Enamorado de la embarazada de Crossville - Libro (1) -

CAPITULO 42

CAPITULO 42

 

Penélope se quedó mirando al hombre, al cual le había entregado su corazón, el primer hombre que había amado a parte de su padre.

Gravísimo error.

Tony solo le había roto el corazón.

 

Para su hermana Sara, ella era una desgraciada y, en cierto modo, era verdad que se había comportado de forma pésima, pero Sara tampoco era como si hubiese facilitado las cosas cuando quiso contarle a Sarah lo que había sucedido entre ella y Tony, Tony se puso como loco, le dijo que él solo la había utilizado y que Sarah jamás creería que ellos. Porque la relación de ellas dos nunca había sido enteramente buena, nunca habían sido tan cercanas. Penélope y ella eran como el agua y el aceite, como la luz y la obscuridad. Para Sarah, ella era el mismo demonio encarnado y para Penélope, Sarah era una tonta que se dejaba seducir por estúpidos que querían utilizarla. Tony no la merecía. Ninguno de los hombres, de los cuales Sarah se había sentido atraída, la merecían. Sarah era muy estúpida como para entender que los hombres solo buscaban sacarle el beneficio a las mujeres. Que estos solamente querían acostarse con ellas para luego desecharlas como si fuesen un pedazo de basura.  Tony estaba incluido entre esas personas.

 

Penélope se quedó mirando a Danny, casi no la conocía, Danny era muy similar tanto a ella como a Sarah.

Al menos físicamente, pues al verla durante un par de horas se habrá dado cuenta que Danny, tenía su propia mente brillante, que también sabía juzgar, creer y desconfiar de forma particular, sin dejarse llevar, por lo que los demás, pensarán o dijeran.

 

— Voy a quedarme aquí mientras le cuentas a Danny como tú y yo terminamos en la misma cama. — si algo tenía Penélope es que no ocultaba absolutamente nada lo que tenía que decir, si se diría.

— ¿Por qué diablos eres así, Penélope?

— Puedo hacerte la misma pregunta Tony. — le dijo ella sonriendo de forma sarcástica. —¿Por qué eres tan despreciable?

Por primera vez desde que se había largado de aquel maldito pueblo, dejando atrás el sentimiento de pérdida, el sentimiento de desolación, de eso que una vez había sentido por Tony; por primera vez en mucho tiempo, se encontraba frente a frente con él.

 

Ella sabía que Sarah no iba a creerle. Por más que yo le contara que se había acostado con Tony, Sarah jamás le creería. Él mismo se lo había dado a entender. Ella y su hermana jamás se llevaron bien y después de la muerte de sus padres, todo fue aún peor. Ahí se fue cualquier muestra de amor al puro caño.

Sarah siempre iba a escoger a los demás por sobre ella porque eran diferentes, porque no se llevaban bien, porque Penélope prefería vivir la vida al máximo porque siempre quiso escapar de aquel pueblo maldito porque siempre quiso ser mejor que los demás.

En cambio, su hermana estaba condenada a vivir y morir en aquel pueblo de mala muerte junto a aquellas personas que no tenían deseo de superación, que jamás habían salido del pueblo que los vio crecer, que los vio convertirse en quienes eran. En cambio, Penélope tenía tantos sueños por cumplir, tenía tantas metas por realizar que ella sabía que desde que encontrase la primera oportunidad de largarse la iba a tomar.

Para ella había sido catastrófico el escuchar a Tony levantarse de la cama y poniéndose los calzoncillos y luego los pantalones de mezclilla. Decirle que lamentaba mucho lo ocurrido, pero que él no podía continuar con aquello porque era una farsa, porque era una mentira, porque él había estado todo el tiempo pensando que era Sarah quien estaba en aquella cama.

 

Penélope se echó a llorar allí mismo se sintió sucia, utilizada, se sintió que era una basura, alguien a quien nadie tomaría enserio mientras Sarah estuviese pululando por la calle.

— Ella nunca va a quererte. — fue lo único que salió de sus labios cuando él se puso la camisa de cuadros rojos. — Ella nunca va a amarte como yo lo hago, nunca va a quererte como yo lo he hecho durante todos estos años.

— Supiste Penélope desde el primer momento que yo estaba enamorado de ella, me sedujiste.

— ¿En serio te estás escuchando? ¿Estás diciendo que yo te seduje y no tú a mi?

Ella sabía que había metido la pata en aquel momento se había dejado cegar por sus sentimientos. Había estado enamorado de él, a escondidas de todos. Para el pueblo completo, Penélope no se enamoraba de nadie, era una mujer libre, alguien que estaba destinada a largarse de allí. Todos lo sabían, ella misma lo sabía, inclusive sus padres lo sabían, pero con la muerte de estos había estado tan desesperada por amor, que en el mismo funeral ella se había acostado con Tony.

Había sentido que solo él podía consolarla, que solo en él podía encontrar el camino de vuelta.

Vaya tonta que había sido.

Su garganta se cerró y sus ojos se llenaron de lágrimas. Se dio media vuelta, pues no iba a dejar que nadie la viera llorar.

Había estado viviendo durante dos años en California. Ninguno de sus familiares lo sabían. Nadie se interesaba por Penélope. Todos habían dejado de llamar en el instante en que ella se fue de Crossville.



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En el texto hay: traicion, jefe, amor

Editado: 25.10.2022

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