Enamorado de la embarazada de Crossville - Libro (1) -

CAPITULO 47

CAPITULO 47 

 

Steven Lucas 

 

El murmullo hizo que él saliera de su oficina. 

Dos mares no podían juntarse, pero dos personas sí. 

Y así parecía ser, pues su tío acaba de llegar a la empresa, él, en forma automática, se acomodó la camisa y revisó que estuviera pulcramente limpia y planchada. Se acomodó la corbata de color azul marino con pequeños botoncitos de color blanco y miró su camisa del mismo blanco. Le gustaban las cosas limpias y no había nada mejor que el blanco para demostrarlo. 

Hoy no pudo ocultar su sorpresa cuando su tío se acercó a la entrada de su oficina y se recostó de la puerta con los brazos cruzados sobre su pecho. 

— Así que tengo que viajar hasta este recóndito pueblo para verte. — No era una pregunta, y él estaba acostumbrado a no responder nada que no fuera directamente dirigido hacia él. 

— Buenos días, tío. — Saludó caminando hacia él y estrechando la mano que el hombre le extendió. 

Para sorteo lo más importante era guardarlo hasta estancias ni una sola muestra de afecto. Había recibido a lo largo de los años que había vivido en la gran mansión. 

— ¿Vas a decirme porque no me respondes ninguna de mis llamadas? —Si Trent William tenia una marca personal, era que no se andaba por las ramas jamas.  

Cuando algo le molestaba, incomodaba o le hacia ruido, por menor que etse fuese, Trent William tomaria al toro por los cuernos y resolveria en problema de inmediato.  

Y muchas de esas veces las personas era problemas para el.  

—No se... 

—Ni te atrevas a mentirme ahora que tienes esta edad. — dijo y cerró la puerta.  

—Tio... 

—No te mandé a Crosville a acostarte con ninguna pueblerina.  

Eso era.  

Ciertamente se había algo que su tío odiaba, eran las mentiras que le ocultaran. Detalles que no pensarán en que eran importantes y este se enterara por boca de otras personas. 

Como al parecer acababa de suceder. 

Steven Carraspeó. 

¿Mentirle? Definitivamente no era una alternativa. 

— No es una pueblerina.  

— Es la directora de los proyectos de la constructora. — Y por supuesto que ya su tío lo sabía. 

— ¿Entonces, para qué le llamas pueblerina? 

— Es lo único que pasó encontrar en este jodido pueblo. — Dijo el Conde Stein y se sentó en el sofá. — Espero que me tengas un informe de todo el que se va de la empresa y del que crezca tenga futuro.  

— ¿Cuánto tiempo pretendes quedarte? — Mientras más rápido se fuera, mejor para Steven y su tranquilidad emocional. Tenía más que suficiente con su madre, llamándole cada día preguntándole si ya le había perdonado Por abandonarlo. 

— ¿Te molesta mi presencia?  

— No estoy insinuando.... 

— Que no se te olvide que por mí estás, dónde estás. ¿Entendido? 

Por supuesto que él no perdería la oportunidad de echarle en cara que las cosas que él tenía en aquel instante era todo gracias a que él lo había adoptado. 

No había necesidad de que él se lo siguiera mencionando.  

Sin embargo, para un ex combatiente condecorado como era Trent William, era sumaemtne importante y necesario recalcar el hecho de ser necesario en la vida de los demas.  

Aunque habían pasado dos décadas desde su adopción, para su tío era más que importante demostrarle a él y al mundo que Steven estaba donde estaba gracias a su dinero, a su poderío, a sus conexiones y a su empresa. 

Esta oportunidad que Steven había conseguido desterrar el representante de la constructora, de tener finalmente algo que pudiera llamar suyo. Él sabía que iba a tener graves consecuencias.  

Más ahora que se había enamorado de la jefa de proyectos. 

Joder, estaba hasta la coronilla. 

 

Se había enamorado por primera vez. Esto realmente era amor y él debía reconocerlo. Lo hacía, aunque no en voz alta. Se había enamorado de Sarah Wright. 

De su autocontrol, de su convicción en hacer siempre lo correcto, de la forma en la que intentaba complacer a todos. A su alrededor, como intentaba no ofender a los demás, aunque éstos le importará un comino sus sentimientos. Se había enamorado de lo intensa que podía llegar a ser cuando se proponía algo. Y más que nada se había enamorado del amor que ella le tenía a ese bebé que venía en camino. Para Steven era sorprendente la forma en la que él se había compenetrado con Sarah cuando ni siquiera habían hecho el amor ni una sola vez. 

Pero él estaba seguro de que cuando el tiempo fuera perfecto simplemente sucederían las cosas. Deseo por hacerlo a el le sobraba.  

No iba a atacarle, su relación con Mark había terminado pocos meses atrás y él estaba seguro de que ella necesitaba tiempo para asimilarlo,  

— Estás diferente. — Dijo su tío, levantándose del sofá y acercándose a él, le dio una palmada en la mejilla y lo miró con los ojos entrecerrados. 

Trent WIlliams era un poco mas bajito que el. Seguia llevando el corte al rape, viejos habitos de la milicia, su traje estaba impoluto y sus uñas recortadas y limpias.  

Siempre habia sido asi.  

Y sin darse cuenta, no hasta que fue muy tarde, el mismoSteven Lucas terminó pareciendose a el.  

Aunque no llevase la misma sangre.  

— No sé de qué hablas. 

— Lo sabes muy bien. Te enamoraste de ella, ¿no es así?  

— Viniste desde tan lejos para un amor de una madre de una mujer. 

— Supongo que no vas a enamorarte de un hombre a estas alturas. — Dijo él y luego soltó una carcajada sangrona. — Aunque con ustedes no se sabe. La juventud está perdida, corrompida. 

— Mi gusto es por las mujeres no han diluido. Nada ha cambiado. — Continuó. — Que tendré el informe para esta misma tarde. 

— No te creas ni por un segundo Steven que vas pasos por delante de mí. Recuerda que en este pueblo siempre hay personas que por 500 dólares te cuentan la vida tuya y la del 200 personas más. 



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En el texto hay: traicion, jefe, amor

Editado: 25.10.2022

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