Enamorado de la embarazada de Crossville - Libro (1) -

Capítulo 18

CAPITULO 18

 

Quieta. Quizá si no repiraba su hermana pensaría que la llamada se había caído. 

—Se que estás ahí. 

— ¿Qué quieres, Penélope?

—¿Tanto tiempo sin hablar así me saludas? 

¿Qué quería?           

¿Que deseaba de ella?

Su hermana se había alejado lo suficiente para no merecer sus palabras, su buen trato, su conversación. 

Ella no merecía siquiera su educación de responder la llamada. 

Pero pensando que era otra persona, había respondido sin querer. 

—¿Cómo sigue Mark? — directo al grano.

Pueblo chiquito, todo se sabía. Todo chisme, rumor, detalles informativos sobre otras personas que no eran de su incumbencia, todo parecía cobrar vida allí. 

Lo que más le molestaba. Lo que más le incomodaba era saber que su hermana solo le llamaba porque seguramente uno de los tantos vecinos chismosos que había en el pueblo le había contactado para hablarle sobre el accidente de Mark.

No llamaba para saber de ella. Ni para saber de la hermana menor de ambas.

Lo que más le molestaba de todo es que su hermana había traicionado el vínculo de sangre que les unía, ese que sus padres habían creado para ellas durante tanto tiempo, que les había inculcado amarse y cuidarse, permanecer juntas y luchar en contra de todos y todos los que quisieran lastimarlas. 

Ella rompió ese vínculo. 

Ellas estaban destinadas a estar juntas y siempre había intentado mantenerse así, sin embargo con el pasar de los años se dio cuenta que aquel sentimiento era solamente de un solo lado, que su hermana Penélope no pensaba lo mismo que ella, que el amor que ella sintió alguna vez por Sarah  y su hermana menor Danny  se fue al demonio el día en que se enamoró de ese hombre; su vecino, un tipo completamente problemático y que lo único que deseaba era embarazarla y llevarla lejos, justo lo que había hecho.  Se la había llevado lejos de su familia y èsta ni siquiera había pensado un solo segundo en lo que pasaría con la ausencia de los padres de las tres, por la muerte de estos tan sorpresivamente en aquel estúpido accidente.

Su hermana no había pensado en eso jamás. 

Ella simplemente se había alejado del pueblo alejado de CrossVille. Del pueblo que la vio crecer. Que la vio nacer. El pueblo que jamás le dio la espalda. 

¡Y ahora le llamaba preguntándole por Mark!

Sarah estaba segura que Penélope sabía sobre su embarazo estaba segura de que sabía que  iba a ser tía y aún así no había tenido el descaro de llamarla en ningún momento. 

Pero sí ahora. 

Las cosas se dieron demasiado pronto, su embarazo se dio a conocer por un simple error, por haber comentado demás y ahora todos estaban cuidándola, todos la protegían de las malas lenguas, incluso de ellos mismos como vecinos chismosos que eran: se reconocían a sí mismos como los más  comunicativos.

— ¿Es en serio me estás preguntando por él?

— No te sientas más sensible de la cuenta. Te estoy preguntando por el porque sé lo que significa para ti. 

—¿Acaso te estás volviendo loca?— Sarah no podía creerse que su hermana se estaba tomando las cosas como si fuesen un relajo, como si no tuviesen importancia. —¿Mark? ¿Mark Rewards? 

Si sabía sobre el accidente, estaba segura de que también sabía sobre el embarazo, aún más si te la infidelidad de Mark. 

—¿Qué es lo que quieres que te diga? Mqué es lo que quieres que te pregunte?— su hermana le cuestionó de inmediato. 

— ¿Para esto me llamaste? ¿para saber de él? ¿para saber del hombre que me rompió el corazón? 

—Cada año te vuelves más sentimental, Saritah. 

Saritah, así le solía llamar su hermana mayor a ella. 

Había cambiado tanto en tan poco tiempo. 

En tan solo unos años su hermana Penélope, su hermana mayor, su ejemplo a seguir, su mejor amiga; ella  se convirtió en una completa desconocida, en una mujer sin sentimientos, en una mujer que no le importó abandonar a sus dos hermanas a la buena voluntad de Dios y largarse lejos. 

—No me llames así, no tienes el derecho de llamarme como lo hacías antes. Ya no soy la misma ilusa deshace diez años que pensaba que ibas a regresar. 

Sara colocó las manos en el volante del auto y dejó el celular en manos libres miró hacia la calle. 

Todo estaba claro, el cielo no tenía una sola nube, las personas caminaban por el parque  sin enterarse del infierno que ella estaba viviendo en aquel momento. 

A nadie le importaba cuánto sufrías, a nadie le importaba cuánto llorabas,  lo único que le importaba era si podían sacar un beneficio de tu dolor. 

Y muy tarde se había dado cuenta que estaba sola, que con el único que podía contar era con su mejor amigo y hasta eso comenzaba a ponerlo en duda.

Porque su hermana Danny le había abierto los ojos y le había dado a entender, a creer, a asimilar , que su mejor amigo siempre había estado enamorado de ella. 

—Te estoy llamando simplemente porque me preocupo por ti. Que me preocupo por mi hermana menor y quiero saber cómo está.

—¿Ahora te preocupas por mi? ¿Después de todo este tiempo quieres saber cómo está tu hermana menor?— preguntó sarcástica

Su hermana soltó un bufido detrás de la línea. 

—Valora por lo menos que te estoy llamando, se lo importante que es...

—Sí me conocieras mejor, si supieras lo que está pasando en mi vida, te aseguro que jamás  preguntarías por él de esta forma. Te aseguro que no estarías llamándome ahora para preguntarme como él está.

—Estoy sorprendida, Saritah,  tú no eres así. No se que te ha pasado. 

—¡Hace meses que no hablamos! ¡Te largaste, Penélope! 

—¿Ya terminaste? — preguntó Penélope luego de varios segundos. Cosa que no huI más que enojar a Sarah. 

Se sintió juzada. 

Rosal Poot pasó frente a su coche y miró hacia el pero como sus cristales estaban tintados Sarah supo que no podía verle. 

No podía ver las lágrimas bajar por sus mejillas con desesperación. 



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En el texto hay: traicion, jefe, amor

Editado: 25.10.2022

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