Enamorado de la embarazada de Crossville - Libro (1) -

Capitulo 26

CAPITULO 26

 

 

¿Qué demonios esperaba que él hiciera?

O más bien, ¿que esperaba ella de él?

Las cosas estaban complicando más de lo que ella hubiese deseado.

Su hermana estaba allí con una gran sonrisa en la boca mirando desde Steven hacia Tony.

La molestia e incomodidad de los demás al alrededor de Penélope ese era el verdadero entretenimiento de su hermana; ella se había acostumbrado hacer sufrir a todos, a no incomodarse cuando alguien le ponía mala cara.

 

Para ella era normal ser odiada, era normal que nadie quisiera estar a su alrededor, es más, Sarah presentía que a ella le gustaba ser el centro de atención, pero de mala forma.

Su hermana se había acostumbrado a ser objeto de desdén.

Y la verdad es que ella misma se había labrado este camino, ella era quién se había ganado la mala voluntad de todos al abandonar a dos hermanas que recién habían perdido a sus padres en aquel accidente: las dejó sin saber cómo iban a salir adelante, sin importarle un carajo lo que pasara con ellas.

 

Sarah se dio cuenta que seguía con la mano colocada hacia delante intentando alcanzar a Steven Lucas y este con la espalda rígida se dio media vuelta enfrentándose a ella.

— Cuando tengas tiempo de hablar, necesito contarte algo — le dijo antes de sacarse del bolsillo las llaves del vehículo y dirigirse hacia este.

—¿Te vas tan pronto, Steven? — preguntó Penélope elevando la voz y haciendo que Steven se detuviera.

— ¿Qué es lo que quieres lograr Penélope? — esta vez fue Tony el que habló con voz ronca y oscura, ella conocía demasiado a su mejor amigo, habían pasado décadas juntos, ella sabía cuándo él estaba a punto de perder los estribos, cuando estaba a punto de perder la consciencia y abalanzarse sobre algo.

O alguien, en este caso.

Tony no soportaba a Penélope. Nunca lo había hecho.

Él sabía lo que su hermana pretendía.

Pretendía enemistar a todos en los primeros 5 minutos que ella regresara a Crosville.

Es lo que siempre había hecho, desde niñas ambas habían tenido inconvenientes precisamente por esto.

Sarah, que siempre había sido la más buena, la que le prestaba más atención a sus padres, la que escuchaba la que no desobedecía y Penélope la que se escapaba por la ventana para encontrarse con el vecino de al lado y con el cual terminó casándose y escapando del pueblo.

Ellas dos eran como el agua y el aceite, aunque físicamente se parecieran tanto como dos gotas de agua.

— No pretendo lograr nada, querido. Lo único que quiero es saber cómo es que mi hermana terminó conociendo a semejante hombre. — Ella hizo un gesto de desinterés con la mano. — pero no le voy a rogar que se quede, ya luego conseguiré la información. Al final en este pueblo todo se sabe.

—No hay nada que saber. — dijo Sarah sin mirar a Steven. Ellos no tenían nada, no se traían nada entre manos, sin embargo, la culpabilidad del deseo se le iba a ver en la mirada.

Iba a mentirse a si misma si era necesario hacerlo.

Steven le lanzó una mirada cargada de aburrición a Penélope y Sarah casi sonríe.

Era el segundo hombre que conocía que no soportaba a su hermana mayor; el primero era Tony y no la soportaba más que nada por el daño que le había hecho a ella y a Danny al abandonarlas.

Se alejó de ellos y Sarah se volvió hacia su familia, colocó las manos en jarras y miró a su hermana con una ceja levantada.

— ¿Qué es lo que quieres aquí, Penélope?

— ¿Esa es forma de tratar a tu hermana después de tantos años sin verla?

—Deja la hipocresía, Penélope. — gruñó tono. —todos te conocemos, niña. No hay nada nuevo en ti, y sabemos que no cambiaras.

—Disculpa, ¿a ti quien te invito? — preguntó ella y a tono se le encendieron las mejillas y crisparon los labios.

—Esta aquí por mí. Merece más estar aquí que tú.

—Increíble.

— Sé que no estás aquí porque quieres hacer las paces. — dijo Sarah acercándose a ella. — Habla de una vez para que puedas marcharte.

— Siempre te ha encantado juzgar a los demás sin conocerlos. — farfullo su hermana mayor haciéndose la ofendida.

 

Sara soltó una carcajada desprovista de alegría

 

¿Su hermana en verdad tenía los ovarios tan grandes de llegar al pueblo e insinuar que ella era quién no confiaba en los demás?

 

— El problema, querida hermana mayor, es que a ti ya te conozco. ¿Y sabes qué es lo divertido? aun así sigo sin confiar ni una palabra de lo que dices. No te creo nada.

Ella se sintió mal por Danny la cual estaba al lado de Tony y las miraba sin saber hacia donde enfocar.

Danny era la única por la que se preocupaba de las dos.

Por ella era capaz de morderse la lengua, pero no de confiar en Penélope.

 

La boca de Penélope se volvió una línea fina por escasos segundos, aunque después volvió a recuperar la careta de hipocresía que siempre llevaba puesta.

—Tranquila, no haremos de estoy un show mediático. —dijo y se dirigió a la sala por entero empujando a Tony y este se hizo a un lado apretando los puños a su costado.

Sarah vio como Danny coloco una mano en su hombro.

Incluso Danny sabia que Tony estaba a punto de desvivir a Penélope.

Un solo insulto mas y allí tendrían un velorio.

—¿No entras? — preguntó cuando vio que Sarah se quedo fuera. —¿Quieres que Crosville completo se entere de nuestros temas? Sabes que no me importa ser el centro de atención. —añadió sonriendo.



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En el texto hay: traicion, jefe, amor

Editado: 25.10.2022

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