A Noah Blake.

— ¿Sos famoso o algo? — le pregunté bajito.

— Algo — dijo, sin agrandarse—. Tengo un gemelo. Eso nos hace 50% más interesantes.

Me frené.

— ¿Gemelo?

— Sí. Evan. Pero no te preocupes, él no viene nunca a clase. Está demasiado ocupado siendo misterioso y rebelde — dijo con tono de broma, pero había algo ahí. Algo que no me dijo.

Llegamos a Literatura. Me dejó pasar primero.

— ¿Nos vemos en el descanso, nueva? — me dijo.

— Piper.

— Piper — repitió, como guardándoselo—. Nos vemos, Piper.

Y ahí, en mi primera hora en una ciudad donde juré mantener mi corazón a salvo, sentí la primera grieta en mi regla #2.

Porque Noah Blake me miró como si yo no fuera la chica nueva.

Me miró como si ya me estuviera esperando.

Lo que no sabía era que a dos pasillos de ahí, apoyado en una moto negra, con la misma cara que Noah pero con ojos que no sonreían, había otro chico mirándome también.

EVAN BLAKE.

La nueva. Piper Carter. Pelo castaño, mochila rota, cara de "no me jodan".

Noah me mandó mensaje: "la nueva es mía, no te acerques".

Pobre Noah. Siempre tan perfecto. Tan predecible.

Yo no iba a acercarme.

Iba a hacer algo mejor.

Iba a jugar.




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