Enamorado de la embarazada de Crossville - Libro (1) -

CAPITULO 46

CAPITULO 46 

 

— Seguro que todo bien. Deja de darle tantas vueltas al asunto y tomate el chocolate.  

— No me digas que algo está bien cuando sé muy bien que no es así, es como una bomba de tiempo. Sé que algo va a salir mal y él lo que me molesta es no saber cuándo exactamente va a explotar. 

— Está siendo pesimista. — le dijo Steven mientras acariciaba su mano con suavidad. 

Ellos habían creado la rutina de verse cada mañana para desayunar. Sara comenzaba a acostumbrarse a sentirse querida, protegida a despertarse cada día y mirar de inmediato el teléfono para ver si había algún mensaje de él. Era como si hubiese vuelto a tener 15 años otra vez y estuviese enamorada empedernidamente de Steven.  

—Tu hermana lleva ya una semana viviendo en la casa Contigo, sin mencionarte absolutamente nada. 

— Ese, precisamente, es el problema. — Dijo ella mientras le daba un sorbo a su chocolate caliente. — No sé exactamente, pero lo único que sé es que ella va a hablar, va a decir algo en algún momento y no tendré respuesta. 

—No te estoy entendiendo, en verdad, esto te preocupa, ¿no es así? 

— Por supuesto que me preocupa, ella se fue hace 8 años. 

—Sí, pero ahora está aquí con ustedes y está intentando recuperar el tiempo perdido. Tú misma lo has dicho, que ella ha cambiado. — Refutó él. Y ella tuvo que darle la razón. 

Ciertamente se notaba un cambio en ella. 

Pero aún así, no se confiaba. 

Su hermana había hecho demasiado daño con su ausencia. Y a kilómetros miles de kilómetros de distancia, andando por el mundo, disfrutando su vida mientras ella y Danny se comían las uñas de los nervios. Sin saber si su hermana mayor seguía con vida o estaba muerta. 

Sin saber si contaban o no con ella. 

— ¿Qué es lo que quieres hacer? — preguntó Steven. — ¿Quieres preguntarle cuáles son sus intenciones? 

— Y arruinar lo que tenemos en la casa? No, por supuesto que no. No me voy a arriesgar a alejarla. 

— Ahí está tu respuesta. — Dijo él dándole un beso en la frente, se levantó de la silla y dejó la servilleta sobre la mesa. — Si no quieres alejarla, deja las cosas fluir. Piensa en ella como un ratón de laboratorio que han experimentado durante años con ella y que finalmente ha escapado. Déjala que pruebe su libertad y luego despacio. Ella te contará sus razones a su comportamiento. 

— ¿Estás escuchándote? Ni siquiera te cayó bien desde el primer momento en que la conociste. 

— Pero ella te hace feliz tenerla en la casa te ha tranquilizado. Ha calmado tus nervios y ahora que Mark ha salido de cuidados intensivos, quisiera en verdad que fueses completamente feliz. 

Y ella estaba sumamente feliz de que él deseara lo mejor para ella, su barriguita iba creciendo su deseo de ser feliz iba incrementando ya oficialmente, se lo notaba el embarazo. 

Y él parecía estar emocionado también. 

Las cosas iban fluyendo de maravilla con Steven. Aunque presentía muy internamente que él le ocultaba algo, una información importante. Aún así, no quería arruinar su burbuja de felicidad, así que se limitó a vivir la vida al pasar los días a disfrutar de cada segundo como si fuese el último. 

Ella había perdido demasiadas personas como para estar pendiente de pequeños detalles que pudieran o no arruinar su felicidad. Agotarse pensando en cosas que aún no habían sucedido, era sencillamente algo que no se encontraba entre sus planes.  

 

Sarah había perdido a sus padres a muy temprana edad. Así que no estaba dispuesta a arruinar esa felicidad que Dios le había permitido tener. Ahora un bebé en camino, un hombre que estaba enamorado de ella y sus hermanas finalmente reunidas bajo el mismo techo. 

 

¿Qué podía salir mal? 

 

— Vamos en la oficina. — Dijo él y ella se levantó unos segundos después de terminar sus chocolate. 

— Doña Lola, muchas gracias por todo. — Dijo ella, sonriéndole a la mujer mientras está, recogía las tazas vacías y las colocaba en una bandeja. 

— Yo feliz de verte así de feliz, mi querida Sarah, te mereces esto y más. 

Y con esto se refería a Steven Lucas. Ella lo sabía y todos en el pueblo lo sabían, aunque se habían acostumbrado muy rápido a tener a Steven allí a que un extraño se hubiese adueñado por completo de sus corazones. Él, con su apariencia reservada, con su forma tácita de comportarse, había como quiera logrado implantarse en el pequeño pueblo alejado de Tennessee. 

Los habitantes de Crossville no habían tenido más remedio que aceptarlo como uno  más y aunque él había pertenecido a aquel pueblo hace más de dos décadas, las cosas seguían siendo prácticamente las mismas, los mismos Pobladores, las mismas costumbres. 

Siempre manteniéndose alejado de los extranjeros de aquellos que no sabían entender la familiaridad que creaban ellos, los lazos tan fuertes que se hacían de generación a generación. 

— Recuerda que hoy ha invitado a tu madre a comer en la casa. — Dijo ella mientras se subía al coche y vio como Steven Torcía la boca, y cerraba los ojos con fuerza. — Ya no hay nada más que hacer esta invitada y vamos a cenar con ella, no puede seguir manteniéndote alejado de tu madre. 

— El hecho de que tu madre haya fallecido Sara no significa que todas las madres hayan sido así de perfectas. — Dijo él mientras se colocaba el cinturón y encendía el auto. — Sabes que no lo digo con intenciones de ofenderte, pero siento que... 

— Que vamos muy deprisa. — Completó ella. — Yo también lo siento. Sin embargo, no sé cómo parar este tren. 

— ¿Quieres pararlo? — Los ojos verdes de él se enfocaron en ella mirándola fijamente, aguardando una respuesta, y Sarah, con certeza, la supo. 

— No, no deseo detenerlo. 

Él soltó un suspiro. 

— Gracias al cielo, porque yo tampoco. 

Y así, en silencio, un cómodo silencio. Entre ellos, todos se dirigieron hacia la oficina después de haber desayunado juntos, como cada mañana habían escogido la cafetería de doña Lola para desayunar como un punto medio entre ambos, sin tener que intervenir entre la familia de Sarah. Dos hermanas curiosas que estaban deseosas de ver y conocer aún más a Steven,  de sacarle cada secreto, de purgar su alma y sus demonios. 



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En el texto hay: traicion, jefe, amor

Editado: 25.10.2022

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