PIPER.
La escuela organizó el partido final de básquet. Noah era capitán. Evan odiaba el básquet, pero fue.
En el último minuto, Noah se lesionó la rodilla. Gritó. Todos corrieron.
Yo salté a la cancha antes que nadie. Y Evan también.
Nos arrodillamos los dos a su lado.
— ¿Estás bien? — dijimos los dos al mismo tiempo.
Noah nos miró, con dolor.
— Si tanto les importo... ¿por qué me están haciendo esto? — dijo.
Y nos dejó ahí, a los dos, en medio de la cancha, con todo el instituto mirando.
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Editado: 02.09.2026