Enamorado de la embarazada de Crossville - Libro (1) -

Capítulo 8

Un silencio tras otro. 

Ninguno de los allí presentes dijo nada más. Su madre solo retorcía la toalla, luego la dejó en la encimera, tomó una tetera y le puso agua, para luego llevarla a la estufa y calentarla. Mientras la miraba y aguardaba por que hubiera. 

Después de tantos años esperando este reencuentro, Steven se quedó sin palabras, sin saber por dónde comenzar, tan solo los ojos de su padre clavados en los suyos mirándolo arrepentido pero tampoco sin hablar.

Explicarles lo mal que se había sentido durante esos años,  lo triste que había sido su vida cuando lo regalaron a su tío.

Era complicado poder expresar con palabras claras y llanas que lo abandonaron, que lo dejaron con un completo desconocido que no pensaron ni un solo segundo en él.

Que no pensaron en como el se sintió. 

— ¿Por qué lo hicieron?— ¿Porqué no fueron por mi? ¿Tan Mal hijo fui? 

Preguntó finalmente una tras otra. Su cerebro le dijo que esa era la única pregunta a la que le importaba obtener una respuesta.

De allí partirían   todas las demás.

Necesitaba saber. Necesitaba  entender. 

—Cariño, sabes muy bien..— comenzó hablar su madre.

Pero él la detuvo. 

— No, no quiero que me lo digas tú.—Dijo señalando a su padre. Apuntadole con el dedo como si este fuera la pistola que iba a condenarlo. — Necesito que me lo diga él.  Necesito escuchar de su boca porqué se rindió, por qué fue más importante para él el alcohol que su propio hijo. 

La parte del alcoholismo era algo que se había quedado como un tabú en su familia, era algo que se había quedado como el elefante enorme dentro de la casa, que todos veían pero que nadie hablaba sobre el. 

Su Padre había arruinado la relación de pareja con su madre y también su futuro. 

Había arruinado su infancia. Lo había hecho crecer como un niño inseguro. 

— Steven...— su madre se acercó a él luego de poner la tetera en la estufa. — sabes muy bien que tu padre no prefirió el alcohol...

— ¿Entonces qué fue lo que hizo? — preguntó subiendo la voz y su madre abrió los ojos de par en par. — No volvió a servir para nada después de que regresó de la guerra. Se la pasaba tomando todos los días y el dinero que el Estado le daba se lo gastaba bebida. Me regalaron como si hubiese sido un mueble viejo, ¡me regalaron a un completo desconocido! 

Al fin estaban saliendo las palabras, todas las que nunca pronunció, todas teñidas te odio puro. 

Con toda la rabia  que había sentido y guardado durante los años qué había estado lejos.

—¿Crees que fue fácil para nosotros? —Prenguntó su padre también elevando al voz. —Te paras aquí, después de veinte años sin vernos...

¡Era el colmo!

—¡No me dejaron volver y ustedes nunca fueron a verme!— estalló Steven. 

Su madre se cubrió la boca con la mano y comenzó a llorar. 

—Hijo, no sabes lo que dices. Estás lastimando a tu madre. — su padre se acercó a su madre y pasó un brazo por encima de sus hombros. —Tu no te imaginas...no tienes idea de lo que fue dejarte ir.

—¿Dejarme ir? ¡No me dejaron ir! ¡Me regalaron como un jodido perro! — Steven golpeó la encimera y los platos que estaban allí saltaron e hicieron un ruido ensordecedor. — ¡Me enviaron lejos con un desconocido! ¿Por qué? ¿Por qué nunca fueron a buscarme? ¿Por qué nunca fueron a verme?

Eso era puro dolor lo que salía de su boca en ese momento.

Demasiado tiempo callando esas preguntas. 

—¿No tienen repuesta? ¡Háblame! — le gritó a su padre. — ¡Dime porqué me abandonaste!

Steven esperó, aguardó, miró a sus padre con lágrimas al borde de sus ojos. Pero no sé permitió dejarlas caer.

La rentera sonó fuertemente dejando entender que el agua para el té ya estaba lista. 

Igual de caliente que la furia que ebullia en su cuerpo en ese momento. 

—Steven...no te abandonamos. 

—No sé cómo puedes pararte ahí a su lado y mirarme como si no me hubiesen olvidado a la buena de Dios. No tienen idea de cómo fue mi vida luego de abandonarme. 

—¡Tuvimos que hacerlo! — Gritó su padre soltando a su madre y acercándose a él. —Tuvimos que hacerlo para que pudieras vivir. 

 



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En el texto hay: traicion, jefe, amor

Editado: 25.10.2022

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