—¿Crees que fue fácil para nosotros?— Te apareces después de años y vienes exigiendo. ¡Si tanto nos odias, lárgate!
—¡No!— gritó su madre. —no hagas caso. Solo está dolido. Todos lo estamos.
—¿Y te crees que para mí sí? — le preguntó al hombre que le dio la vida. —¿Crees que viví en un paraíso lejos de ustedes?
Desfachatez. Así podría catalogar el dolor de su padre.
Claro, justo como su madre había dicho, todos estaban sólidos, pero su padre no era un martir.
Se estaba revisando en el dolor de un padrelejos de su hijo, pero no aceptaba que el mismo era quién lo había alejado.
Ellos no fueron felices.
Steven tampoco lo fue.
Y sin importar si habían cosas que no comentaria, debía saber muchas otras.
De eso precisamente iba a depende el cómo los tratase una ve que acabara todo.
—¿Por qué ninguno de los dos tomó en consideración lo que yo quería? — ninguno pensó en lo solo que se había sentido él.
¿Por qué nadie pensó que lo estaban abandonando?
Jamás por la mente de un niño iba a cruzar que estaban intentando darle un buen futuro. Ni su padre ni su madre lo sentaron cuando tenía diez años antes de enviarlo lejos.
Ninguno tuvo el decoro ni la delicadeza de sentarlo sobre la mesa y decirle lo que iba a acontecer cuando este desconocido llegara a su puerta. No le advirtieron. No le prometieron volver a buscarle.
Nada.
No uno un solo indicio de lo que iba a sucederle.
El hombre simplemente llegó a la puerta reclamándolo como suyo. Su tío pidió la maleta, puso a sus padres a firmar un papel y nunca más volvió a verles.
Se lo llevó sin importarle sus gritos desgarradores. Su chofer lo cargó sin dolerle las mordidas y los arulazos que le ocasionó.
Steven luchó
Lo hizo.
Con toda la fuerza de un niño de diez años desnutrido.
Le dieron la custodia y su tutoría legal sin siquiera pensarlo
Ese día, él tenía un Tshirt blanco y unos pantalones negros de mezclilla, el hombre tocó la puerta y tanto su padre como su madre miraron en dirección a esta con los ojos abiertos de par en par.
Lo estaban esperando. Pero él no.
Steven se dijo, días después mientras lloraba en su habitación en la mansión que su tío tenía lejos de CrossVille, que estaba seguro que de haber sabido que ese hombre que iba a tocar la puerta para luego llevárselo lejos de sus padres, de su entorno, de su pueblo, de su vida, si de haber estado enterado minimamente, eataba muy seguro de que no hubiese dudado ni un solo segundo y habria escapado.
De haberlo sabido habría estado corriendo por todo Estados Unidos, aún ahora. Aún veinte años después.
Pero no lo supo, no se lo imaginó. Su Padre tenía una botella con whiskey mientras su madre hacia su bulto, el ni se preguntó porqué hacía una maleta.
Lo que menos pudo haberse imaginado Steven es que esa maleta estaba destinada para acompañarlo en su nueva vida.
Aún peor, su tío no dejó que él utilizará ninguna de esas ropas mugrientasaasi dijo cuando las mandó a tirar toda a la bausra.
—Sabes, mamá, nunca te lo dije pero no usé nada de lo que me empacaste ese dia. —Confesó.
Quiso ocasionarles a ellos tanto daño como ellos le habían infringido a él en el instante en que decidíeron renunciar a ser sus padres.
No fue un error, no fue como un embarazo no deseado, se tomó la decisión en conjunto.
Su madre accedió, su padre busco a que lo iba a comprar.
—No tienes idea de cuánto te amamos, Steven. No tienes idea del sacrificio y lo doloroso que fue dejarte.
—¿Porque nunca fueron a buscarme ? ¿Porqué no volvieron por mí si tanto dices amarme?
—Las cosas son más difíciles que los que las ves ahora...
—Es bastante simple para mi, madre. — dijo deteniendola. —Me abandonaron. Me vendieron como si les estorbara.
Su madre frunció el ceño en el instante en qué la llamó así.
Sin importar los años que habían transcurrido él la seguía llamando mamá, no porque sintiera que ella se merecía el título, sino porque ya era una costumbre llamarla así.
Sin embargo, se daba cuenta ahora teniendolos de frente, que ellos no sé merecían ser llamados sus padres, él estaban bien sin ellos.
Más que bien.
Había triunfado sin ellos.
Habían vivido su vida tranquilos, sin escasea de comida, obviamente su tío les había subsidiado bastante durante esos años, dándole seguramente todas las oportunidades qué les habían faltado mientras Steven vivía con ellos. Comida, una casa enorme y sin tejado flojo a punto de caerseles encima.
—Tehe extrañado cada día que has estado fuera. Te he extrañado y nada de lo que pienses que es cierto, lo es. Ese hombre...