11:11 y ahí estaba el chico torpe,
pidiendo el mismo deseo de cada noche.
Pedía que sus labios se rocen.
Que sus sueños se crucen.
Que sus manos se toquen.
Que sus almas se busquen.
Cada 11:11 aquel chico torpe,
pedía el mismo deseo de cada noche.
Pedía que surgiera un sentimiento fuerte.
Que fuera incapaz de no sonreír al verle.
Que se interesara por conocerle
y juntos estuviesen hasta la muerte.
Editado: 14.07.2026