Trague saliva. Mi mente no paraba de cuestionarse qué hacer: ¿Me acercaba a la ventana?, ¿lo ignoraba?, ¿Y si mi amigo realmente había vuelto?
Todo estaba en silencio. La lluvia parecía haberse detenido para darle tiempo a mi mente de reflexionar.
Puse un pie en el helado piso de madera. Se escuchó el sonido de la madera crujiendo en cada paso. Sonido que antes era imperceptible, ahora se escuchaba como granadas.
Puse mi mano en la cortina, la apreté con fuerza inconscientemente. Estaba apunto de abrir la ventana cuando recordé la indicación del gobierno. No hacer caso al llamado de nadie del exterior.
'Re...¿Recuerdas cuál es mi segundo nombre, Benjamín?' pregunté en un tono bajo.
Silenció.
Fue lo único que se escuchó.
Y entonces un grito golpeó fuertemente en mi habitación, rebotó en las paredes, golpeó mi cuerpo y llegó hasta mis tímpanos.
Un sonido violento, agudo.
Caí al piso de rodillas, cubriéndome los oídos.
El dolor era tan intenso que mis ojos lagrimeaban sin que pudiera hacer nada.
Intenté arrastrarme hacia atrás, lejos de la ventana, lejos de esa cosa.
—¡DAVID! —escuché a mi papá en alguna parte de la casa.
La puerta se abrió de golpe y él se lanzó al suelo, tirándose encima mío para cubrirme.
Sentí cómo me abrazaba fuerte, tan fuerte que pensé que iba a romperme, pero prefería eso antes que seguir escuchando.
El sonido siguió unos segundos más.
Segundos que parecieron minutos.
Hasta que, de repente, se detuvo.
Mi papá no me soltó. Lo cuál agradecí porque mi corazón estaba golpeando como si quisiera salir de mi pecho.
Esa noche no volví a mi cuarto ya que dormí entre mis papás, con la luz prendida. En realidad no dormí. No pude pegar un solo ojo. Sentía que en el momento que cerrará los párpados esa cosa aparecía por la puerta. A por mí.
Fifi saltó a la cama y yo di un brinco del susto.
Se arrolló entre mis piernas y se quedó dormida en unos instantes.
Solo cuando se acurrucó, pude relajarme y finalmente, poder dormir.
A la mañana siguiente, nos encontrábamos en la mesa. Desayunando. No había charla. No había risas. Solo miedo y angustia.
Mis papás se observaban cada tanto, volteaban sus ojos hacia mí y se miraban cómo si ninguno se atreviera a dar el paso. A romper la tensión del momento.
Papá se aclaró la garganta y susurro '¿Dejaste que la criatura vea tu rostro?'
'No' Murmuré.
En cuánto esas palabras salieron de mi boca recordé qué alguien sí había visto mi rostro.
La mamá de Benjamín. Si es qué ella era un monstruo. Sabía mi rostro. Sabía mi nombre. Y sabía cómo se escuchaba mi voz.
¿Les digo a mis papás? Fue la pregunta que surgió en mi mente.
¿Llegarían a echarme de la casa si les cuento?
Mientras estaba envuelto en una maraña de pensamientos y preguntas, la radio comenzó a sonar. Mi mamá se levantó de golpe, por un momento tuve miedo de que tirará la silla. Se acercó a la radio y le subió solo 2 rayas al volumen.Todos nos acercamos a la radio
"Esto es un boletín de emergencia, repetimos, un boletín de emergencia. La Agencia Gubernamental Científica acaba de emitir una actualización de Nivel Máximo a través de los canales de la Red de Emergencia
La amenaza se ha agravado de forma crítica. Las unidades de campo confirman que los ERB no solo son hostiles, sino que poseen una habilidad mimética de nivel avanzado.
Repetimos: han demostrado la capacidad de imitar de manera casi perfecta a perros, gatos, incluso aves domésticas.
La imitación es indistinguible a simple vista y, lo que es más alarmante, pueden replicar patrones de comportamiento y vocalización que su mascota real poseía.
Cualquier animal de compañía que muestre un cambio sutil en su conducta, o cualquier 'mascota' que haya aparecido de forma inesperada en su propiedad, DEBE ser considerada una posible amenaza biológica. Mantengan la distancia. La orden es clara: No confíen en sus mascotas hasta que las autoridades puedan establecer un protocolo de identificación segura. La pérdida emocional es secundaria a la supervivencia.
Si su animal de compañía muestra el más mínimo cambio en sus hábitos alimenticios, vocalización o patrones de sueño, o si ha estado fuera de su vista por un período prolongado, debe ser considerado como una posible amenaza biológica de Clase Delta-8. El protocolo es: No Interactúen. No Abran. No Confíen. Sabemos que esto es devastador, pero su supervivencia es la prioridad"
La voz del locutor dejó de ser tan profesional y pasó a una voz más personal.
"Que Dios los proteja. Mucha suerte a todos los sobrevivientes de la República "