Enamorado de la embarazada de Crossville - Libro (1) -

Capítulo 11

Nota: Antes que anda pido disculpas, porque mi teclado se desconfiguro y esta en ingles asi que lamentablemente este capitulo no esta coregido con acentos ya que en el teclado no me salen. Lo editare desde el celular esta noche pero mientras pueden leerlo. 

Espero me entiendan y les vaya gustando la historia. 

 

***

Por su mente pasó todo lo vivido con Mark en fracciones de segundos. De repente sintió un vacío tan fuerte en su corazón y agradeció no haber estado sola en casa y que su hermana Danny hubiese estado ahí con ella. 

Díez años prácticamente le había dedicado a él. 

Tantos años conociéndose. 

Tantos años compartiendo historias juntos. 

De repente todo eso carecía de odio. Ella que desde que él la engañó meses atrás, se había circunscrito a ir al trabajo, sacar a pasear de vez en cuando a su hermana menor, y alimentarse lo mejor posible. Se dedicó a vivir por ese hijo que llevaba en su vientre producto del amor porque al final de todo, si era producto del amor ese bebé que venía en camino: ella había amado demasiado a Mark. 

Primer y único nombre con el que se había acostado. A ese hombre le había entregado su virginidad y por siempre lo amría, por más que se pedía a gritos que dejara de amarlo, que dejara de quererlo, que dejara de pensar en él cada jodido día, una parte de ella se esforzaba en mantenerlo en su memoria.

Un sollozo se escapó de su boca,  uno que jamás pensó soltar desde que descubrió a Mark  a punto de tener sexo con su secretaria. 

—Lo siento tanto, cariño. Lo siento en verdad. Esto...¡Dios! ¡Esto no puede estar sucediendo!

Danny murmuraba intentando consolarla pero Sarah no la siguió escuchado. 

No podía estar muerto. 

Si. Era un accidente bastante feo. Pero la televisión siempre ponía lo peor. 

¿Cierto?

—Tengo que ir. — Murmuró. Necesito...tengo que ir. — se levantó como si hubiese tenido un resorte en sus pies y rebuscó en su clóset un vestido,  a duras penas se lo colocó después de quitarse la pijama y se secó las lágrimas sin siquiera darse cuenta del movimiento, sus manos temblaban y sus ojos no dejaba de llorar.

Pero ella debía ser fuerte. 

Sería  fuerte y esperaría no mejor.

Por su hijo debía de confiar en que todo aquello era solo una gran confusión y qué Mark no estaba muerto.

—¿A dónde te crees que vas? ¡No puede salir así! ¿para dónde pretendes ir? — su hermana la detuvo justo en el momento en que ella tomó el bolso y el celular en la mano con la llave del carro entre sus dedos.

—¿Cómo que a dónde voy?  ¿que te crees? ¿que me voy a quedar aquí llorando, tirada en la habitación mientras el pudiera estar vivo?

No podía creer que su hermana siquiera pensase que quedarse dentro de la casa era una opción cuando Mark estaba seguramente mal herido.

O muerto. 

—Viste el coche encendido. Sabes que...

—No te atrevas a decir que esta muerto. — detuvo a su hermana levantando la voz y frunciendo en ceño. 

Él no podia estar muerto. 

No podía permitirse siquiera pensarlo. 

—Linda, no...creo que estas en shock. Lo mejor es que...

Ella se enojó. No iba a seguir escuchando el anuncio de la muerte en persona. 

Se zafó  de su hermana menor y se dirigió a la puerta. 

—Si te sientes mejor acompañándome, hazlo. Pero no vas a detenerme. — Aseveró. — No vas a impedirme que vaya a verle. 

Su hermana no tardo ni un segundo en pensarlo. 

—Voy contigo. 

Minutos más tarde salieron ambas hermanas con el corazón en un hilo, una de ellas pensando que su hijo no podía crecer sin un padre y la otra sumamente preocupada por alguien que parecia estar en shock. 

Pero Sarah no estaba lista para quedarse resagada y analizar. 

Ella no era una mujer de llantos y helados nocturnos. Ella iba a asegurarse de que Mark estuviese con vida para poder seguir odiandole como lo hacía. 

Como intentaba hacerlo cada dia. 

Él no merecía su preocupación. 

Ella estaba segura de ello, pero era algo que hacía en automático, aunque no quisiera. 

Era algo casi natural. 

Y le incomodaba como nada en el mundo. 

Llegaron al lugar y Sarah se quedó con el volante del coche pegado a sus dedos. 

Quizás era alrevés 

El teléfono de Sarah sonó y ella se espantó como el demonio. Danny le miró esperando que respondiera, pero ella solo podía ver la cantidad de personas que habían alli, acumuladas, rodeando el coche que aun los bomberos continuaban apagando. 

Mark. 

Mark Rewards estaba muerto. 

Lo sintió de inmediato y la pena la poseyó. 

Su ex prometido estaba muerto. 

No tuvo que acercarse, no tuvo que bajarse del coche para saberlo. 

Su corazón se lo decía. 

—Sarah...—Le llamo Danny, sin embargo ella no contesto. —Carino, creo que...No se si quieras responder. 

Sarah no pudo articular palabra. 

Solo podía ver a la cantidad de personas allí. Debían ser mas de veinte. Muchos de ellos en batas y pijamas, otros con ropa deportiva pues seguramente estaban haciendo ejercicio cuando sucedio el accidente.

Y entonces se fijó en un coche deportivo que llegó y frenó de golpe. 

Casi encima de la senora Jonhson. 

Sarah frunció el ceño pues no conocía a nadie con un coche como ese en CrossVille. 

Porque nadie ganaba tanto como para tenerlo. 

Porque los que tenian el dinero para comprarse algo asi, preferian mudarse del pequeño y remoto pueblo antes que deambular por las calles de Crossville en ese tipo de vehiculo. 

No, definitivamente era un forastero. 

—Es Tony. — Le dijo Danny y Sarah se dio cuenta que seguia agarrando el volante y con el coche encendido. 

—Tony...—Susurro y miro el celular que Danny le pasaba con manos temblorosas. 



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En el texto hay: traicion, jefe, amor

Editado: 25.10.2022

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