Capítulo 48:
Atrapada
Yira
El cruce de tres caminos se abre entre la oscuridad. Una noche silenciosa en un pueblo de pocos habitantes. A mi espalda la salida del pueblo, sin casa a kilómetros, solo la frondosa y terrorífica naturaleza a ambos lados de la carretera. Volver por allí no es una opción. Maritza debe estar cerca, cazándome como el gato a un ratón. Escogió un escenario conocido, familiar, y cargado de memorias de mi corto tiempo de normalidad.
Doy un par de pasos hacia adelante, con la indecisión transpirándome la piel. ¿Hacia dónde debería ir? A la derecha, la carretera de tierra se curva hacia la mitad del caserío, algunas bombillas dispersas brillando entre la oscuridad de la noche. A la izquierda, el camino a casa, también más cerca de la entrada a Encantus.
Corro en esa dirección. Debo recuperar el control de mi cuerpo antes que ella. Apenas llegamos a la corte de verano, evitamos, muy en contra de mi voluntad la matanza entre las fuerzas de la hermandad y los guerreros de cuatro de las cortes de Encantus. Alejándonos del peligro, de la posibilidad de una muerte segura.
Estuvimos andando sin un rumbo fijo por unos minutos, ella luchando para orientarse con mis memorias, yo agitando cada recuerdo de mi estancia en la corte de verano para que no hubiera un solo hilo firme del que pudiera sostenerse, el desesperado nublo su propio juicio, fue el único momento de fragilidad que tuve para actuar, y todo se salió de control. En algún punto tropezamos con algo, y rodamos por el suelo entre movimientos descoordinados por parte de ambas intentando tomar el control absoluto de un mismo cuerpo. La oscuridad nos atrapó luego, sus destellos de pesadilla entrelazándose con mi propio subconsciente, enredando lo irreal con mis recuerdos más sensibles, más significativos, dónde ella puede hincar si aguijón, como lo hizo tantas veces.
Ahora parece que caí en su red de nuevo, más que huir de ella, siento que me acorrala y la verdad, no estoy segura de estar tomando las decisiones correctas para expulsarla, estoy tan perdida, asustada y cansada, agotada de bloquear hasta no poder mi magia, intentar recuperar el control y desviar a la bruja. Es demasiado y ella lo sabe, que casi me tiene.
Todavía puedo sentir como los latidos de un corazón se volvían débiles, un ritmo silencioso entre todas las gruesas raíces que daban forma a la fuente de la hermandad. Me hizo recordar a la corte oscura agonizante, y creció en mí la necesidad de sostenerlo como fuera. No estuve segura de a quien pertenecía, no importo en realidad, permitir que se desvaneciera por completo me impulso a tomar una decisión imprudente y estúpida.
Abrir una puerta de salida a quien intentábamos destruir. Darle lo que quería por mi propia voluntad.
Seguro que nadie se lo esperaba, ni siquiera la propia Maritza. Hasta para mí fue una sorpresa. Y aquí estamos, ambas atrapadas en un mismo cuerpo, ella con el control del timón de este barco y yo, renegada a un rincón en mi propia mente.
La carretera termina con la puerta de esa casa, dónde mis recuerdos más perturbadores fueron la base de la bruja para controlarme por años. Sé que en la realidad, es imposible que su ubicación está bloqueando el camino, pero la bruja ha tejido muy bien este entramado espacio para mí.
Todo se desvanece a mi alrededor, solo ese lugar como única entrada.
¡Carajo! No hay más a dónde ir. Con la certeza de que desde este punto será más difícil, abro la puerta. Sabía que una vez que la dejara entrar, sacarla sería... complicado.
Cuando Darah murió por manos de Mafer, ya la bruja era parte de mí, y la muerte de quien creía era mi madre fue el catalizador perfecto para ella influenciarme tanto, que salir de sus garras fue casi imposible. Las veces que ella tomaba completo control, me encerraba en una réplica exacta de la casa donde viví, su zona preferida para alentar mi ira y venganza eran la cocina, un cadáver, la sangre y el rostro de la hermana de mi mejor amigo.
Nada de eso ha cambiado. El pasillo sigue tan destrozado como aquel día, y a pesar de que en este punto de mi vida, aquellos eventos ya han perdido significado sigue habiendo cierta raíz maliciosa que consigue estremecer mis más profundas inseguridades, como ese enorme vacío dónde toda mi existencia convergen, pero no termina de encajar. Dónde sigo tan perdida entre quien soy y lo que fui. Yira, quien ha cometido tantos errores, quien ha dañado hasta las personas que más ha querido, y luego Aurelia, desvanecida en el tiempo, con apenas destellos de una vida, un pasado que parece irreal. Soy ambas, y al mismo tiempo ninguna.
Maritza sonríe, parada allí donde la cabeza de Darah descansa en el suelo, con esa rasgadura en la garganta.
—Ya no te afecta tanto como antes —comenta, tan agitada como yo. Está lucha nos está drenando por igual, eso me gusta pensar. —Como cuando la llorabas, a tu madre. Antes de que comenzaras a cuestionar, todo. Traerte hasta aquí ha sido difícil.
—No lo vas a lograr.
—¿Crees que lastimando tu cuerpo me harás abandonarlo?
Sí, eso es exactamente lo que tenía en mente, aunque quizás, un par de rasguños no sean suficiente. No está vez.
—No pierdo nada con intentarlo.
Por mucho tiempo, presenciar está escena era lo único que me movía, hasta llegue a olvidar a Kevin y a donde lo había llevado. En mí solo existía la necesidad de destruir a Mafer, sin que me importara nada más. Me costó tanto entender que estaba atrapada en mi propio cuerpo, que esta casa tenía barrotes y cadenas a mis pies, de las que me libere y ahora… he vuelto.
#553 en Fantasía
#341 en Personajes sobrenaturales
magia aventura personajes sobrenaturales, hadas y brujas, hadas cortes elfos duendes
Editado: 26.04.2026