Enamorada Del Gemelo Equivocado

Capitulo 5

PIPER

Lunes. 17:10. Taller de motos del viejo Blake.

Toda la escuela ya sabía. "La nueva se besó con los dos gemelos en la misma noche". "Piper ya probó a los dos". "¿Cuál besa mejor?".

No fui al instituto. Me escapé y fui a buscarlo a ÉL.

Evan estaba abajo de una moto, con la remera sucia de grasa, el labio partido por la piña de Noah. Su ojo también estaba morado.

— Viniste a pegarme también — dijo sin mirarme, cuando escuchó mis pasos.

— Vine a decirte que lo de la fiesta no significó nada — le dije, con la voz temblando—. Me engañaste. Pensé que eras Noah. Si hubiera sabido que eras vos, nunca te hubiera besado.

Evan salió de abajo de la moto. Se limpió las manos.

— ¿Segura? — me dijo, acercándose.

— Segurísima. No me gustás. Me gusta Noah.

— Mentís mal, Carter — dijo, a centímetros—. Cuando me besaste me agarraste de la campera. A Noah nunca lo agarraste así. Lo vi.

— ¡Porque me confundí!

— No. Porque con Noah no temblás. Conmigo sí.

Me dio vuelta para irme. Me agarró del brazo, suave.

— Esperá. Ya que viniste... te tengo que decir algo. Algo que Noah no te va a decir nunca.

— Soltame.

— No. Porque si te suelto te vas y no vas a entender por qué sentiste lo que sentiste — me dijo, serio por primera vez—. El primer día. El casillero 214. El que se trababa.

— ¿Qué?

— No fue Noah. Fui yo.

El mundo se paró.

— ¿Qué estás diciendo?

— El del pasillo B. El que te dijo "yo te cuido". El que te llevó a Literatura. Fui yo, Piper. Noah ese día no fue al instituto. Estaba con gripe. Fui yo el que te abrió el casillero.

Me caí contra la pared del taller.

— Mentís. Mentís para confundirme más.

Evan se sacó el celular. Me mostró una foto. 2 semanas atrás. Él, con mi candado en la mano. Y yo, de fondo, con el pelo mojado.

— Le mandé la foto a Noah después. Le dije "mirá la chica nueva, es linda". Y él vino a buscarte al recreo. Y ahí empezó a gustarle. Pero la primera vez que me viste... que sentiste algo... fui yo.

— ¿Por qué me estás diciendo esto ahora? — lloré.

— Porque estoy cansado de ser el malo — dijo, y su voz se rompió—. Yo te vi primero. Yo te cuidé primero. Y después te dejé ir porque pensé que mi hermano te iba a hacer feliz. Pero anoche cuando te besé... sentí que vos también me viste primero a mí. Y no puedo dejarte ir de nuevo.

Se inclinó. Despacio. Esta vez pidiendo permiso.

— ¿Puedo? — me susurró.

Y yo no dije que no.

NOAH - Misma hora, en la casa de Piper

Toqué la puerta. Me abrió su mamá.

— ¿Piper? Se fue hace una hora. Dijo que iba a lo de Evan a aclarar las cosas.

Me quedé helado en la puerta.

No iba a aclarar nada. Iba a enamorarse del otro.

Corrí a mi moto. A la moto de Evan.

Porque por primera vez entendí:

Yo no me había enamorado de Piper Carter el día que la vi en el recreo.

Me enamoré el día que mi hermano me contó cómo lo miró ella cuando él le abrió el casillero.

Y ahora ella estaba entendiendo que nunca se enamoró de mí.

Se enamoró del recuerdo de él.

EVAN.

La besé. De nuevo.

Pero esta vez no como en la fiesta. No con rabia. Con miedo. Con suavidad. Como si fuera la primera vez de verdad.

Y ella lloró mientras me besaba. Y me besó mientras lloraba.

— Decime que sos vos — me dijo, entre besos—. Decime que sos Evan.

— Soy Evan — le dije—. Soy Evan Blake, el del casillero 214. El que te dijo "yo te cuido". Y no te mentí. Todavía te cuido.

Y Piper Carter, la chica que juró no enamorarse, que tenía la regla #2 tatuada en la cabeza, se dio cuenta en el taller sucio de motos, besando al gemelo equivocado, que ya había roto su regla hace dos semanas.

El primer día. Con el primer chico que le abrió el casillero.

Que nunca fue Noah.




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