Encontrando al papá de Luis

Capítulo 3 - De vuelta en casa

En la actualidad.

Daniel

Por fin estoy de vuelta en Madrid, en casa, y, esta vez, para quedarme definitivamente. No pienso volver a marcharme.

Nací en Toledo, pero viví aquí hasta hace 5 años y nunca debería haberme ido. Me marché a Valencia siguiendo a la que creí era la mujer de mi vida, pero al final todo se convirtió en una auténtica pesadilla.

Al principio todo parecía muy bonito pero, cuando llevaba un año viviendo allí con ella, todo comenzó a cambiar. Se convirtió en una persona tóxica que necesitaba saber dónde estaba en cada momento y sentía celos hasta de su sombra.

Quise hacerle ver que no tenía motivos para comportarse así pero, después de meses intentándolo, tuve que dar la relación por terminada. Eso fue hace casi 3 años pero, a día de hoy, sigue molestándome de vez en cuando.

Ahora prefiero no pensar en ello porque no merece la pena. Tengo que tener la cabeza centrada en lo que es importante de verdad: mi familia y mi nuevo trabajo.

Soy bombero y estaba esperando que me dieran el traslado de vuelta a Madrid, cuando mi madre me llamó para decirme que mi padre y mi hermano estaban en el hospital porque habían tenido un accidente.

En ese momento, cogí el primer tren que salía hacia aquí, porque no me veía capaz de conducir, para estar junto a mí familia.

Cuando llegué me enteré de que mi padre había tenido un amago de infarto mientras iba conduciendo después de recoger a mi hermano de uno de sus entrenamientos y, debido a eso, habían tenido un accidente de coche.

Mi hermano, milagrosamente, sólo tuvo un par de arañazos y un brazo roto, así que no estuvo mucho tiempo en el hospital, apenas 24 horas.

Mi padre, sin embargo, tuvo que estar ingresado mucho más tiempo. Aunque el amago de infarto no había sido grave, él se dio un golpe en la cabeza y se rompió varios huesos de la pierna derecha, así que tuvo que necesitar cirugía.

Todo el tema del accidente, hizo que mi traslado pasara a ser prioritario, por lo que, un mes después, ya estoy de vuelta definitivamente, porque en ese tiempo he estado yendo y viniendo desde Valencia para ayudar a mi madre y a mi hermano con los cuidados de mi padre.

El piso en el que vivía hace 5 años y que es de mi propiedad, ahora mismo está alquilado y lo estará hasta dentro de 2 meses, así que, de momento, me estoy quedando en casa de mis padres.

Es raro tener que volver a vivir con mi familia teniendo 36 años, pero es por poco tiempo. Además, echaba de menos pasar tiempo con ellos, sobre todo con mi hermano. Cuando me fui a Valencia él tenía sólo 12 años.

Son las 6,00 de la mañana y hoy es mi primer día de trabajo. Aunque la hora de entrada en mi turno de 24 horas es a las 8,00, me levanto de la cama para darme una ducha rápida. Hoy tengo que llegar antes para hablar con el capitán y el teniente.

Estoy esperando que el café termine de prepararse, cuando mi vista se va hacia el tatuaje que tengo en el antebrazo derecho desde hace 2 años.

Las palabras “Todo pasa por algo” me hacen recordar a Helena, la hermosa pelirroja de ojos verdes con la que pasé la noche y que me convenció de que era buena idea hacerme un tatuaje a juego con ella.

Me pregunto qué será de ella y si, ahora que estoy de vuelta en Madrid, volveré a encontrármela.

Helena era tatuadora. De hecho, fue ella quién me hizo el tatuaje, pero no recuerdo cómo se llamaba su local. Es una pena, porque no me importaría volver a verla.

Cuando termino de desayunar, son las 6,45, así que voy al garaje a coger mi moto y me voy al trabajo.

Tardo en llegar al parque de bomberos unos 20 minutos y, lo primero que hago, es ir al despacho del capitán. Al llegar, su secretaria me dice que él y el teniente ya están reunidos y me hace pasar.

-Buenos días, capitán Suárez.- digo al entrar en el despacho.

-Buenos días Rodríguez. Este es el teniente Sanz.- contesta él señalándome al hombre que está sentado en frente suya.

Al girarme a saludar al teniente, me doy cuenta de que ya lo conozco.

-¿Lucca? ¡Que de tiempo!- digo y él se levanta de la silla.

-¡Daniel! Creía que estabas en Valencia.- me dice después de darme un abrazo.

-¿Os conocéis?- pregunta el capitán mirándonos a ambos.

-Sí. Estudiamos juntos para ser bomberos.- le contesto yo. -Y estaba en Valencia, pero pedí el traslado y me lo concedieron hace un mes. Había decidido volver porque ya no me ataba nada a allí y la cosa se aceleró porque mi padre y mi hermano tuvieron un accidente de coche.- digo dirigiéndome a Lucca.

-Espero que ellos estén bien.- me responde él preocupado.

-Si, no te preocupes.-

Después de que el capitán y Lucca me cuenten un poco cómo funciona el parque, Lucca y yo salimos del despacho, pero no hemos dado ni dos pasos cuando él se detiene.

-Amor, ¿Qué hacéis aquí? ¿Va todo bien con los bebés?- le pregunta preocupado a una mujer morena que viene con dos niñas. Una tendrá poco más de 1 año y va en un carrito. La otra calculo que tendrá unos 5 ó 6 años.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.