Me mudé a Northwood jurando dos reglas:
No hacer amigos.
No enamorarme.
Rompi las dos.
Tengo dos amigos que son hermanos, que son iguales por fuera y distintos por dentro, y que me enseñaron que a veces no tenés que elegir entre calma y vértigo.
Podés tener las dos. Una en un hermano, otra en el otro.
Y me enamoré. No de Noah, el chico perfecto que me prometió cuidarme.
Me enamoré de Evan Blake, el chico que me abrió un casillero trabado el primer día y me dijo "yo te cuido" sin saber que me iba a cuidar para siempre.
Evan no mintió. Nunca.
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Editado: 02.09.2026