Enamorado de la embarazada de Crossville - Libro (1) -

Capitulo 32

CAPITULO 32

Steven Lucas

Años antes.

Steven Lucas estaba emocionado por la sorpresa que había preparado para su amada Melanie. Una Modelo de ojos verdes con la que había estado saliendo por más de un año. Él era el típico rompecorazones y amante añorado por cada mujer con dos dedos de juicio.

Cuando por fin Steven escucha la llave en la puerta del apartamento, se quedó detrás de la puerta de la habitación que compartía con Steven cada vez que se quedaba a dormir allí. Su corazón comenzó a latir deprisa, sonriendo miró por el rabillo del ojo como la puerta se abría lentamente.

Iba a dar un gran paso esa noche. Tenía ya un año y algunos meses con ella,  

En la cama había puesto el mismo pétalos de rosas rojas en forma de corazón, con sus manos que solo eran prácticas y hábiles para conducir y para cerrar negocios. En una mesita había colocado la champagne con la que celebrarían el sí de su amada.

Fue entonces cuando escuchó una serie de carcajadas y una voz que hablaba con urgencia.  Melanie parecía haber venido con compañía. Steven frunció el ceño ante la sorpresa pero se dijo que quizá, después de salir del estudio su chica había decidido tomarse algunos tragos en casa. Ella siempre había estado rodeada de mujeres y hombres, que la admiraban por su trabajo y por su belleza.  

Su tío Trent Williams, por más que le repetía que ella no era mujer de un solo hombre, que las mujeres como Melanie siempre apostarían por quienes tuvieran mejor cuenta bancaria, y aunque el no era un pobretón, sabia que había quienes podían conseguir abrirle los ojos a cualquier mujer.

A cualquier otra. Pero no a ella. Melanie era solo de él.

Y el se había encargado de ser solo de ella.

Así que desechó la idea de inmediato, su mujer no lo engañaba, y el se casaría con ella.

Steven se lo había pensado mil veces antes de decidirse en pedirle la mano a Melanie, se había dicho a sí mismo que aún no estaba listo, pero con los constantes comentarios de su tío, la situación con sus padres, el necesitaba aquello, necesitaba centrarse.

Su corazón le decía que aquello era lo correcto.

Casarse con Melanie, eso era lo que deseaba.

Tener ese hogar    que sus padres al venderlo le habían arrebatado.

Él se había ido a cerrar un trato fuera del país, Quince largos días alejado de su país  y de Melanie, por eso había decidido regresar días antes y sorprenderla. El adoraba ver como sus rizos caían sobre su espalda y como sus ojos verdes se iluminaban a verle.

Esa era una de las cosas que más amaba de ella. Su forma de tomarse la vida con calma y relajada, y aun así, realizar un trabajo impecable y directo.

El escuchó un par de voces que se dirigían a la habitación y se quedó detrás de la puerta para sorprender a su novia.  Sabía que su sola presencia haría que las amigas de Steven se fueran, él no le caía bien a la mitad de ellas, porque se le habían lanzado en el pasado, en busca de pasiones y su fortuna y él las había rechazado en un abrir y cerrar de ojos.

El tiempo pasaba y Steven no entendía porque su novia se demoraba tanto en entrar, cuando claramente esas habían sido sus intenciones desde un inicio.  Se había tomado un par de tragos en el avión antes de aterrizar. Estaba nervioso. Estaba ansioso, sentía que en cualquier momento arruinaría la sorpresa.

Minutos después escuchó algo caerse y la puerta abrirse. El casi se funde con la pared para no ser chocado por la puerta.

Justo cuando iba a salir  para sorprenderla se quedó pasmado ante la visión que tenía de su casi prometida.

Melanie estaba besando a un hombre.

En su habitación.

Steven no podía creerse lo que sus ojos veían. Ellos estaban tan concentrados disfrutando de sus caricias que no se percataron que alguien los observaba detrás de la puerta.

El tipo agarró a Melanie por la cintura y esta entrelazó sus dedos en el cabello del hombre.

En cuestión de segundos él comenzó a sentirse enfermo, creía que iba a vomitar en cualquier momento. Su mujer, la que iba a convertir en su esposa, estaba frente a él a punto de acostarse con otro tipo.

¡Maldición! Su tío tenia toda la razón! ¡Melanie no lo amaba!

Estaba seguro que ella no estaba tomada, no podía estarlo, estaba disfrutando de cada beso, de cómo el hombre le desabrochaba la camisa del trabajo, una camisa que él mismo le había regalado por su cumpleaños que había sido recientemente.

Steven ahogó un gruñido.

Al menos eso pensó.

El hombre dejó a Melanie sobre la cama y ambos miraron hacia donde Steven se encontraba petrificado del dolor y la traición.

Su Melanie lo había traicionado descaradamente.

Lo que mas le molestaba era saber que su tío le había dicho una y otra vez que ella no era de fiar.

El la había defendido a capa y espada.

—  Steven —  Ella susurró y se llevó la mano a la boca.

—  Supongo que ya no estamos juntos, Melanie —  Fue lo único que salió de los labios de Steven, quien nunca en su vida se había sentido tan devastado.



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En el texto hay: traicion, jefe, amor

Editado: 25.10.2022

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