CAPITULO 41
La estaba buscando por todas partes, era como si se hubiese desaparecido de la faz de la tierra, como si de repente se la hubiesen tragado las mismas aguas del mar.
Habían tantas cosas que no entendía de lo que estaba sucediendo. Sarah jamás le había contado lo que había pasado. Al parecer, habían cosas que ella guardaba como secretos, aunque había confiado en casi todo para contarle a ella. Era su mejor amiga, la única persona que lo entendía, la única con la cual había podido contar a través de los años. Él se había enamorado de una mujer que había tenido un hijo antes que él se había enamorado de alguien que no había tenido madera de madre y que se había largado dejándolo a solas con su niño y él había tirado hacia adelante. Él sabía que no podía dejar solo a ese niño. Sabía que tenía que esforzarse al máximo para darle todo lo que él necesitaba.
Sarah siempre había estado ahí para Tony.
Y él para ella, cuando Danny le dio varicela, cuando se cayó de los columpios y se rompió uno de sus dientes de leche, cuando lo llamaron a urgencias porque la había chocado un carro y la pierna casi se le parten dos. Él era el primero que había llegado porque ella había estado trabajando en la oficina. Tony era el contacto de emergencia de Sarah. A Tony era a quien llamaban cada vez que sucedía algo con cualquiera de las dos mujeres.
Pero ella sí parecía tener una vida aparte de la de ella, sí parecía querer ser independiente y no tenía intenciones de tener lo mismo que él deseaba.
La amaba, la amaba como jamás había amado a su propia esposa. La amaba porque en realidad ella había sido su primer amor. Había sido la primera persona de la cual se había enamorado y aún así pasado más de 2 décadas seguía amándola y eso Penélope lo sabía. Lo sabía porque él había cometido la estupidez de acostarse con ella. Y después de haber tenido sexo, le había confesado que él en realidad estaba enamorado de su hermana y que solo cuando había estado haciendo el amor había pretendido que era Sara quien se encontraba en aquella cama.
Había mucho odio de por medio, entre ellos dos después de aquel día, Penélope jamás logró perdonarlo por aquello, ella se había largado con su vecino, claro que sí, pero lo que Tony no le había contado a Sarah jamás, era que Penélope se había ido porque él le había dicho que no iba a amarla como amaba a su hermana, que él siempre estaría enamorado de Sara y no de ella, que lo que había sucedido aquel día había sido solo un desliz.
Sarah no lo sabía y esperaba que Penélope no soltara la lengua. Esperaba que, aunque sea como amiga, seguir teniéndola a su lado. Él no había cometido ningún error. Después de todo, siempre había estado allí para ella. Tan solo ese pequeño detalle tan solo esa verdad que él se había tragado. No había mentido, tan solo había omitido ciertos detalles sobre la escapada de Penélope.
—¿Has sabido algo de mi hermana? — Le preguntó Danny una vez que él entró del jardín.
—Aún nada. — murmuró él ya no hacía la nevera y sacando una cerveza de lata.
—No sé cómo es que haya podido ocultarme durante tanto tiempo que la herencia de mis padres se le había dado a ese hombre.
—Tienes que perdonarle a tu hermana, es demasiado buena y te aseguro que si ella lo hizo es porque pensaba que él iba a regresarle el dinero.
—Sí, pero ella no me lo dijo. Ella no habló conmigo antes. Ella no me tomó en cuenta para tomar esa decisión.
—Eras una niña. — le dijo él a ella, intentando calmar las aguas. — Te aseguro que tu hermana hizo hasta lo imposible cuando la hipoteca estuvo en juego, ella le pidió prestado a su jefe para poder pagar. Ahora entiendo por qué lo hizo, yo no tenía el conocimiento la razón de porque le había pedido prestado a Marcus,
—Claro que sí, pero siempre vas a defenderla, no te pones en mi lugar, Ponte en mis zapatos por un momento, Tony. Piensa en cómo debo de sentirme al saber que mi hermana dio a un patán mi herencia hace años y ahora recién porque la bomba ha explotado, porque Penélope viene a reclamar su parte de la herencia, es que yo vengo a enterarme.
—Ella se quemó las pestañas para ir a la Universidad sin la ayuda de nadie, ella se esforzó para que tú tuvieras todo lo que necesitaras. Se esforzó para que a ti nada te faltara…
—¡Remordimiento de conciencia le llaman a eso!
—No seas tan injusta con ella, Danny.
Se escuchó el sonido de la puerta de la habitación de su hijo al abrirse y él se quedó quieto. Dani miró hacia la dirección por la cual su hijo venía caminando.
—¿Y la tía Sarah no vino contigo?
—No. Y espero no verla durante largo tiempo.
Según lo que Danny le había comentado al llegar a su casa, es que Sarah le había confesado la verdad minutos antes de ella salir despavorida de la casa y correr en busca de ayuda de alguien que le entendiera de alguien que la escuchara. Alguien que no fuera su hermana mayor.
Tony entendía a la chiquilla, sabía bastante bien lo que era sentirse traicionado.
Jamás le negaría que estuviera en su casa, sin embargo, le preocupara que Sarah no le contestaba las llamadas que él había estado marcando, leí, ella había evitado responderle.