CAPITULO 45
— No puedes estar hablando en serio — eso fue lo único que él le dijo. — después de todo lo que hemos pasado, después de todo lo que he hecho por ti, ¿lo único que puedes decir es que no sabes en qué momento las cosas cambiaron? Esto es increíble, Sarah!
— Pero es que precisamente es eso, Tony. — se excusó ella. — No entiendo nada. — se pasó la mano por la cara como si en verdad estuviera harta de la situación y francamente lo estaba, se sentía que la estaban arropando con una sábana de fuerza, llena de esposas y cadenas, que la situación era más grande de lo que ella hubiese imaginado.
La llamada sorpresiva de su hermana le había agarrado desprevenida, sin embargo, esto de Tony, estos sentimientos expuestos así sin más, eso si que le tomaron completamente de sorpresa.
Su hermana había tenido razón.
Danny había sido mucho más perspicaz que ella se había dado cuenta inmediato que Tony estaba interesado en ella.
¿Cómo se pudo haber sido tan tonta de no darse cuenta que su mejor amigo estaba enamorado de ella?
Después de tantos años conociéndose, después de todo lo que habían pasado juntos, por supuesto que él estaría ahí escandalizado, que estaría incómodo, porque eso era lo que le había dicho precisamente su hermanita, Danny.
Él iba a sentirse utilizado por ella en el momento en que ella se enamorara de alguien mas.
¿Estaba ella realmente enamorada de Steven?
La verdad es que no lo sabía, no tenía la menor idea pero tampoco era el momento a mitad de la noche de ponerse a indagar en lo más profundo de su corazón.
Pospondría la situación lo más es posible, no estaba lista para enterarse que estaba interesada en otro hombre que no fuese el padre de su hijo nonato.
Mientras más pudiese alargarlo más lo haría
Se cruzó de brazos protegiendo su alma y corazón y sintiendo que su piel se estaba enfriando más de lo debido, miró a su mejor amigo, al hombre que había conocido de toda la vida, ese en el que ella se había refugiado un millón de veces cada vez que los demás a su alrededor le fallaban
Una lágrima silenciosa bajo por su mejilla, Sarah se sintió triste realmente triste.
Todo eso se pudo haber evitado si ella hubiese hablado en el primer momento con él y le hubiese dicho que jamás sería más que amigos, que la relación de ellos dos era simplemente una amistad más fuerte que cualquier otra relación que ella pudiera tener jamás
Y así, al menos en aquel momento, aunque fuese un poco tarde ya, ella intentó decírselo intento explicarlo
— ¿Es que no lo ves? — pregunto el. — Ningún otro hombre va a entender por lo que has pasado, Sarah. Yo se todo de ti.
— Tony, eso no es suficiente. Somos amigos...tu y yo...
— ¿Amigos? ¿Solo eso? no quiero una amistad quiero lo que los demás han tenido...
— ¿Lo que los demás han tenido? ¿de qué estás hablando? — ella no había sido mujer de acostarse con cuántos hombres se encontraba en el camino, había tenido una sola relación importante: con Mark y ahora éste estaba postrado en una cama.
— Sabes muy bien que no estoy hablando de Mark, entiendo que te enamoraste de él cuando ambos eran unos adolescentes, fue tu primer amor, a pesar de yo haber estado ahí en todo — se rascó la cabeza y miró los pies cabizbajo, se sentó en los escalones mirando hacia el cielo, el mismo estaba despejado, oscuro, sin una sola estrella completamente triste, así como se sentía ella de desolada
Estaba con su mejor amigo allí y se sentía sola.
La explosión de sentimiento, la realización de que él estaba enamorado de ella, aun así embarazada, enamorado de la embarazada de crossville que más hablaban, eso había cavado una zanja entre ellos.
tanto le había costado a ella a darse cuenta que en verdad Tony siempre estuvo enamorado de ella y no quería una amistad?
—¿En qué momento pasó? — le preguntó sentándose a su lado en los escalones del pórtico. —¿Cuándo dejaste de verme solo como tu amiga de la calle de atrás? ¿Cuándo me miraste de otra manera, Tony?
—¿Cuándo pasó qué, Sarah? — Preguntó él sin comprender. O tal vez si comprendía. —Dilo, no es un sacrilegio.
— ¿Cuándo fue que te enamoraste de mí, Tony?
— ¿En serio no lo sabías? — Inquirió Anthony mirándole de soslayo.
— Al parecer soy más tonta de lo que pensaba — murmuró ella — tal parece que los hombres pueden hacer y deshacer a mi alrededor y yo jamás me voy a percatar de sus verdaderas intenciones.
—No te tortures así — dijo él entonces acercándose un poco más a ella y pasando un brazo por su hombro, en primera instancia, ella se quedó quieta, sin mover ni un solo músculo ni parpadear siquiera, pero después se relajó, no había motivo para estar así alrededor de Tony, él jamás le había hecho daño, nunca había insinuado ni tampoco le había hecho entender que él podía lastimarla.
Así que no iba a temerle aunque los sentimientos de él fuesen otros muy distintos a los de ella.
—Es increíble que no me haya dado cuenta, pero mi hermanita sí. A veces si creo que Penélope tiene razón y soy más idiota de la cuenta para estas cosas del amor.
— Has estado tan concentrada con esto del embarazo...
— Tony, aún sabiendo que no te correspondo y que nada va a suceder entre nosotros sigues preocupándote por mí. No me excuses con el embarazo, no hay razón para lo que he hecho contigo...te he hecho sufrir demasiado tiempo. Siempre llamándote, siempre buscándote cuando tengo un problema y tu...
— No has hecho nada conmigo, tú no eres responsable de mis sentimientos, yo fui quien se enamoró solo, yo fui quien... quien hice cosas horribles para estar contigo. Y estas no sirvieron de nada.
La confesión hizo que Sara se alejara un poco de él para verlo a los ojos, levantando una mano la colocó en la barbilla de él, hizo que la mirara.