Enamorado de la embarazada de Crossville - Libro (1) -

Capitulo 20

CAPITULO 20

 

Con el corazón acelerado ella se marchó hacia su casa, intentando conducir con calma y no de forma tan rápida como lo estaba haciendo su pulso en aquel momento.

Había sido una senda tonta. Una ilusa.

Estando tan cerca de aquel hombre, respirando su mismo aire, oliendo su perfume, ese que se colaba por sus fosas nasales como un ladrón.

Ella había sido una idiota al pensar que no iba a ocasionarle más problemas de los que ya había provocado.

Steven Lucas era un peligro andante. Un hombre de armas tomar e intensa actitud. Te esos que absorben la vida. De esos que absorben energía.

Y ella estaba más que cansada con la situación que se estaba dando con su hermana, con Mark, y con…Tony.

Tony tenia horas sin llamarle, ni un mensaje de texto, ni aparecerse en su casa.

Nada.

Con Tony jamás había tenido ningún tipo de inconveniente. Ellos siempre habían estado juntos y dolía como el demonio el hecho de darse cuenta que quizás él no buscaba lo mismo de esa amistad.

Todo esto le chocaba más porque tuvo que ser una menor de edad, una adolescente, la que le dijera. Tuvo que ser Danny  quién le abriera los ojos,  quién le había demostrado que Tony tenía un interés un poco más profundo en su amistad.

— ¡Tonta! ¡Tontísima!— golpeó el volante y gritó fuerte.

Tan fuerte que su cabeza dolió.

Todo iba de mal en peor.

Era sorprendente como las cosas se complican se un segundo al otro.

No tenía idea de cómo iba a mirar a Tony de ahora en adelante.

Ella sintió las lágrimas bajar por sus mejillas y se las retiró con rabia.

No merecía aquello.

No merecía lo que le pasaba. Lo único que había hecho era dar el todo por el todo por su hermana, por su familia.

Penélope aunque no estuviera cerca, aunque tenía meses sin hablar con ella, sin saber de ella y de su vida junto al desgraciado de Tyler, su hermana mayor siempre encontraba la forma de molestarla, de hacerle sufrir, de lastimarla.

Llegó a la casa y Danny, en el momento que escucho el carro estacionarse, salió de la casa de inmediato.

— ¿Qué haces en casa? —inquirió de inmediato. — ¿No tienes clases?

—Es medio día. — dijo su hermana mirándola preocupada.

—Quita esa cara de preocupación, Dan. Estoy bien.

—La que tiene que preguntar qué haces tú aquí soy yo, Sarah. — su hermana le quito el bolso del brazo y le cerró la puerta del coche. — ¿Qué pasó ahora?

—Nada paso. — dijo con tono duro y se arrepintió de inmediato.

—No tienes cara de no haber pasado nada. — Los ojos azules de su  hermana le miraron aún más preocupados. — Estuviste llorando. Tienes los ojos rojos e hinchados.

—No se dé qué…

— ¡Deja la farsa, Sarah! Deja de tratarme como una niña, como si no comprendiera. — le dijo molesta su hermana y se dio media vuelta.

—Dan…

—No. Cuando quieras hablarme con la verdad estaré en mi habitación.

Su hermana se alejó de ella y  le dio la espalda.

Danny era muy parecida a Sarah. En casi todos los aspecto. La única diferencia es que su hermana ya había dejado de soñar a una edad muy temprana y ella, a esa edad, estaba enamorada de un chico que en infinidad de veces le habían dicho que lo veían besarse con otras.

Ella jamás creyó.

Y estaba segura de que de no haberlo visto con sus propios ojos, como casi se acostaba con su secretaria en la oficina, estaba segura de que no lo hubiese creído tampoco.

Ella no lo iba a creer porque lo amaba.

Le adoraba.

Y eso todo el mundo lo sabía y lo constato cuando ella fue a verle luego del accidente.

Mark. Mark Rewards estaba en cuidados intensivos y ella fantaseaba con otro hombre.

Se sintió sucia de repente.

Soltando un suspiro doloroso entro a la casa finalmente y cerró la puerta.

Sintió el estómago arderle y se fue directo a la cocina.

El teléfono de la casa sonó y ella esperó que la contestadora respondiera por ella.

No tenía deseos de hablar con nadie más.

—¿Hola? ¿Danny? ¿Estás ahí? — la voz de Penélope inundo el lugar y Sarah se quedó de piedra en la cocina con la puerta del gabinete donde guardaba los cereales en su mano. — Bueno, solo llamo para decirte que estaré allá en menos de media hora. Voy de camino. Quise decírselo a Sarah pero ella no me dio tiempo. ¡Las quiero a ambas y ya ansío verlas!

—No puede ser. — murmuró Sarah mientras soltaba la puerta y se acercaba a la maquina contestadora.

Su hermana estaba a punto de llegar.

Media hora.

Penélope iría a Crosville.

Cuanto tiempo había pasado desde la última vez que le vio.

Diez años?

Desde que sus padre murieron.

Tanto tiempo y aun así tenía el descaro de decir que las quería a ambas.

Ella no tenía idea de si Danny comía o no. No sabía si la casa se había caído a pedazos. Dieciocho años tenía ella cuando se quedó sola con Dany.

—Ahora sí parece que viste un fantasma. — Danny se quedó mirándola desde la escalera con cara aún más preocupada.

Su hermana llevaba un vestido de lunares de color rojo y blanco. Su pelo estaba suelto y caían unos cuantos flequillos sobre su frente.

—Penélope.

—¿Dijiste Penélope?

—Ella..

—¿Ya le contaste del bebe?

Sarah abrió los ojos de par en par. Sus manos se fueron hasta su vientre y su hermana entendió de inmediato.

—Claro que no le has dicho.

—Ella lo sabrá pronto.

Así como también sabrá de Mark.

Y por supuesto de Steven Lucas.

 

 

 



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En el texto hay: traicion, jefe, amor

Editado: 25.10.2022

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